jueves, 25 de septiembre de 2014

Del obispo facho al papa nacional y popular.

Aunque el gobierno destaca el cuarto viaje de Cristina Kirchner al Vaticano para juntarse con el papa Francisco, no siempre la relación fue la mejor entre el gobierno y Jorge Bergoglio. 

Antes de reencontrarse en Roma con este último, Cristina venía esquivando al hoy sumo pontífice desde el año 2006, cuando acompañó como primera dama a Néstor Kirchner. En aquella oportunidad, fue el propio Bergoglio quien dirigió la ceremonia y lanzó un dura homilía. Advirtió que el poder "nace de la confianza, no de la manipulación, el amedrentamiento o la prepotencia", y provocó el enojo del entonces presidente.  

Desde entonces, cada año el Tedeum se desarrolló en distintas ciudades del país. En 2008, la Iglesia tuvo un rol protagónico. En medio del conflicto con el campo, Bergoglio le había reclamado a Cristina Kirchner que tuviera un “gesto de grandeza” que permitiera destrabar el conflicto. 

En 2009, Bergoglio fue dueño de duras palabras hacia el gobierno de Cristina Fernández. Lanzó que “el peor riesgo es homogeneizar el pensamiento” y llamó a terminar con la “crispación social”. 

Finalmente, Francisco y Cristina llegaron a uno de los puntos más altos de su enfrentamiento cuando en 2011 el Congreso Nacional avanzaba con firmeza el proyecto de matrimonio entre personas de un mismo sexo y el representante de la Iglesia argentina se rehusaba a la idea.  

Luego de desencuentros varios, el kirchnerismo terminó descubriendo que lo mejor que podía pasarle es usar —y abusar en algunos casos— del papa Francisco. Una de esas veces fue cuando aparecieron afiches en plena campaña de las PASO, otra cuando Bergoglio cumplió un año como sumo pontífice. “Un año compartiendo esperanzas”, decía el texto que acompañaba a la imagen. Los afiches, que estaban firmados por la agencia "Equipos de Difusión", cuyo dueño es el ex secretario de Medios de la Nación, el kirchnerista Enrique "Pepe" Albistur, mostraban a un apacible papa Francisco. 

La tercera ocasión fue a mediados de julio del año pasado, en plena campaña por las PASO, la imagen mostraba a Cristina Kirchner y a Martín Insaurralde con Francisco en la Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo lugar en Río de Janeiro. El afiche, que por entonces, llevaba la firma de Equipos de Difusión, rezaba: "Nunca se desanimen, no dejen que la esperanza se apague", e intentaba darle un espaldarazo al intendente de Lomas de Zamora como primer candidato a diputado por el kirchnerismo. 

Días después de aquel afiche, Cristina Fernández viajó al Vaticano y tuvo su primer encuentro a solas con Bergoglio Papa. Desde entonces su relación tuvo un giro de 180 grados. Hipocresía que le dicen… 
fuente: tribuna 

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