lunes, 24 de noviembre de 2014

Las automotrices apuestan por las bicicletas.

El renovado impulso de las bicicletas atrajo la atención de las automotrices: en la Argentina Chevrolet y Peugeot ya ofrecen sus propios catálogos de bicicletas. Es una tendencia mundial: tal como ocurre en los grandes mercados de Europa, Asia y los Estados Unidos, los fabricantes de autos –en especial los de alta gama, como Ferrari, BMW, Porsche y Lamborghini–, buscan asociarse a los valores que transmiten los rodados a pedal.
 
La moda llegó al país, pero lo de Chevrolet (General Motors) es muy llamativo, porque la Argentina es el primer país en que la compañía incursiona en el negocio. La promoción bicicletas en las grandes ciudades tiene que ver con la falta de espacio y la congestión del tráfico, el menor consumo energético y el cuidado de la salud.
 
En el país, la industria se encuentra en pleno auge: en 2012 se vendieron 1,8 millones de unidades, un récord, según indica una estadística de la COMMBI, la cámara del sector. Su titular, Claudio Canaglia, aclara que no sólo aumentaron las ventas. "Su uso se triplicó en los últimos años", graficó.
 
En Capital, el furor por las bicicletas se aprecia a simple vista, con la multiplicación de las bicisendas. Y las automotrices intentan aprovecharlo, a su modo. El caso de Peugeot no debería causar tanto asombro. Fundada en 1886, hace 204 años, la compañía fue reconvirtiéndose. En Francia, a lo largo de los años fabricaron herramientas, molinillos de café, bicicletas, autos, scooters y hasta electrodomésticos. En julio de este año, la marca se asoció con Rodados Aurora, uno de los fabricantes argentinos, para diseñar 13 modelos de bicicletas, dice Sebastián Sicardi, director de Marketing de Peugeot. Este año fabricaron unas 3.000 unidades para abastecer al mercado local. "Estamos aprendiendo, pero nos está yendo muy bien", señala el ejecutivo.
 
Para 2015, la marca tiene previsto incrementar la producción (entre 7.000 y 10.000 bicicletas), ampliar la cantidad de modelos, incluso algunas eléctricas. En general, los rodados de la marca francesa apuntan a un público de media y alta gama. Los precios de las Peugeot oscilan entre los $3.000 y $13.000.
 
"Hace dos años, Ford sacó una tanda, también para reforzar su imagen de marca", recuerda Canaglia. "Fiat también estudia esa posibilidad", confió Daniela Donadío, organizadora de la segunda Expo Bici, una feria temática que se desarrolló en Costa Salguero el 8 y 9 de noviembre pasado, y que convocó a una multitud de 19.000 personas. Se presentaron 60 expositores, entre fabricantes y marcas nacionales e importadas, entre ellas Olmo, Colner, Raleigh y Aurora Bianchi. "Había modelos de todos los precios, pero el más alto fue una Colner urbana de US$10.000", sentenció Donadío. En el sector estiman que la Argentina puede ser un mercado de 2 millones de unidades anuales.
 
Canaglia, de COMMBI, señala que hubo un bajón en las ventas en los últimos dos años por la recesión. "Está dentro del contexto, la importación está virtualmente cerrada, pero el uso está creciendo", dijo. La cámara sectorial tiene 180 asociados, entre fabricantes de bicicletas, armadores, comercios, importadores y distribuidores. Acaso no sea sorpresivo, entonces, la promoción que Volkswagen usó en junio pasado para el lanzamiento del modelo "up!". "Las primeras 500 unidades venían con una bicicleta plegable incluida", explicó Tomás Amorena, su vocero.
 
Esa es la intención de la mayoría de las automotrices: ingresar o usar el atractivo de las bicicletas como herramienta de marketing. "Las cifras que mueve el sector son irrelevantes comparadas con la industria del auto: es otra escala", completa Canaglia. "En las ciudades grandes, es una alternativa de movilidad que crece. No tratamos de competir en ese mercado, el objetivo es posicionar la marca en el segmento", se sincera Bernardo García, vocero de la filial local de General Motors, que produce para su marca Chevrolet. El coloso norteamericano también aprovechó el último Salón del Automóvil realizado en Buenos Aires, en 2013, para presentar tres líneas de Chevrolet Bike: urbanas y plegables, para montaña y la infantil. En este caso, la compañía las lanzó oficialmente al mercado en septiembre pasado, tras firmar un acuerdo con Dal Santo, uno de los mayores importadores del rubro. Lo destacable del caso, ya se dijo antes, es que la Argentina es el primer país donde Chevrolet ingresa en el negocio. El mes pasado acaba de hacerlo también en Brasil.
fuente: ieco
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viernes, 21 de noviembre de 2014

100 Pesos de hoy equivalen a 10 pesos de 1999.

El ejercicio de la Consultora Ecolatina determinó que la pérdida de capacidad aquisitiva en los últimos 15 años fue equivalente a quitarle "un cero al poder de compra del peso". "Esto no es nuevo en la historia argentina, en los últimos cien años nuestra moneda cambió de nombre varias veces y, en el camino, perdió trece ceros", señaló el informe gerenciado por el economista jefe Lorenzo Sigaut Gravina. 

Entre 1881 y 1969 estuvo vigente el peso moneda nacional, que fue reemplazado por el Peso Ley 18.188, que equivalía a 100 unidades de la anterior denominación. Por efecto de la inflación, el Peso Ley fue reemplazado en 1983 por el Peso Argentino, que rigió hasta 1985 y equivalía a 10.000 unidades de la anterior denominación. Luego apareció el Austral que estuvo vigente hasta 1991, que equivalía a 1.000 pesos argentinos, y finalmente irrumpió el Peso Convertible con el dólar, cuya unidad equivalía a 10.000 Australes.

Según indica el informe de Ecolatina, la moneda argentina tiene un hoy poder de compra equivalente al 10 por ciento del que tenía en 1999, cuando el peso estaba atado al dólar estadounidense. La consultora de empresas sostuvo que "realizar transacciones cotidianas con billetes de bajo poder de compra dificulta las operaciones y genera costos innecesarios a los ciudadanos".

Lorenzo Sigaut Gravina: "Hoy sería imperioso crear billetes de 200, 500 e incluso de 1.000 pesos" Y agrega: "En este marco se hace imperioso crear billetes de mayor denominación que sean consecuentes con las necesidades transaccionales, sean estos de 200, 500 o incluso 1.000 pesos", sostuvo Lorenzo Sigaut.

"Las razones reales por las cuales no se crea un billete de mayor denominación consecuente con las necesidades de la población radican en la negativa del Ejecutivo a reconocer la verdadera inflación". Un claro ejemplo de la falta de denominación más grande está en los cajeros automáticos que hasta hace unos años expendían billetes de 10, 20 y 50 pesos. Ahora los bancos prefieren cargar las celdas donde van las unidades, que pueden ser 4 u 8 por cajero, solo con billetes de 100 pesos. 

Según Ecolatina, "en 1999 se necesitaban cerca de 60 pesos para comprar una canasta básica alimenticia (CBA), es decir una sexta parte del billete, mientras que hoy dicha canasta cuesta 1.070 pesos, más de diez billetes de 100". "Por caso, en Uruguay se necesitan sólo 1,3 billetes de máxima denominación para adquirir una CBA, en Colombia 1,8 y en Brasil 4 billetes", comparó el informe privado.

Mantener billetes de baja denominación es una forma de desconocer la inflación El estudio además destacó que "un billete de máxima denominación con tan poco poder de compra no sólo es incómodo de usar, sino también implica un peso sobre las arcas públicas". "Desde 2007 hasta hoy se gastaron más de 7.000 millones de pesos (a valor actual) en impresión de billetes y monedas, gasto que podría haber sido significativamente menor si se contara con billetes de mayor denominación", destacan los economistas de la consultora. Según indicó el estudio, en los últimos años la impresión tendió a concentrarse especialmente en billetes de 100 y 50 pesos, al punto tal de que hoy en día más de 70 por ciento de los billetes en circulación son de esta denominación.
fuente: infobae

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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Paul Krugman y la economía argentina hoy.

El romance entre Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, y el Gobierno kirchnerista parece haber llegado a su fin. En el marco de su visita al país, para participar de un congreso organizado por la mujer del ministro Julio De Vido, el experto disparó primero desde su blog en The New York Times y luego en su exposición: “La Argentina parece tener mucha más inflación de la que el Gobierno admite”. “Ya que estoy aquí necesito decir algo sobre Argentina. Tengo que decir algo sobre este país y sus dificultades actuales”. 

Casi con un pedido de disculpas, Krugman comenzó así ayer la parte de su charla referida a la economía argentina. Como ya había escrito en el blog, muchas veces citado por la presidenta Cristina Kirchner para apoyar sus puntos de vista, el Nobel volvió a insistir en la idea de ponerle límites a la heterodoxia: “Está bien preocuparse por la justicia social pero tiene que hacerse de manera realista. Con esto quiero decir que a veces es necesario ser un poco ortodoxo”. 

Ese “poco de ortodoxia” que Krugman pedía ayer se resumía en dos variables: responsabilidad fiscal y dejar de financiar el déficit con emisión monetaria. En el blog lo había explicado con mejor detalle: “Un persistente déficit fiscal que se está financiando con emisión, porque se carece de acceso a los mercados de capitales, lleva a una persistente inflación y a problemas en la balanza de pagos”. 

Siempre muy prudente, Krugman insistió con sus elogios a la postura “extremadamente heterodoxa” adoptada por el Gobierno tras la crisis de 2001. “Todo eso funcionó muy bien y Argentina tuvo una buena recuperación económica. El problema es que se mantuvo la heterodoxia durante bastante tiempo y a veces uno sí necesita aplicar las viejas reglas”.

Krugman también citó Inflacionverdadera.com, un sitio fundado en 2007 por, entre otros, el profesor del MIT Alberto Cavallo (hijo del ex ministro) para medir la inflación en Argentina siguiendo el precio de productos vendidos online. El sitio ahora se llama Billion Prices Project (BPP) y se usa también para contrastar índices de precios estadounidenses. En su blog y ayer en la Rural, el premio Nobel mostró la divergencia entre la inflación del INDEC y la de BPP: “No voy a decir que sea correcto lo que mide BPP, pero me tomo muy en serio el argumento de que la inflación oficial está muy sobreestimada y que Argentina tiene un problema”

Visiblemente preocupado de que sus palabras se interpretaran como una campaña contra el país –“Ya tiene suficiente mala prensa”–, Krugman pidió que por favor se “arreglen los problemas”: “Lo pedimos nosotros, los que creemos en la justicia social”. ¿Los buitres influyen en la inflación?, le preguntaron desde el público. “Lo de los buitres es indignante, es una anomalía de la justicia comercial, pero Argentina tiene un problema. El déficit sería demasiado grande incluso sin los buitres. Si la política fiscal estuviera bajo control, el país sería menos vulnerable a sus ataques”. 
fuente: ieco 

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miércoles, 12 de noviembre de 2014

La Pobreza en los mismos niveles que en los 90.

El año pasado el Gobierno optó por dejar de medir la pobreza ante la evidencia de que los números del INDEC –4,7% en el primer semestre de 2013– eran inverosímiles: según la última medición, la Argentina tiene menos pobres que Noruega, Islandia o Dinamarca, consideradas las sociedades menos desiguales del mundo. 

Con ese termómetro roto, las mediciones privadas de pobreza oscilan entre el 18% que registra CIFRA, el organismo del la CTA oficialista, y el 31,4% del Observatorio de la Pobreza dependiente del Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES), pasando por el 26% del Observatorio de la Deuda Social de la UCA. 

Más allá de la magnitud, en todos los casos se registra un crecimiento en la cantidad de pobres Para el CIPPES, la tasa de pobreza aumentó del 26,41% (o 10,95 millones de personas) en junio de 2013 al 31,46% (o 13,19 millones de personas) en junio de 2014. Para Management & FIT  en el primer semestre del 2014 la pobreza escaló 4 puntos porcentuales, afectando al 22% de la población. 

En la década del 90, la cantidad de pobres osciló de un piso del 18% a un techo del 27%. “Actualmente, a diferencia de lo que sucedía en los 90, tener empleo no garantiza una buena situación social. El problema es que los ingresos laborales no alcanzan a cubrir las necesidades básicas, debido a que se trata de puestos de trabajo precarios, en muchos casos informales y de baja productividad. 

Ello está íntimamente ligado a deficiencias educativas: 2 de cada 3 personas pobres en edad laboral no completaron el secundario. Difícilmente puedan acceder a puestos de trabajo de calidad y buena remuneración sin la formación necesaria para adaptarse a un entorno económico cambiante”, señala el economista Matías Carugati. “Sin desconocer avances hechos en los últimos años, se requiere más y mejor acción gubernamental en dos aspectos clave, como la salud y la educación. Ello no sólo permitirá el acceso a buenos puestos de trabajo y reducirá la vulnerabilidad social, sino que, a la postre, sentará una de las bases para pasar del crecimiento al desarrollo”, indica. 
fuente: ieco 

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miércoles, 5 de noviembre de 2014

La Nación se queda con la recaudación de las provincias.

Oportunamente, Cristina Kirchner llamó al diálogo para revertir la “irracional” superposición de impuestos que se produce entre la Nación, las provincias y los municipios. El planteo pareció pertinente, aunque para avanzar hacia un mejor sistema tributario previamente hay que detener el despilfarro de fondos públicos que induce la centralización de recursos públicos a favor de la Nación y la superposición de roles y funciones entre los tres niveles de gobierno. 

La Nación, las provincias y los municipios crean tributos que gravan los mismos hechos imponibles. Esto es un serio problema porque, además de inconstitucional, la superposición multiplica la burocracia y las oportunidades de evasión, erosiona la competitividad de las empresas y reduce el ingreso disponible de las familias, fundamentalmente en el interior del país. Por eso, promover un proceso de diálogo tendiente a racionalizar el sistema tributario resulta extremadamente pertinente. 

Según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), la superposición de impuesto es un rasgo muy antiguo del sistema tributario argentino, pero en los últimos años se ha potenciado. En este sentido, elaboró un informe basado en los datos del Ministerio de Economía de la Nación donde se observa que entre los años 2000 y 2013: La presión impositiva nacional pasó del 17,7% al 32,4% del PBI. De estos recursos impositivos, lo que la Nación transfirió automáticamente a las provincias pasó de 5,7% al 8,7% del PBI. Esto significa que, mientras en el año 2000, 1 de cada 3 pesos de recaudación iba de manera automática a las provincias, en el año 2013 lo que va a las provincias automáticamente se redujo a casi 1 de cada 4 pesos

Según IDESA: “De estos datos se desprenden dos fenómenos muy importantes. Por un lado, la presión impositiva que aplica el Estado nacional aumentó de manera muy vertiginosa (14 puntos del PBI). Por el otro, de este aumento de recursos, a las provincias se les transfiere automáticamente una proporción modesta (3 puntos del PBI). Asociado a esto es que las provincias aumentaron fuertemente su presión impositiva pasando de 4% a 7% del PBI en el mismo período. 

Similar proceso viene ocurriendo a nivel municipal aunque, por ahora, no se cuenta con información oficial para cuantificarlo”. 

Finalmente: la presión impositiva total (sumando nación y provincias) pasó entre los años 2000 y 2013 del 22% al 39% del PBI. Es el nivel más alto de Latinoamérica, similar a Alemania (38%) y superior a Japón (29%), Corea (27%) y EEUU (24%). Pero lo más importante es que este enorme esfuerzo no redunda en más y mejores servicios estatales. Por ejemplo, en materia educativa el 67% de los alumnos de 15 años de las escuelas estatales no supera el umbral mínimo de capacidades de lectura en las pruebas internacionales. Por ello, muchos padres optan por gastar –solapadamente con el pago de los impuestos– recursos familiares para enviar sus hijos a escuelas privadas. Según datos oficiales, en la última década 8 de cada 10 nuevos alumnos de primaria y secundaria optó por el sector privado.  
fuente: tribuna 

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lunes, 3 de noviembre de 2014

Cuentas que no cierran. Hay que redefinir el Gasto Público.

Las dos variables están en alza: por un lado, los recursos tributarios mostraron un aumento, en lo que va del año, de 34,6 por ciento. Por el otro, el gasto público aumentó 43,7 por ciento. Es decir que, la diferencia entre ambos, es de 9,1 por ciento. 

De esta forma, los recursos fiscales continúan creciendo por debajo del gasto público. La menor diferencia entre la recaudación y el gasto público se dio en enero de 2013, cuando el primero estuvo en 24 por ciento y el segundo en 26, siendo la brecha más delgada pero, de todas formas, representando rojo fiscal.

La actual diferencia se empezó a concretar enero de 2014, de acuerdo con un estudio del Consejo Profesional de Ciencias Económicas en conjunto con IARAF. A la hora de recaudar, el crecimiento de los recursos tributarios, entre enero y septiembre, fue de $ 26.914 millones y tuvo a los Derechos de Exportación, con un 23 por ciento de aporte, al crecimiento. Mientras tanto, el IVA y el Impuesto a las Ganancias, cada uno con una participación de 22 por ciento, completaron el podio. 

En cuanto a qué impuesto explicó el mayor crecimiento en el último mes, Ganancias se llevó la medalla de oro, con un 55 por ciento de crecimiento; fue seguido por el IVA (32,7 por ciento) y el impuesto al cheque (36,5). 
fuente: fortuna 

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