martes, 12 de agosto de 2014

Viento de frente.

Hasta los críticos más encarnizados de Cristina Kirchner están admitiendo, por estos días, que una de sus frases de cabecera finalmente se hizo realidad: "El mundo se nos cayó encima". Las quejas de la Presidenta respecto de cómo el contexto internacional es hostil al país han sido frecuentemente minimizadas. Aun admitiendo que hubo algunos sacudones, como la crisis financiera de 2008 o los altibajos de países vecinos, los analistas locales siempre destacaban que la Argentina disfrutaba de un generoso "viento de cola". Según esa visión, eran tantos los factores que jugaban a favor del país que, si uno fallaba, los otros compensaban

Así, si durante un tiempo aflojaba la demanda de Brasil, eso se neutralizaba en parte por una suba excepcional en los precios de la soja. Pero ahora, por primera vez en mucho tiempo, hay consenso en el sentido de que "los planetas se alinean" de forma tal de perjudicar a la Argentina. El hecho de que toda la región, especialmente Brasil, muestre un estancamiento, pega de lleno en la industria que acusa un aumento del desempleo. Y, al mismo tiempo, los precios agrícolas muestran una perspectiva desalentadora, lo cual afecta el frente fiscal -por el menor ingreso de retenciones- y también a las reservas del Banco Central. 

La cruzada "anti-buitres", en tanto, refuerza el aislamiento financiero del país, que ahora se quedó con la peor combinación: ya empezó a pagar las cuotas por los acuerdos con Repsol y el Club de París y no recibió ningún beneficio, ni en forma de préstamo ni en inversión externa directa. En definitiva, todas las noticias que llegan de afuera ahora son malas, en línea con la queja tradicional de la Presidenta. 

Y al empeoramiento de la crisis con los holdouts, se suma un escenario internacional inéditamente negativo, como no se había dado antes en toda la era kirchnerista. "La Argentina hoy está en el peor de los mundos. De ahora en más tendrá que enfrentar importantes vencimientos de deuda, con el agravante de que todas las fuentes de divisas están flaqueando", fue el duro diagnóstico que trazó Eric Ritondale, analista de Econviews. El economista avala la teoría de que, finalmente -y tal como pregona Cristina-, al país, de alguna manera, se le está cayendo el mundo encima. "Todo el frente externo se complicó mucho en los últimos meses", agregó Ritondale, en alusión a que, justo cuando más se necesita la llegada de dólares para apuntalar reservas, impulsar el ritmo de actividad y descomprimir la creciente tensión cambiaria, el mundo comienza a jugar en contra de la administración kirchnerista. "No están llegando buenas noticias ni del lado de la soja, ni del lado de Brasil y tampoco por el lado de la demanda externa. Esto complica mucho al Gobierno porque el flujo de comercio se había constituido en la última fuente de dólares con las que contaba el Central", completó el experto de Econviews. 

En este punto, vale mencionar una particularidad: a fines de 2008, cuando arreció la última gran crisis internacional, de la mano de las hipotecas subprime, la Argentina había padecido de lleno un fuerte derrumbe en el precio de la soja, que pasó de más de u$s600 la tonelada a perforar el piso de los u$s400. Sin embargo en aquel año, cuando parecía que el viento de cola iba a cambiar completamente de dirección, apareció la locomotora brasileña: el gobierno vecino, a través de planes de incentivo y reducción de impuestos, logró impulsar la demanda interna y se convirtió en la tabla de salvación para los productos industriales argentinos. Sin embargo, hoy ese doble escudo brilla por su ausencia: las perspectivas de precios para la soja y las materias primas en general lucen preocupantes y el país vecino se está viendo castigado por un enfriamiento de su economía. 

En este sentido, el analista Gustavo Segré, CEO de la consultora Center Group, aseguró desde San Pablo que "es la primera vez en más de una década que la economía brasileña y las cotizaciones de los granos están jugando contra la Argentina de manera conjunta". 

Para Dante Sica, director de Abeceb, "la evolución de los precios de las materias primas, en particular el de la soja, es una de las grandes alarmas que suena para el Gobierno". La tendencia bajista -que está explicada por el boom de producción, de la mano de las buenas cosechas en Estados Unidos, Brasil y la Argentina-, es de tal magnitud que el precio que se está pactando por tonelada de oleaginosa es de u$s397 la tonelada cuando, en mayo pasado, se llegó a comercializar en cerca de u$s550, lo que implica un derrumbe de casi 30%. Desde Econviews alertaron que, de mantenerse los precios de los granos en estos niveles, "habrá menos ingresos de divisas. Para el Banco Central es una muy mala noticia porque tendrá menos capacidad para recomponer sus reservas". 

En concreto, estiman que la oferta de dólares se achicaría en u$s5.500 millones, "lo que prácticamente equivale a toda la amortización del Boden 2015 en octubre del año próximo, que es el vencimiento de deuda más importante que le resta a la actual administración". Este precio es crítico porque está lejos de cubrir las necesidades de caja que tiene el Gobierno. Y se vuelve más crítico aun considerando que, ni bien conocida la noticia del "default técnico", la Presidenta dispuso por decreto la ampliación del presupuesto en casi $200.000 millones para incrementar las partidas de subsidios de servicios públicos, financiar a Aerolíneas y costear el aumento a jubilados, entre otros fines. 

El problema, es que los ingresos por retenciones hoy equivalen a 2,2% del PBI, cuando en 2008 el "yuyito" representaba el 3,5%. Como contrapartida, los recursos destinados a subsidiar servicios y gastos sociales se vienen disparando, a punto tal que ambos conceptos ya succionan el equivalente a casi 8 puntos del PBI

En este contexto, para cubrir los planes sociales y "bancar" una porción de los subsidios, el Gobierno necesitaría una soja en no menos de u$s600 por tonelada. Según el consultor Salvador Di Stéfano, cuando en la campaña del 2011 la oleaginosa se ubicaba cerca de ese valor, el Gobierno recibía unos u$s200 por tonelada. Sin embargo, para esta cosecha que se inicia este año, de mantenerse en los niveles actuales, pasaría a recaudar apenas u$s135. "El precio de la soja no dejó de caer en las útimas tres campañas. Esto trajo un efecto pobreza sobre toda la economía. Además, el Banco Central liquida menos divisas y la balanza comercial es menos superavitaria", fue su diagnóstico. 

Tras el fiasco del Mundial, Brasil tiene por resolver problemas más importantes: días atrás, el FMI redujo la previsión de expansión de la economía de ese país de 1,8% a 1,3% para este año y de casi 3% a sólo 2% para 2015. Además, el organismo indicó que Brasil está dentro del grupo de los mercados emergentes "más vulnerables", y será uno de los países más afectados si prevalece un escenario adverso en la economía global. Por el momento, el alto nivel de endeudamiento de la población, el control del gasto para evitar un "efecto contagio" en la inflación y un empeoramiento de las perspectivas, está repercutiendo en las exportaciones argentinas hacia ese destino. Según datos oficiales, hasta la fecha, las empresas locales realizaron envíos a esa nación por unos u$s7.600 millones, un 13% menos que en el mismo lapso de año pasado. Una de las principales víctimas de esta pobre dinámica del país vecino es la industria automotriz nacional que, de exportarle casi 227.400 vehículos entre enero y julio de 2013, en lo que va del año lleva enviadas 55.500 unidades menos (baja del 24%). 

"Las noticias que llegan desde Brasil no son buenas. Las perspectivas de crecimiento se han ajustado a la baja en forma sucesiva. La actividad económica continúa mostrando un magro comportamiento, al tiempo que crecen los desbalances fiscal y externo. Esto limitará el desempeño de las exportaciones desde la Argentina", explicó Sica. 

El dólar amenaza con hacerse fuerte en el mundo Al "resquebrajamiento" de los dos escudos -soja y Brasil-, podría sumarse en breve el problema de la pérdida de competitividad cambiaria frente a los principales socios comerciales. Desde Abeceb recalcaron la recuperación de la economía estadounidense, especialmente en el área del empleo -tras haberse alcanzado la tasa de desocupación más baja en seis años-, que se constituye en una "variable determinante de la política monetaria" de ese país. "En este contexto -indicaron desde la consultora- la FED continuará reduciendo sus estímulos monetarios y luego comenzaría a elevar las tasas" en el corto plazo. La consecuencia de esto es que el dólar en el mundo tenderá a apreciarse, fenómeno que -advirtieron- tendrá un impacto adverso para la Argentina: "El fortalecimiento de la divisa norteamericana suele tener como contrapartida un debilitamiento de las monedas del resto de nuestros socios comerciales, en especial Brasil. Esto inevitablemente se traducirá en un fortalecimiento de la moneda local, lo que complicará las exportaciones argentinas". Si bien este proceso se podría iniciar recién en 2015, para los expertos es una señal de alerta el hecho de que la inflación acumulada ya haya erosionado el 70% del colchón de competitividad que había dejado el salto devaluatorio de enero, según cálculos de Econviews, lo que agrega más presión al tipo de cambio. 

Otro frente de tormenta que se abre para la Argentina es el inminente fallo negativo que está por emitir la Organización Mundial de Comercio (OMC) en contra de las medidas proteccionistas que vino aplicando el Gobierno en los últimos años y que podría generar pérdidas por entre u$s3.000 y u$s5.000 millones anuales. En concreto, en las próximas semanas se espera que el país reciba un fallo desfavorable ante el reclamo iniciado por 43 países, entre los que se encuentran Estados Unidos, Japón y varios miembros de la Unión Europea. "LA OMC anunció extraoficialmente que el fallo sería negativo para la Argentina. Llegado el caso, el Gobierno podría apelar, pero con ello ganará tres o cuatro meses, pero el impacto llegará", explicó Mauricio Claverí, economista de Abeceb. El experto señaló que, si se acata la medida, "el Ejecutivo tendrá más dificultades para proteger el mercado interno y limitar las importaciones. Pero, de no hacerlo, esto puede disparar represalias comerciales por parte de los 43 países que iniciaron la demanda". 

Así las cosas, mientras se trazan proyecciones sobre el impacto que tendrá en el empleo, el crédito y el nivel de actividad la actual crisis con los fondos buitre, los expertos comienzan a advertir sobre otras implicancias. Y estas son, ni más ni menos las consecuencias de este viento que llega desde afuera y que ahora está soplando en contra de la Argentina. "El frente externo se deteriora. Por eso, la necesidad de arribar a un acuerdo con los holdouts de manera de poder acceder al financiamiento en los mercados internacionales se incrementa, en un contexto donde no pareciera haber demasiado margen para que la suerte vuelva a sorprender positivamente a la Argentina", concluyó Sica.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

1 comentario:

  1. en Argentina se está produciendo el síndrome del pato cojo, es decir, La presidencia está llegando a su recta final, no solo por la enfermedad de Cristina, sino porque el Gobierno sencillamente ha perdido credibilidad.Las elecciones de octubre fueron prueba y consecuencia de ello, también los asaltos y la creciente inestabilidad social. A eso se añade el pulso que el Gobierno mantiene con las eléctricas, y los sucesivos cortes de energía en la peor ola de calor que recuerda Argentina. En opinión, «pruebas de que estaN asistiendo al fin del modelo económico kirchnerista.
    Argentina repite los errores del pasado. La historia de Kirchner recuerda a la de Raúl Alfonsín en los 80, cuando la inflación mensual alcanzaba el 20% y la deuda externa rondaba los 45.000 millones de dólares.

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