domingo, 22 de junio de 2014

La Deuda. Otra página del relato K.

El último dato oficial –septiembre de 2013– marca que la deuda pública interna y externa sumaba US$201.009 millones. De ahí es que se calcula que ahora ronda los US$250.000 millones, porque hay que sumar los intereses devengados desde entonces de bonos que capitalizan sus intereses, los US$6.500 millones emitidos por el arreglo con el Club de París, los US$3.700 millones adicionales al Club de París por los atrasos e intereses punitorios, lo que aún se adeuda del cupón PBI y los casi US$5.000 millones del acuerdo con Repsol por la estatización de YPF. Con esas cifras después del canje de 2005 la deuda pública aumentó en más de US$120.000 millones.
 
¿Pero cómo es que la deuda subió en semejante magnitud si, según el Gobierno, desde 2003 hay un proceso de “desendeudamiento”? Lo que pasó es que desde 2006, cuando se le pagó al FMI, el Gobierno fue cancelando distintos vencimientos con organismos financieros y acreedores con dólares que tomó prestados de las reservas del Banco Central, o con préstamos del Banco Nación o de la ANSeS. Por eso es que, en realidad, la deuda no se achicó, sino que se reemplazó a los acreedores privados (locales e internacionales) y a los organismos financieros internacionales por acreedores del sector público.
 
Además, el Gobierno tomó “prestados” recursos del Banco Central, del Banco Nación y de la ANSeS para cubrir los crecientes déficits fiscales, en parte generados por la carga de los intereses y el cupón PBI, aumentando el endeudamiento público. También la deuda fue subiendo por la capitalización de intereses de los bonos entregados después del canje. Y en los últimos meses se agregó la mayor deuda con el Club de París y los bonos a Repsol.
 
No obstante ello, el Gobierno destaca que el monto de la deuda se redujo con relación al tamaño del PBI porque compara la actual situación con la del 2002, después del default. Pero a fin de 2001, la deuda pública sumaba US$144.500 millones, equivalente al 45% del Producto, un porcentaje muy cercano al actual.
 
Además el Gobierno asegura que hay un “desendeudamiento” porque la deuda con los acreedores privados ronda el 10% del PBI, cálculo que hace como si la deuda con el resto de los acreedores estatales no hubiese que pagarla o sería de refinanciación indeterminada.
 
De todas maneras, lo más importante no es la relación contable entre la deuda y el PBI – que no ha disminuido con relación al 2001— sino que la capacidad de pago de la deuda se ha ido deteriorando por la pérdida de reservas. Como el Estado no tiene superávit sino déficit fiscal, los vencimientos se vienen afrontando con los dólares del Banco Central. Y desde fines de 2011, esas reservas se redujeron a la mitad. Así, los actuales niveles de reservas solo alcanzan para afrontar los pagos de próximo año y medio de vencimientos de intereses y capital. Por esta razón, la propia presidenta Cristina Kirchner y el ministro Axel Kicillof reconocieron que cumplir con los bonistas que no ingresaron al canje y que pleitearon en los tribunales del exterior sería de cumplimiento imposible porque se llevarían puestas más de la mitad de las reservas brutas del BCRA, sin considerar la fuga de divisas que se produciría como consecuencia de la efectivización de ese cálculo.
 
Esto se agrava porque las cuentas externas son deficitarias (tanto la cuenta corriente cambiaria como la cuenta de capital) y también caen las reservas por el movimiento de fondos del sector privado ¿No es esto una admisión oficial de que el “desendeudamiento” no es más que un relato y que la Argentina vuelve a transitar por una crisis de pago de la deuda? Habrá que esperar, ahora, la nueva versión del relato.
fuente: ieco
 
Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

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