jueves, 31 de octubre de 2013

En búsqueda del dólar perdido.

El resultado del comercio exterior de septiembre es una buena fotografía del principal problema que tiene la economía argentina en estos días y de porqué el gobierno está en la búsqueda desesperada de un tapón para detener la salida de dólares.
 
En septiembre, las exportaciones subieron 3% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que las importaciones lo hicieron en 4%. La primera conclusión, obvia y que además consolida un resultado que viene desde hace tiempo, es que las importaciones crecen más rápido que las exportaciones.
 
Cuando se ingresa en el porqué de los resultados también las conclusiones tienden a repetirse: las exportaciones que traen los dólares son impulsadas por la soja (poroto y aceite), harina y biodiesel, o sea, básicamente, el campo. Por el lado de las importaciones, que el mes pasado fueron de US$ 6.146 millones, el motor, valga la redundancia, es que treparon 55% las de autos.
 
La segunda conclusión obvia sería que los dólares de la soja se estarían destinando a traer autos importados, muchos de ellos de alta gama, para abastecer la demanda de sectores de la clase media acomodada que compra financiado en pesos autos importados para aprovechar, entre otras cosas, las ventajas que de un dólar oficial, con entre 20 y 30 por ciento de atraso.
 
Desde ya que el resultado deficitario en términos de balanza comercial del sector automotor (más de US$ 8.000 millones al año) no es ni por lejos el principal motivo del desequilibrio del balance cambiario. La energía lo supera por muchos cuerpos. En lo que va del año, el comercio de combustibles, lubricantes y energía roza los US$ 5.600 millones con una suba impresionante de 122% respecto del año pasado.
 
Y la película torna a dramática si se mira lo que pasa con el balance del turismo, cuyo déficit de este año proyecta un crecimiento de 200% respecto del anterior. En 2012, el saldo entre los dólares que dejaron los turistas que vinieron al país y los que se fueron arrojó un déficit de US$ 4.000 millones. Este año ese desequilibrio podría superar los US$ 10.000 millones.
 
Tanto en el caso de la disparada de la importación de energía, producto de la fuerte caída de la producción local a partir de 2010 por la aplicación de una política de precios errada, como en el del turismo por el atraso cambiario, el Gobierno podría decir cualquier cosa, menos que no tuvo responsabilidad.
 
El economista Miguel Bein suele decir, para ejemplificar el marco de esa responsabilidad, que en el bienio 2010-2011 el Gobierno cometió un “macrocidio” económico que se fundamenta en cómo se movieron algunas de las principales variables macroeconómicas en esos años, por las necesidades políticas de Olivos.vAsí, en 2010, mientras que los salarios crecieron 26% y las jubilaciones un 31%, la devaluación del peso fue de 4%.Al año siguiente, nuevamente, la devaluación (7,5%) corrió de atrás a los salarios y jubilaciones que crecieron en 32% y 38% respectivamente.
 
Esa mejora en dólares de salarios y jubilaciones fue una de las causas que explicó, vía aumento del consumo, que las importaciones creciesen a un ritmo muy superior a las exportaciones y consolidó la realidad de atraso cambiario que explica que, tanto para el turismo como para los importadores, el dólar oficial resulte hoy relativamente barato.
 
Aquellas decisiones fueron las que cimentaron la realidad cambiaria de estos días, cuando el Banco Central debe vender entre 100 y 200 millones de dólares por día, no tiene ingreso de divisas y la brecha cambiaria entre el oficial y un paralelo que ronda los $10 supera el 70%, una distancia enorme.
 
Probablemente, algún funcionario podrá decir que esa brecha no le importa, pero en el Gobierno ya tomaron nota de que ese nivel de distancia entre cotizaciones mantiene retenida una porción de la cosecha por parte de los productores que esperan un dólar mejor.
 
Dentro del área económica, persisten las diferencias sobre qué hacer para frenar la caída persistente de las reservas del Banco Central y rezan para que la Presidenta vuelva rápido al ruedo para definir el camino a seguir.
 
Si triunfa la posición del viceministro Kicillof, desdoblar el mercado en un dólar más bajo para exportaciones e importaciones y uno más caro para turismo y bienes suntuarios, los riesgos se asocian que siga la brecha cambiaria amplia y, por tanto, que los exportadores busquen postergar y retener los envíos al exterior.
 
Si prevalece la posición de la jefa del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, habría que prepararse para que el dólar oficial aumente a un ritmo mayor como lo vino haciendo en los últimos meses aunque con gran disparidad ya que, en algunos momentos, lo subió al 20% y en otros, al 40%. Esa táctica tiene un riesgo, como ya se comprobó: cuando el dólar oficial aumenta más rápido, también lo hacen los precios de los alimentos.
 
Desde ya que no existe una medida económica sin costo, pero el ritmo de caída de las reservas del Banco Central indica que alguna deberán tomar y más temprano que tarde. Después de las elecciones de 2011, vino el cepo cambiario que no sólo no logró favorecer el ingreso de dólares sino que, con el tiempo, se mostró ineficiente para detener la salida.
 
Ahora la búsqueda de un tapón efectivo debería también apuntar a dar vuelta una inercia que se caracteriza porque el Central pone los dólares para pagar deuda e importaciones y los pesos para financiar al Tesoro, y sólo recibe promesas de pago a largo plazo y saludos.
fuente: ieco
 
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lunes, 28 de octubre de 2013

La Presión tributaria llega al 38%.

Uno de los pilares del modelo K es el rol protagónico que asumió el Estado en la economía. Las políticas redistributivas, los subsidios al sector privado y la estatización de empresas claves son algunos de los ejes que hacen que la economía actual requiera de cada vez más fondos para solventar los gastos.
 
El correlato es un aumento sostenido de la presión tributaria, que pasó de 23,8 a 38,6% del PBI, un alza del 60% entre 2000 y 2013. Un trabajo realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) para la Asociación Empresaria Argentina (AEA) detalla que el tamaño del Estado consolidado –medido como el gasto primario nacional, provincial y municipal con relación al PBI– en los últimos doce años pasó de representar un 26,5% del producto en el período 2000-2006, a significar un 42,5% en 2012 (sin considerar los intereses de deuda).
 
Para solventar un Estado más grande hacen falta más impuestos. Según el informe, el 40% del incremento de la carga tributaria lo explican dos nuevos tributos: derechos de exportación e impuesto al cheque. Las retenciones a las exportaciones dan cuenta de un 24% de la mayor recaudación en porcentaje del PBI. Con una participación del 21% le sigue Ganancias. Por su parte, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y el impuesto a los ingresos brutos contribuyen al crecimiento de la carga en un 18% y 16%, respectivamente.
 
“El esquema tributario argentino se ha desplazado en los últimos años hacia uno más distorsivo”, señala Nadín Argañaraz, titular del IARAF. Los gravámenes considerados distorsivos (derechos de exportación, impuesto al cheque, impuesto a los Ingresos Brutos, impuesto a los Sellos y tasa de seguridad e higiene municipal) representaron en 2012 un 34% de la recaudación consolidada de la Nación, provincias y municipios, frente al 15% que representaba en el 2000. Para Argañaraz, esto implica que “el objetivo primordial que ha tenido el esquema tributario de la Argentina en los últimos años es el de recaudar recursos para el financiamiento del gasto público, por sobre los objetivos de eficiencia y equidad. Esto le quita fuerza al crecimiento económico y, además, acentúa los incentivos de evasión y elusión fiscal”.
 
A esto, Argañaraz agrega que “la inflación puede ser asimilada a un impuesto que grava los saldos de dinero, y de este modo genera una redistribución de recursos a favor del Gobierno, y en detrimento de los tenedores de dinero, ante la pérdida de poder adquisitivo”. Tomando a la base monetaria como la base imponible y a la tasa de inflación como alícuota, el impuesto inflacionario sería de 2,6% este año, lo que llevaría la carga tributaria al 41,2%.
 
Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, señala que el problema está en que “la carga impositiva está en niveles de economías desarrolladas, pero los servicios públicos, como salud y educación, siguen en los niveles de los países en desarrollo”. El analista sostiene que la presión fiscal en la Argentina “está cayendo sobre la economía formal, por lo que con el alto nivel de informalidad que existe, la carga tributaria sobre los que pagan los impuestos es aún superior al 38,6%. Y apunta que “el aumento impositivo les quita rentabilidad a las empresas y no les da una contraprestación equivalente”.
 
Mariano Barrera, investigador de Flacso y de CIFRA, disiente con este último punto. “El efecto desaliento es relativo, porque las empresas están siendo subsidiadas en materia energética, lo que les permite compensar el pago de más impuestos”. “La presencia del Estado es fundamental en la actividad económica”, dice Barrera. “Se necesita un Estado presente que redireccione recursos, a través de la asignación universal por hijo, por ejemplo. Con eso se genera un efecto positivo en la demanda agregada y esto tracciona el consumo. Esto es lo que hacen los países centrales”, puntualiza. “Mayor presencia del Estado, mayor inversión en seguridad, requiere mayor gasto, lo que a su vez requiere más presión tributaria. No hay otra forma de mejorar los servicios”. Y postula que la presión fiscal aumentó mucho en actividades rentables, como el agro y los hidrocarburos, sectores que están vinculados no sólo a la mayor productividad sino a los precios excepcionales a nivel internacional. “Es legítimo que el Estado capte parte de ese excedente”.
 
Para Sigaut Gravina, la falta de transparencia fiscal impide medir la eficiencia del gasto público. “Lo que se ve claramente es que el tamaño del Estado crece. El gasto consolidado de 2013 es 16 veces el del 2000, mientras que el PBI de 2013 es 10 veces el de 2000”. Como contrapartida, apunta que “lo positivo es que hay financiamiento y no hay que recurrir al endeudamiento”.
 
Para Fausto Spotorno, de Ferreros y Asociados, el alza de la carga tributaria afecta especialmente a las empresas más chicas. “El año pasado fue la primera vez que hubo más muertes que nacimientos de empresas y esto es porque la mayor presión fiscal daña más a las más jóvenes”. También apunta que otra consecuencia es que la economía empieza a crecer cada vez menos: “Cuando más trabas le ponés al sector privado, menos va a crecer”.
 
Rodrigo Alvarez, de Ecolatina, señala que hay dimensiones donde el crecimiento del Estado fue positivo. “Por ejemplo, el aumento del gasto en educación, que ya está en más de seis puntos del PBI”. Y apunta que el Estado creció “en áreas de las que el sector privado se retiró porque no se generaron los incentivos necesarios, por ejemplo en infraestructura y energía. Hay 3,5 puntos del PBI que van a subsidios energéticos. Compartimos la necesidad de un Estado que brinde mayor cobertura, pero estos subsidios son la prueba de la falta de planificación y de inversión”. Para Alvarez, “hay margen para ordenar la presión fiscal en función de parámetros más claros, que les otorguen más responsabilidad y más autonomía a los gobiernos provinciales y municipales”.
fuente: ieco
 
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martes, 22 de octubre de 2013

La pobreza y el interior del país.

El 71% de las familias que no lograron aún sobrepasar la línea de la pobreza reside actualmente en el interior del país pero la mayor cantidad de subsidios se destinan a la zona metropolitana de Buenos Aires, según datos del Organismo Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
 
El 3% de los hogares más pobres de la Argentina se encuentra ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otro 26% vive en el conurbano bonaerense, donde hay grandes bolsones de personas con necesidades insatisfechas. Un 32% de las familias que no logran sobreponerse a la pobreza vive en las capitales de provincia del interior del país y Rosario. Y el 39% restante vive en pequeñas ciudades y pueblos del interior de las provincias, donde la falta de actividad industrial y empresas que demanden mano de obra dificultan el despegue.
 
Estos datos oficiales muestran que, del total de hogares pobres, el 71% se ubica en el interior del país, ya sea en la capital de una provincia o en pequeñas ciudades o pueblos de las provincias. Sobre esos datos, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) indicó que el debate electoral a nivel nacional es acaparado por políticos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. La principal consecuencia de esta contradicción, dijo IDESA, es que no aparecen tratados en su justa importancia temas centrales para la calidad de vida de una gran cantidad argentinos que viven en el interior.
 
Muchas veces, esos ciudadanos enfrentan situaciones de privaciones y vulnerabilidad mayores a los de la región metropolitana por las extensas distancias entre sus residencias y los centros de salud más eficientes o, incluso, de los servicios básicos como el agua potable y la energía eléctrica. Para IDESA, un ejemplo concreto de esta contradicción emerge con el abordaje de la inflación que hacen los candidatos más renombrados. Es casi unánime, entre los candidatos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, el cuestionamiento a la manipulación de los índices de precios y el rechazo a seguir erosionando el poder adquisitivo de los hogares mediante la inflación, señaló el Instituto.
 
Sin embargo -acotó- “casi nada se dice sobre los orígenes de la inflación, que es la emisión monetaria asociada a un enorme déficit fiscal causado fundamentalmente por los subsidios, que en el año 2013 van a alcanzar la suma a los $140.000 millones“. “Mucho menos se cuestiona que estos subsidios sean gastados mayoritariamente en beneficio de Buenos Aires, donde el 55% corresponde a subsidios al consumo de energía, 28% al transporte y 14 a los déficits de las empresas estatizadas.
fuente: fortuna
 
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miércoles, 16 de octubre de 2013

jueves, 10 de octubre de 2013

Fuerte caída de la inversión extranjera directa.

La entrada de inversiones extranjeras directas (IED) a la Argentina cayó un 32% interanual durante el primer semestre del año, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).La Argentina registró corrientes de inversión por u$s 5.165 millones entre enero y junio, contra los u$s7.563 millones que había recibido en los primeros seis meses del año pasado, según el estudio.
 
La CEPAL informó que la inversión extranjera directa en América Latina tuvo un "moderado crecimiento" del 6% durante la primera mitad del año, con un total u$s102.951 millones. Los 13 países de la región que presentan datos recibieron, a nivel consulidado, u$s 102.951 millones, monto 6% superior al del primer semestre del año anterior.
 
Sin embargo, cayeron los afluentes que registraron Argentina, Chile y Brasil; la mayor baja la sufrió la República Dominicana. En el caso de la Argentina, el monto recibido por IED fue en la primera mitad del año de u$s 5.165 millones, luego de captar u$s 7.563 millones en la misma etapa de 2012. En todo el año pasado, ingresaron al país u$s 12.128 millones. El listado regional total es liderado por Brasil, con u$s 39.014 millones de inversión extranjera directa, aunque la estadística en este caso considera el período enero-agosto. Los flujos hacia el país vecino representaron una caída de 10% frente a las inversiones recibidas durante los mismos meses del año pasado.
 
En tanto, gracias a la compra de la empresa cervecera Modelo por parte de la firma belga Anheuser-Busch InBev, México sobrepasó durante el primer semestre toda la IED recibida en 2012. Aún sin esa operación, valorada en u$s 13.249 millones, la inversión externa en México se hubiera elevado 15% interanualmente.
 
Los flujos de inversión extranjera directa también mostraron incrementos en Venezuela (44%), Perú (27%), El Salvador (27%), Panamá (19%), Costa Rica (15%), Uruguay (8%) y Colombia (5%), según consignó AFP.
 
En los primeros siete meses de este año, sin embargo, las entradas a Chile disminuyeron 26% en comparación con el mismo período de 2012, aunque esta caída obedece a operaciones extraordinarias registradas en abril. Las corrientes también cayeron en Guatemala y República Dominicana, donde una gran adquisición aumentó considerablemente las cifras de 2012 (Anheuser-Busch InBev compró a Cervecería Nacional Dominicana en 1.237 millones de dólares). Los datos corresponden a la actualización que cada año realiza la CEPAL de las principales cifras del informe "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe".
fuente: iprofesional
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martes, 8 de octubre de 2013

Cepo al ahorro.

Del reportaje a la Presidente emitido el domingo, una de las declaraciones más importantes fue que no hay cepo cambiario. Y dio como ejemplo la cantidad de turistas argentinos que se encontró en la 5ª Avenida de Nueva York y en Moscú. Para ser sincero, tiene toda la razón, el Gobierno no puso ningún tipo de cepo para gastar dólares en el exterior. No solo no puso ningún cepo, sino que subsidia el gasto de dólares en el exterior.
 
La clase media/media alta viaja al exterior aprovechando que compra los pasajes a dólar oficial –más un 20%– y lo financia con tarjeta a 12 o 18 cuotas sin intereses. No solo eso, estando de viaje puede comprar ropa, teléfonos, artículos electrónicos o cualquier objeto que en el país son carísimos.
 
Ese dólar barato no solo es para los que viajan. Para aquellos que soñaron con tener un auto importado y hasta hoy no podían pagarlo, gracias al no cepo pueden darse el gusto. Comprar un auto alemán, francés o italiano a tipo de cambio oficial, es una oferta difícil de rechazar. También es cierto que una empresa puede importar una máquina gastando esos dólares a $ 5,78.
 
Lo cierto es que hay un cepo al ahorro. No se pueden comprar dólares para ahorrar. El modelo es consistente en ambos puntos. Fomenta el consumo y no el ahorro. Tanto sea en pesos como en dólares. Si uno desea comprar algo en pesos, tiene 12, 18 o 24 cuotas sin intereses. Por lo que a medida que pasa el tiempo la inflación se va comiendo el valor de las cuotas y así es como conviene gastar. Pero si quisiera ahorrar en pesos, un plazo fijo paga 17/18%, que no alcanza a cubrir la inflación. Por lo tanto, tampoco alienta el ahorro en pesos. El problema no es el cepo al dólar, el problema es el cepo al ahorro.
 
Todo lo que se había tenido como rumbo y como orgullo de logro económico desde el 2003: superávit fiscal, superávit comercial, tipo de cambio competitivo, dejó de existir desde el 2011. En este 2013 se incrementó el déficit fiscal, también el déficit energético que se consume el ya menguado superávit comercial y finalmente el retraso cambiario continúa creciendo frente a las monedas de nuestros países vecinos.
 
Es claro que los pilares que construyeron los mejores años de la recuperación económica ya no existen más, como tampoco el crecimiento económico. Este cambio en el modelo económico tuvo sus consecuencias políticas en agosto. He leído que muchos piensan que el cepo cambiario ha sido uno de los grandes detonantes del mal humor social y yo no estoy seguro de eso. Creo que la inflación y el retraso cambiario son los más importantes que explican la baja elección del gobierno.
 
Los datos centrales de la elección de agosto fueron dos: El primero, la derrota del gobierno en casi todas las provincias de la Cordillera, como muestra de lo que sufren las economías regionales el retraso cambiario. Productores de vino, frutas, olivos, limones, tabaco o azúcar están pasando por momentos muy duros sin rentabilidad en su trabajo. Es un sector que no puede defenderse del crecimiento de costos en dólares que le ocasiona la inflación vigente. El segundo, es que el FpV sacó menor porcentaje de votos en el segundo cordón del Conurbano Bonaerense que en el primero. Es decir que la clase media del primer cordón le fue más fiel al gobierno que la clase más baja. Esto es porque la clase media tiene el subsidio al gasto en dólares, mientras que los pobres tienen el cepo al ahorro y están merced a la inflación.
 
Este dato también se extiende a la Ciudad de Buenos Aires, donde Filmus alcanzó un 8% más de votos que en el 2009. El subsidio a la clase media del gasto en dólares trajo su beneficio político, que se lo llevaron la inflación de los pobres y el retraso cambiario de las economías regionales.
 
En el mismo reportaje la Presidente explicó que antes del cepo se podían llevar al exterior u$s 2 millones por mes por persona, lo cual era un disparate. Lo cierto es que mientras se dejaban salir los dólares, las reservas del BCRA subían, en tanto que desde que existe el cepo, las reservas solo bajan. Es posible pensar que no debía ser tan malo dejar salir los dólares, porque la contrapartida era que también entraban. Desde que se puso el cepo salen menos dólares –eso es verdad– pero el problema es que no entra ni uno más. Es que si no te dejan salir, no volvés a entrar. Sería bueno entender que el problema no es por qué salen los dólares de la Argentina, sino por qué ya no entran.
fuente: cronista
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domingo, 6 de octubre de 2013

Explotaron las compras en webs chinas.

Los sitios web con sede en China que ofrecen todo tipo de productos, desde zapatos hasta artículos para el hogar, a precios excesivamente económicos, se volvieron furor en Argentina durante los últimos meses y saturaron el servicio de entrega del Correo Argentino.
 
A pesar de que la Administración Federal de Ingresos Públicos recarga un 20% los consumos con tarjetas de crédito y débito efectuados en el exterior del país como anticipo de Ganancias -incluidos los sitios online-, la medida no espantó a los consumidores que hoy provocan un boom: comprar en China sin salir de casa.
 
Carteras de imitación por 5 dólares, almohadones de 15, cargadores de iPhone a 30 centavos de dólar, zapatillas a 20 y hasta fundas para celulares por 7, son algunas de las jugosas ofertas que se pueden encontrar en este tipo de webs. Con precios tan bajos, debido a la barata mano de obra del gigante asiático, aún con el recargo sigue siendo conveniente la transacción.
 
Sumado a la creciente confianza del consumidor online argentino que cada vez se anima más a comprar en el exterior vía web, colapsó el número de pedidos. "El paquete no se envía más a los domicilios. Ahora se manda una notificación para retirar el paquete en una sede del correo acorde al domicilio de envío. La decisión se determinó por la gran cantidad de paquetes que están entrando al país", señaló un empleado del Correo que prefirió no revelar su identidad.
 
Esta decisión provocó críticas de los usuarios más experimentados. Sucede que cuando una persona compra un producto en las páginas chinas, el envío al que se compromete el vendedor es hasta la puerta del domicilio del comprador y no hasta una sede del correo. Según Google Trends, una herramienta del buscador para detectar los términos de búsqueda más populares, la web Aliexpress.com, una de las favoritas de los argentinos, denota un sostenido crecimiento a lo largo del tiempo pero es en las últimas semanas que alcanzó su máximo pico en el país. De hecho, Argentina figura como el segundo país en el mundo que más accedió a este sitio en un año, después de Israel. En esa misma línea, las personas que hicieron la búsqueda de esta web, también buscaron el término "Correo Argentino" para seguir el paquete, informarse de las condiciones para recibir el envío del exterior o dónde retirarlo.
 
Hay varias condiciones a tener en cuenta a la hora de realizar un pedido. El paquete no puede superar los 20 kilos y tampoco el monto de los 25 dólares según las restricciones de envíos postales de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Si el monto es mayor, se deberá abonar un excedente en la Aduana. Pero hay otro dato aún más importante a prestar atención: el costo del envío. Por eso, los preferidos de los argentinos son aquellos que tienen la leyenda "free Shipping", lo que significa que el envío es gratuito. Hasta julio el servicio de envío en estos sitios funcionaba bien. Había que esperar hasta dos meses para recibir el paquete y en general, no había fallas. Pero en las últimas semanas, la suba colapsó el servicio. "El incremento de paquetes provenientes de China es notable desde hace 90 y 120 días. Lo hemos notado en el cúmulo de correspondencia que se presenta en la oficina de Aduana. Y son productos que efectivamente se compran online directamente a China", señaló Carlos Migoni, integrante del secretariado nacional de la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones. Y agregó: "Compran de lo más variado. Pero hay mucha vestimenta de todo tipo y no tanto como uno se imagina en lo que corresponde a la electrónica.
 
Los envíos son a todo el país, no están concentrados solo en Capital. Van para todos lados. La gente se vuelca a estos sitios por lo económico que le resulta". Este fenómeno se ve impulsado también por la confianza que cada vez se afianza más en el consumo online del consumidor argentino. Según cifras de CACE, el crecimiento del número total de usuarios de internet en el país pasó de 3,7 millones de usuarios en 2001 a 31,1 millones a fin de 2012 mientras que el aumento sostenido de la proporción de usuarios que realizan compras en línea pasó de un 10,0 % aproximado en 2001 al 32,4 % en 2012. Es decir que en 2012 los compradores en línea llegaron a ser 10 millones de personas.
 
"Los rubros más importantes de consumo por estadía son ropa, calzado y electrónica. Específicamente, en ropa y calzado hay una inflación que encarece la venta interna de este tipo de productos. Por eso, de China la gente está trayendo ropa y calzado por un precio más económico que en el mercado interno y aún pagando el recargo.
 
China produce distintas categorías de producto, la categoría que llega acá es la de segunda línea. Se piden muchas marcas 'truchas', eso habla también de un consumidor que está latente a la falsificación de marca con tal de exponer su status simbólico". "Es preocupante porque termina generando un efecto de ciclo vicioso de la economía. No favorecemos al mercado interno y tiene sus inconvenientes. Las cosas que llegan no son de excelente calidad, otra debilidad son los tiempos de entrega y las medidas de la ropa están estandarizadas a medidas europeas y americanas, y después al comprador no le entra. Y se termina vendiendo en el mercado local en sitios de reventa a un mayor precio", concluyó.
fuente: infobae
 
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