sábado, 28 de diciembre de 2013

Volvió el dólar Messi. Claves para entenderlo.

1-Un aumento del dólar blue afecta a la economía real.
El dólar blue tocó los $ 10,10. Si bien se cree que el grueso de la economía se rige por el dólar oficial, la cotización del paralelo afecta a algunos mercados. Hablamos de expectativas, donde la gente, en función de la historia y su experiencia, reacciona como mejor sabe hacerlo. El sector inmobiliario es quizás el más significativo, porque las propiedades compiten con el dólar como reserva de valor, al querer pesificar el mercado, la referencia va a seguir siendo la moneda norteamericana. Otro aspecto a no descartar es el industrial. Es que en muchos casos, y ante la falta de insumos que ocasiona la política de administración de las importaciones, los insumos que escasean son ofrecidos en el mercado a valor blue por más que el importador lo haya traído a dólar oficial. En última instancia, muchos precios de la economía terminan ajustando a esta cotización.

2-Si se agranda la brecha, hay menos dólares en las reservas.
Es sencillo. La cotización del blue influye sobre los incentivos que operan en el sector del agro para vender los granos y que los exportadores liquiden sus dólares en el mercado de cambios. Hoy, por cada dólar que se vende al exterior, el Gobierno le paga al exportador de soja $ 4,23. Con esos pesos, el productor podría querer dolarizar una parte de su liquidez, pero cuando quiere hacerlo, necesita otros $ 5,87 para completar el valor del blue. Así, la brecha que existe entre el dólar-soja y el blue es de 138%. A mayor brecha, menor estímulo para vender al exterior y liquidar dólares. Máxime si se tiene en cuenta que el Banco Central ha aumentado el ritmo de devaluación.
 
3-El mercado del blue tiene vida propia más allá de la Anses.
El blue tiene vida propia: en algunos tramos de su ciclo histórico, prácticamente superó el 100% de brecha con el oficial; en ocasiones sufrió de escasez de oferta o de fuerte demanda. Son dólares del sector privado, ahorros, etc. Como cualquier mercancía, tienen un precio que lo pone el mercado. A tomar nota: existe en la bolsa el dólar financiero y el contado con liquidación, dos cotizaciones que le sirven de referencia. El “financiero” es un mecanismo legal para comprar dólares blancos mediante la adquisición de títulos públicos y la venta simultánea contra dólares. El contado con liquidación, que es similar pero con la venta en el exterior, sufre las intervenciones ‘higiénicas’ de la Anses (y bancos amigos) para “bajarlo”. Estos dos tipos de cambio, ubicados en los $ 8,60 aproximadamente, son la muestra fehaciente de los intentos del Gobierno por acercar la brecha que une el dólar oficial con el informal, hoy en 55%.
 
4- Los $ 10 no son un techo pero sí probablemente un piso.
Atención En los últimos 25 meses, el blue se devaluó 146%. En el último año, sin embargo, mientras la cotización oficial del dólar cerrará por encima del 30% de incremento, la del blue fue del 48% si se toma como referencia el punto de arranque de $ 6,80. La fuerte escalada se vio atenuada en la segunda parte del año, cuando el Gobierno decidió intervenir ese mercado para mantenerlo por debajo de la línea psicológica de los $ 10. ¿Por qué la Casa Rosada buscó marcarle el pulso al blue? Como se dijo, una brecha como la actual, se “come” la rentabilidad de muchos sectores que tienen sus ingresos ajustados al oficial mientras que sus costos crecen al ritmo del blue. En un marco con pérdida de reservas, pérdida de competitividad, pérdida de rentabilidad, la próxima gran batalla será para generar mayor productividad y por “ajustar” las expectativas inflacionarias. Con una brecha del 55%, la pregunta es si el mercado decidirá mantener esa distancia del “oficial” o, en cambio, redoblará el impulso.

5- El dólar turista tiene ‘vasos comunicantes’ con el blue.
Si sube el oficial, sube el turista porque a los $ 6,50 del viernes hay que sumarle el 35%. Sin embargo, si el blue se distancia del oficial, entonces habrá menor entrada de dólares y por ende menos reservas. Esto hará que el Gobierno redoble el torniquete del cepo y, por lo tanto, que la AFIP libere menos dólares para el turismo. La última ventanilla que quedaba abierta para comprar divisas a precio oficial (y que generó que en 2013 el saldo negativo se amplíe y supere los u$s 6.000 millones) quedó virtualmente clausurada cuando, hace algunas semanas, el recargo de la AFIP para consumo en dólares con tarjeta o por ventanilla pasó del 20 al 35%. De esa forma, se dio origen a la segunda cotización “oficial” que hoy puede mostrar el mercado cambiario: la del dólar turista, hoy en $ 8,77, unificado tanto para aquél que realiza operaciones vía Internet con tarjeta de crédito, el turista y el que demanda divisas a la AFIP. Es en este terreno donde mayores ventajas lleva el cepo: una meta de corto plazo bien podría ser acercar o unificar el “dólar turista” con las variantes vinculadas al mercado bursátil (financiero y liqui).
fuente: cronista
 
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jueves, 26 de diciembre de 2013

El Imperio del Consumo.

La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble. La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. 

Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar. La expansión de la demanda choca con las fronteras que le impone el mismo sistema que la genera. 

El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y a la vez necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo. El sistema habla en nombre de todos, a todos dirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora; pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor.

La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas, y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo. El derecho al derroche, privilegio de pocos, dice ser la libertad de todos. Dime cuánto consumes y te diré cuánto vales. 

Esta civilización no deja dormir a las flores, ni a las gallinas, ni a la gente. En los invernaderos, las flores están sometidas a luz continua, para que crezcan más rápido. En la fábricas de huevos, las gallinas también tienen prohibida la noche. Y la gente está condenada al insomnio, por la ansiedad de comprar y la angustia de pagar.Este modo de vida no es muy bueno para la gente, pero es muy bueno para la industria farmacéutica. 

EEUU consume la mitad de los sedantes, ansiolíticos y demás drogas químicas que se venden legalmente en el mundo, y más de la mitad de las drogas prohibidas que se venden ilegalmente, lo que no es moco de pavo si se tiene en cuenta que EEUU apenas suma el cinco por ciento de la población mundial. 

«Gente infeliz, la que vive comparándose», lamenta una mujer en el barrio del Buceo, en Montevideo. El dolor de ya no ser, que otrora cantara el tango, ha dejado paso a la vergüenza de no tener. Un hombre pobre es un pobre hombre. «Cuando no tenés nada, pensás que no valés nada», dice un muchacho en el barrio Villa Fiorito, de Buenos Aires. Y otro comprueba, en la ciudad dominicana de San Francisco de Macorís: «Mis hermanos trabajan para las marcas. Viven comprando etiquetas, y viven sudando la gota gorda para pagar las cuotas».

 Invisible violencia del mercado: la diversidad es enemiga de la rentabilidad, y la uniformidad manda. La producción en serie, en escala gigantesca, impone en todas partes sus obligatorias pautas de consumo. Esta dictadura de la uniformización obligatoria es más devastadora que cualquier dictadura del partido único: impone, en el mundo entero, un modo de vida que reproduce a los seres humanos como fotocopias del consumidor ejemplar. 

 El consumidor ejemplar es el hombre quieto. Esta civilización, que confunde la cantidad con la calidad, confunde la gordura con la buena alimentación. Según la revista científica The Lancet, en la última década la «obesidad severa» ha crecido casi un 30 % entre la población joven de los países más desarrollados. Entre los niños norteamericanos, la obesidad aumentó en un 40% en los últimos dieciséis años, según la investigación reciente del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado. El país que inventó las comidas y bebidas light, los diet food y los alimentos fat free, tiene la mayor cantidad de gordos del mundo. El consumidor ejemplar sólo se baja del automóvil para trabajar y para mirar televisión. Sentado ante la pantalla chica, pasa cuatro horas diarias devorando comida de plástico. Triunfa la basura disfrazada de comida: esta industria está conquistando los paladares del mundo y está haciendo trizas las tradiciones de la cocina local. 

Las costumbres del buen comer, que vienen de lejos, tienen, en algunos países, miles de años de refinamiento y diversidad, y son un patrimonio colectivo que de alguna manera está en los fogones de todos y no sólo en la mesa de los ricos. Esas tradiciones, esas señas de identidad cultural, esas fiestas de la vida, están siendo apabulladas, de manera fulminante, por la imposición del saber químico y único: la globalización de la hamburguesa, la dictadura de la fast food. La plastificación de la comida en escala mundial, obra de McDonald’s, Burger King y otras fábricas, viola exitosamente el derecho a la autodeterminación de la cocina: sagrado derecho, porque en la boca tiene el alma una de sus puertas.

 El campeonato mundial de fútbol del 98 nos confirmó, entre otras cosas, que la tarjeta MasterCard tonifica los músculos, que la Coca-Cola brinda eterna juventud y que el menú de McDonald’s no puede faltar en la barriga de un buen atleta. El inmenso ejército de McDonald’s dispara hamburguesas a las bocas de los niños y de los adultos en el planeta entero. El doble arco de esa M sirvió de estandarte, durante la reciente conquista de los países del Este de Europa. Las colas ante el McDonald’s de Moscú, inaugurado en 1990 con bombos y platillos, simbolizaron la victoria de Occidente con tanta elocuencia como el desmoronamiento del Muro de Berlín. 

Un signo de los tiempos: esta empresa, que encarna las virtudes del mundo libre, niega a sus empleados la libertad de afiliarse a ningún sindicato. McDonald’s viola, así, un derecho legalmente consagrado en los muchos países donde opera. En 1997, algunos trabajadores, miembros de eso que la empresa llama la Macfamilia, intentaron sindicalizarse en un restorán de Montreal en Canadá: el restorán cerró. Pero en el 98, otros empleados e McDonald’s, en una pequeña ciudad cercana a Vancouver, lograron esa conquista, digna de la Guía Guinness.

Las masas consumidoras reciben órdenes en un idioma universal: la publicidad ha logrado lo que el esperanto quiso y no pudo. Cualquiera entiende, en cualquier lugar, los mensajes que el televisor transmite. En el último cuarto de siglo, los gastos de publicidad se han duplicado en el mundo. Gracias a ellos, los niños pobres toman cada vez más Coca-Cola y cada vez menos leche, y el tiempo de ocio se va haciendo tiempo de consumo obligatorio. 

Tiempo libre, tiempo prisionero: las casas muy pobres no tienen cama, pero tienen televisor, y el televisor tiene la palabra. Comprado a plazos, ese animalito prueba la vocación democrática del progreso: a nadie escucha, pero habla para todos. Pobres y ricos conocen, así, las virtudes de los automóviles último modelo, y pobres y ricos se enteran de las ventajosas tasas de interés que tal o cual banco ofrece.

Los expertos saben convertir a las mercancías en mágicos conjuntos contra la soledad. Las cosas tienen atributos humanos: acarician, acompañan, comprenden, ayudan, el perfume te besa y el auto es el amigo que nunca falla. 

La cultura del consumo ha hecho de la soledad el más lucrativo de los mercados. Los agujeros del pecho se llenan atiborrándolos de cosas, o soñando con hacerlo. Y las cosas no solamente pueden abrazar: ellas también pueden ser símbolos de ascenso social, salvoconductos para atravesar las aduanas de la sociedad de clases, llaves que abren las puertas prohibidas. Cuanto más exclusivas, mejor: las cosas te eligen y te salvan del anonimato multitudinario. La publicidad no informa sobre el producto que vende, o rara vez lo hace. Eso es lo de menos. Su función primordial consiste en compensar frustraciones y alimentar fantasías: ¿En quién quiere usted convertirse comprando esta loción de afeitar? 

El criminólogo Anthony Platt ha observado que los delitos de la calle no son solamente fruto de la pobreza extrema. También son fruto de la ética individualista. La obsesión social del éxito, dice Platt, incide decisivamente sobre la apropiación ilegal de las cosas. Yo siempre he escuchado decir que el dinero no produce la felicidad; pero cualquier televidente pobre tiene motivos de sobra para creer que el dinero produce algo tan parecido, que la diferencia es asunto de especialistas. 

Según el historiador Eric Hobsbawm, el siglo XX puso fin a siete mil años de vida humana centrada en la agricultura desde que aparecieron los primeros cultivos, a fines del paleolítico. La población mundial se urbaniza, los campesinos se hacen ciudadanos. En América Latina tenemos campos sin nadie y enormes hormigueros urbanos: las mayores ciudades del mundo, y las más injustas. Expulsados por la agricultura moderna de exportación, y por la erosión de sus tierras, los campesinos invaden los suburbios. Ellos creen que Dios está en todas partes, pero por experiencia saben que atiene den las grandes urbes. Las ciudades prometen trabajo, prosperidad, un porvenir para los hijos. En los campos, los esperadores miran pasar la vida, y mueren bostezando; en las ciudades, la vida ocurre, y llama. Hacinados en tugurios, lo primero que descubren los recién llegados es que el trabajo falta y los brazos sobran, que nada es gratis y que los más caros artículos de lujo son el aire y el silencio. Mientras nacía el siglo XIV, fray Giordano da Rivalto pronunció en Florencia un elogio de las ciudades. Dijo que las ciudades crecían «porque la gente tiene el gusto de juntarse». Juntarse, encontrarse. Ahora, ¿quién se encuentra con quién? ¿Se encuentra la esperanza con la realidad? El deseo, ¿se encuentra con el mundo? Y la gente, ¿se encuentra con la gente? Si las relaciones humanas han sido reducidas a relaciones entre cosas, ¿cuánta gente se encuentra con las cosas?

El mundo entero tiende a convertirse en una gran pantalla de televisión, donde las cosas se miran pero no se tocan. Las mercancías en oferta invaden y privatizan los espacios públicos. Las estaciones de autobuses y de trenes, que hasta hace poco eran espacios de encuentro entre personas, se están convirtiendo ahora en espacios de exhibición comercial. El shopping center, o shopping mall, vidriera de todas las vidrieras, impone su presencia avasallante. Las multitudes acuden, en peregrinación, a este templo mayor de las misas del consumo. La mayoría de los devotos contempla, en éxtasis, las cosas que sus bolsillos no pueden pagar, mientras la minoría compradora se somete al bombardeo de la oferta incesante y extenuante. El gentío, que sube y baja por las escaleras mecánicas, viaja por el mundo: los maniquíes visten como en Milán o París y las máquinas suenan como en Chicago, y para ver y oír no es preciso pagar pasaje. Los turistas venidos de los pueblos del interior, o de las ciudades que aún no han merecido estas bendiciones de la felicidad moderna, posan para la foto, al pie de las marcas internacionales más famosas, como antes posaban al pie de la estatua del prócer en la plaza. Beatriz Solano ha observado que los habitantes de los barrios suburbanos acuden al center, al shopping center, como antes acudían al centro. El tradicional paseo del fin de semana al centro de la ciudad, tiende a ser sustituido por la excursión a estos centros urbanos. Lavados y planchados y peinados, vestidos con sus mejores galas, los visitantes vienen a una fiesta donde no son convidados, pero pueden ser mirones. Familias enteras emprenden el viaje en la cápsula espacial que recorre el universo del consumo, donde la estética del mercado ha diseñado un paisaje alucinante de modelos, marcas y etiquetas.

La cultura del consumo, cultura de lo efímero, condena todo al desuso mediático. Todo cambia al ritmo vertiginoso de la moda, puesta al servicio de la necesidad de vender. Las cosas envejecen en un parpadeo, para ser reemplazadas por otras cosas de vida fugaz. Hoy que lo único que permanece es la inseguridad, las mercancías, fabricadas para no durar, resultan tan volátiles como el capital que las financia y el trabajo que las genera. El dinero vuela a la velocidad de la luz: ayer estaba allá, hoy está aquí, mañana quién sabe, y todo trabajador es un desempleado en potencia. Paradójicamente, los shoppings centers, reinos de la fugacidad, ofrecen la más exitosa ilusión de seguridad. Ellos resisten fuera del tiempo, sin edad y sin raíz, sin noche y sin día y sin memoria, y existen fuera del espacio, más allá de las turbulencias de la peligrosa realidad del mundo. 

Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los ídolos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? 

La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta. 

Eduardo GALEANO Montevideo, Uruguay.

domingo, 22 de diciembre de 2013

viernes, 20 de diciembre de 2013

Inflación superaría el 35% en 2014.

La inflación esperada por la gente para los próximos doce meses a nivel nacional se ubica, en promedio, en 35,3 por ciento, según un sondeo dado a conocer hoy por la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT). 

El informe del Centro de Investigación en Finanzas de la casa de altos estudios precisó que las perspectivas inflacionarias, según el promedio, ascendieron 2,6 punto porcentual con respecto a la medición del mes pasado. Asimismo, la brecha entre la inflación prevista por los sectores de menores recursos y los de mayores ingresos es de 4,9 puntos porcentuales.

La inflación esperada aumentó en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, y se mantuvo prácticamente invariable en el interior del país en relación al relevamiento de noviembre. Las expectativas inflacionarias en la ciudad de Buenos Aires alcanzaron a 34,5 por ciento, lo que representa un repunte de 4,2 puntos en la comparación mensual. 

En el Gran Buenos Aires, las perspectivas de inflación se ubicaron en 35,4 por ciento, lo que implica un alza de 3,4 puntos respecto a noviembre. Por su parte, la estimación inflacionaria para dentro de un año en el interior del país, para el promedio, se ubicó en 35,5 por ciento, con lo cual verificó una leve suba de 0,2 punto con respecto a la medición anterior.

La proyección de inflación para la gente de menores recursos para dentro de un año, según el promedio, es de 38,1 por ciento, lo que significa un incremento de 3,3 puntos en relación a noviembre. Para el sector de mayor poder adquisitivo, la estimación inflacionaria es de 33,2 por ciento, con lo cual se elevó 1 punto en la comparación mensual. 
fuente: fortuna

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sábado, 14 de diciembre de 2013

Canasta K.

El primer paso en la política de acuerdos de precios que el Gobierno está negociando con las grandes cadenas de supermercados, mayoristas y comercios de proximidad, se corporizó ayer en el lanzamiento de una canasta navideña que tendrá seis productos a un precio de 39 pesos.
 
En una reunión de la que participaron el ministro de Economia Axel Kiciloff, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich y el secretario de Comercio, Augusto Costa, entre otros funcionarios, se aunó el criterio de que las cadenas pudieran ofrecer la canasta que consta de: un pan dulce, un budín, un paquete de garrapiñadas, dos turrones y una sidra.
 
La canasta va a estar disponible en todo el país en los supermercados Coto, La Anónima, Wallmart, Chango Más, Jumbo, Disco, Vea, Carreofour, Libertad y Día. A diferencia de otras canastas que los supermercadistas solían consensuar con el ex secretario Guillermo Moreno, en este caso se trató de “homogeneizar” las distintas propuestas de las cadenas en una sola lista, “aunque las marcas de los productos pueden ser diferentes en cada supermercado”, señaló una fuente del sector.
 
La reunión –que fue “larga”, según algunos asistentes– se hizo en el Salon Norte de la Casa Rosada con la presencia de los presidentes de las siete cadenas más grandes de supermercados. “Nos preguntaron muchas cosas del sector” agregó otro representante del sector.
 
También se pasó revista a la marcha del acuerdo de precios congelados que el Gobierno busca implementar en unos 120 productos de consumo masivo, cuyo lanzamiento está previsto para la semana que viene y su inicio para el 1° de enero del 2014.
 
Otro tema que los supermercadistas abordaron con los funcionarios fue el de la seguridad. Preocupados por los saqueos de los últimos días y ante los rumores que se tejen en este sentido para el 20 y 21, las cadenas habrían pedido, a su turno, cierta protección de parte de las autoridades, para prevenir cualquier desborde. Parte de esa negociación tuvo lugar el jueves, cuando las cadenas se reunieron con el gobierno bonaerense y el subsecretario de Seguridad Sergio Berni.
fuente: ieco
 
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miércoles, 11 de diciembre de 2013

El Aumento a la Policía y las cuentas de las Provincias.

Las provincias destinarán aproximadamente $ 1.500 millones en 2014 para afrontar los aumentos salariales otorgados a las fuerzas policiales en los últimos días. Sin embargo, el número podría ampliarse a $ 66.000 millones si, tal como estiman los analistas, el incremento promedio de 30% otorgado a la policía se replica en las demás áreas de la administración pública. 

Las erogaciones destinadas al personal insumen el 55% del gasto primario de las provincias y es por eso que un incremento en los sueldos del sector público impacta de lleno en las finanzas de cada distrito. 

En 2013 la situación fiscal de las provincias mejoró producto del aumento de los fondos coparticipables y del incremento de la recaudación provincial pero las subas otorgadas por decreto en estos últimos días a los agentes policiales amenazan con deteriorar el escenario en 2014

Según estimaciones el gasto en personal ascendería a $ 260.000 millones en 2013 en el consolidado de las 23 provincias y la Ciudad de Buenos Aires. “"Aunque suene paradójico, el gasto en personal actuó como ancla para el crecimiento de las erogaciones provinciales al caer 4 puntos su tasa de expansión respecto a 2012, lo que lo ubicó como la partida de menor crecimiento”", destacó Guillermo Giussi, especialista en finanzas públicas. El economista estimó que por cada punto de aumento salarial que se otorgue el año que viene el gasto provincial se incrementará en $ 2.200 millones. “"Nosotros estimábamos que el año que viene el incremento salarial promedio iba a ser de 26%, por lo que el gasto iba a crecer en $ 57.000 millones para financiar la suba y si a eso le sumas adicionales por antigüedad la cifra llegaba hasta los $ 80.000 millones”", explicó Giussi. 

Sin embargo, a raíz de los aumentos de 30% promedio otorgados a las fuerzas de seguridad, las cifras debieron ser vueltas a estimar. En este sentido se calcula que si los incrementos salariales llegan al 30% en promedio se tendrían que sumar casi $ 10.000 millones más, por lo que el gasto de personal se incrementaría a $ 66.000 millones y a casi $ 90.000 millones si se tienen en cuenta los adicionales. "“En particular, por cada punto de aumento salarial otorgado a las fuerzas de seguridad el gasto se incrementará en $ 330 millones”", especificó Giussi. 

En los últimos días, la mayoría de los gobernadores establecieron por decreto un sueldo mínimo para las fuerzas de seguridad de entre $ 8.000 y $ 9.000. En algunas provincias las alzas fueron aceptadas mientras que en otras continúa el conflicto porque los policías piden que el sueldo supere los $ 10.000 y en algunos casos reclaman hasta $ 12.000 en mano. La situación ya se contagió a otros ámbitos y por ejemplo los médicos de hospitales públicos de 11 provincias ya lanzaron un plan de protesta por mejoras laborales.

A modo de ejemplo, ayer Tucumán otorgó por decreto un aumento de 35% que dejaría el salario básico en $ 8.500 mientras que en Santa Fe el gobernador Antonio Bonfatti elevó a $ 8.100 el salario del agente inicial sin antigüedad, mejoró los adicionales y otorgó sumas no remunerativas en torno a $ 2.000 para terminar con las protestas. Ya el lunes el gobierno de la provincia de Buenos Aires había otorgado una suba de 65% y llevó el salario básico a $ 8.570 mientras que en Entre Ríos el sueldo inicial de bolsillo de los efectivos ascendió a $ 8.434. En este caso, el gobernador de la provincia, Sergio Urribarri, admitió que no cuenta con los fondos para solventar el aumento prometido pero aseguró que “los conseguirá para poder pagarlo”. 

Aunque no lo hayan hecho explícito, el mismo escenario enfrentan casi todas las provincias que este año volverán a cerrar sus cuentas en rojo
fuente: cronista 

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domingo, 8 de diciembre de 2013

Economía del parche.

El aumento del 20 al 35% en el recargo por adelanto de impuestos a los gastos con tarjeta en el exterior y a la compra de divisas para viajes es un parche agujereado para moderar la incesante pérdida de reservas. La ineficacia de la herramienta ha quedado claramente demostrada hace ya tiempo, por lo que cuesta comprender el empecinamiento oficial.
 
De acuerdo al balance cambiario del Mercado Único y Libre de Cambios (se omite comentario irónico sobre la denominación) del tercer trimestre del año que difundió días atrás el Banco Central, el nuevo esquema de retención por adelanto de impuestos que comenzó en agosto del año pasado con un recargo del 15% y que en marzo pasado había sido elevado al 20%, de nada sirvió para frenar el gasto en turismo en el exterior. Es así que en los primeros nueve meses de 2013 los rubros Turismo, Viajes y Pasajes acumulan una salida de u$s 7.736 millones, que es un monto superior a lo que se gastó en todo el año pasado. En setiembre pasado (último dato disponible) el drenaje fue de u$s 867 millones, un 15% más que en igual mes de 2012, que fue el primero de vigencia del recargo. Según datos no oficiales, en octubre y noviembre la tendencia se habría acentuado, lo que indujo al nuevo equipo económico a insistir con más de lo mismo.
 
La resolución 3378 de agosto de 2012 que impuso la primera retención del 15% fundamentaba la medida en ‘razones de administración tributaria y equidad’. Desincentivar el turismo al exterior cuando faltan divisas bien puede justificarse con criterios de equidad y de asignación prioritaria de algo escaso. El problema es que así no lo consiguen. En primer lugar, la mayoría de los que realizan grandes gastos con tarjeta calcula que va a deducir el recargo de su declaración de Ganancias o Bienes Personales o, eventualmente, luego de un trámite en la AFIP, por lo cual el encarecimiento se reduce al costo financiero entre el gasto y el recupero. Pero incluso si el recargo se considerara un encarecimiento, dada la percepción acerca de lo barato que está el dólar, muy probablemente el gasto se comportaría con poca elasticidad-precio al actual nivel de tipo de cambio oficial.
En este tema el Gobierno está actuando con timidez y a media agua. Evidencia su objetivo de desacelerar el gasto en turismo y el uso de tarjeta, pero no se anima a desdoblar el tipo de cambio para esos gastos específicos. Y esa hibridez no sólo resulta ineficaz, sino que además le significa pagar el costo político del malestar que genera en aquellos que creen que gastar dólares baratos en un derecho humano básico y que el Estado no tiene por qué afectar su libertad de movimiento. Un dólar turista y tarjeta más caro serviría también para apuntalar el ingreso por turismo receptivo.
 
En setiembre pasado los extranjeros vendieron en el mercado oficial u$s 96 millones. Arriban menos turistas, y muchos venden sus dólares en el mercado negro. A excepción de junio de este año, cuando apenas ingresaron 87 millones, hay que remontarse al año 2003 para encontrar un mes con menos de u$s 100 millones liquidados por turistas. El balance cambiario de los primeros nueve meses refleja algunas otras causas de escasez de divisas. Por ejemplo, el déficit del sector automotriz alcanzó los u$s 5.704 millones, y los pagos por importación de energía u$s 9.100 millones (la factura de importación en ese período fue de 10.200 millones). En base a esos números puede establecerse la siguiente equivalencia: los déficit por turismo, autos y energía suman aproximadamente las divisas que genera el complejo sojero.
 
Si el ataque al déficit de turismo ha sido ineficaz, los abordajes al desequilibrio automotriz y energético no despiertan optimismo inmediato. El proyecto de ley para gravar los autos caros tal vez sirva para reducir la importación de vehículos de alta gama totalmente importados, pero el problema de fondo de ese sector es su bajísimo y decreciente grado de integración local, que sigue intacto.
 
En cuanto a la energía, la apuesta a Vaca Muerta es una esperanza a mediano plazo y la anunciada extensión del plan de estímulo a la producción de gas tiene un potencial muy acotado. Por su parte, la corrección al monumental despilfarro de subsidios sigue en gateras.
 
El balance cambiario revela que si bien el Gobierno ha relajado un poco las autorizaciones para girar dividendos y utilidades, el grifo sigue muy cerrado. En 2010 y 2011 la remisión neta de ganancias al exterior había superado los u$s 4.000 millones anuales; en 2012 bajó abruptamente a 223 millones; y en los primeros nueve meses de este año fue de 902 millones.
 
Las cuentas externas están empeorando y hay luz amarilla encendida, pero todavía hay margen y tiempo para equilibrar los números. El actual nivel de reservas alcanza para cubrir más de una vez y media los vencimientos de intereses y capital de la deuda externa del sector público de 2014 y 2015.
 
Para finalizar, un dato relevante sobre el sector externo. Si no se hubieran usado divisas del Banco Central para cancelar con el FMI y otros pasivos, hoy habría en las reservas u$s 39.200 millones adicionales. Es decir cerca de 70.000 millones. Fue un uso inteligente para ganar desendeudamiento. Lo lamentable es todo lo que se perdió en simultáneo.
fuente: cronista
 
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martes, 3 de diciembre de 2013

Aumenta el recargo a los consumos en el exterior.

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) elevó del 20 al 35% la percepción que cobra como adelanto de impuesto a las Ganancias y Bienes Personales en los consumos con tarjetas de crédito y débito realizados en el exterior del país. Además, según informa mediante el Boletín Oficial, extendió el recargo a la compra de dólares para turismo. 

La norma quedó firme con la publicación de la Resolución 3550 en el Boletín Oficial, que modifica la anterior Resolución General Nº 3450. El aumento afecta a la adquisición de cualquier divisa extranjera y a cheques de viajero, a las transferencias al exterior "por turismo y viajes". 

La alícuota del 35 por ciento se calculará "sobre el monto de la operación de cambio". "Deberá ser ingresado mediante el procedimiento de transferencia electrónica de fondos establecido por la Resolución General Nº 1.778, su modificatoria y su complementaria, a cuyo efecto deberán generar el correspondiente volante electrónico de pago (VEP). Previo a validar la operación, las entidades autorizadas exigirán copia del mencionado volante", explicita la resolución.

"De tratarse de operaciones expresadas en moneda extranjera deberá efectuarse la conversión a su equivalente en moneda local, aplicando el tipo de cambio vendedor que, para la moneda de que se trate, fije el Banco de la Nación Argentina al cierre del último día hábil inmediato anterior a la fecha de emisión del resumen, liquidación y/o factura o documento equivalente", precisa la resolución firmada por el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. 

La resolución señala dos plazos de aplicación de la norma. Por un lado, para "las operaciones de venta de moneda extranjera para gastos de turismo y viajes", la medida rige a partir de hoy mismo. En cambio, se otorga un plazo especial, hasta el próximo lunes 9 de diciembre, para que las entidades autorizadas a operar en cambios por el Banco Central adecuen sus sistemas internos, a efectos de cumplir con lo dispuesto en esta resolución. "Hasta dicha fecha, el adquirente de moneda extranjera deberá efectuar un pago a cuenta del Impuesto a las Ganancias o del Impuesto sobre los Bienes Personales" en función del aumento del 35%. 

Ayer, el dólar oficial cerró a $6,16, por lo que el "dólar turista" equivale ahora a $8,31, un número cercano al dólar blue, que hasta ayer se conseguía a $9,18. A media mañana se conocerá el impacto de la medida sobre el mercado negro de divisas. Esta resolución de la AFIP se publica en medio de rumores -que tomaron fuerza durante el reposo de Cristina Kirchner y los posteriores cambios en el gabinete- sobre un posible desdoblamiento cambiario para paliar la fuga de dólares. 

En marzo, el Gobierno había aplicado un incremento del 15 al 20 por ciento en el impuesto. Esta vez, se informó: "Decisiones de política económica tornan aconsejable extender la utilización del impuesto a las Ganancias y/o Bienes Personales] a la venta de moneda extranjera para gastos de turismo y viajes.
fuente: la nación

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domingo, 1 de diciembre de 2013

Necesidad versus discurso.

Las necesidades pudieron más que los discursos, y el Gobierno insinuó algún tipo de cambio político para enfrentar el mayor problema que tiene hoy el sector público: la persistente caída en el nivel de reservas.
 
Todo gesto es bueno, pero a veces es insuficiente para obtener más dólares y, al mismo tiempo, recuperar el negado atraso cambiario. Tanto el acuerdo con los litigantes en el CIADI como la generosa indemnización a Repsol y la creación de una unidad especial para negociar con otros acreedores importantes, como el Club de París, pueden ser importantes. Pero no le aportaron un sólo dólar “nuevo” al Banco Central.
 
Con microdevaluaciones diarias, los exportadores irán liquidando sus divisas con cuentagotas y como la distancia entre el dólar oficial y el blue sigue por encima del 50%, nadie se dedicará a ingresar divisas para liquidar a precio de saldo. Y esta política económica tiene otra dimensión: el tiempo. “Si todo le sale bien al Gobierno, y eso nos conviene a todos, los frutos los va a recoger el triunfador de 2015”, comentó un ácido economista vinculado a un banco de inversión.
 
En noviembre, el BCRA, el Nación, el Provincia y la ANSeS volcaron unos US$2.000 millones, en billetes y bonos, para achicar la brecha entre los dos dólares. Y sirvió poco: se redujo entre 5 y 7 puntos. Según Econviews, la convergencia entre el precio de los dos dólares llevaría, ceteris paribus , unos seis meses. Casi una eternidad para muchas economías regionales y un período muy prolongado para soportar el impacto inflacionario de ese ajuste cambiario.
 
Esto, claro, sin contar el costo en dólares billetes y en el aumento de la deuda por lanzar al sector privado deuda que ahora está en manos públicas. Ahora, los economistas comentan que hasta la llegada del cepo, la fuga de capitales la financiaba el sector privado que ingresaba capitales por diversos motivos. Ahora, en cambio, la cuenta de capital del balance de pagos está al rojo vivo porque las divisas se van pero nadie las ingresa. Y para dar vuelta esto, no hay discurso que valga.
fuente: ieco
 
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viernes, 29 de noviembre de 2013

lunes, 25 de noviembre de 2013

Los sueños del menemista coqui.

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich fijó como un objetivo prioritario de su gestión cumplir con las metas del Presupuesto Nacional 2014 de crecimiento económico fijadas en el 6,5%, excedente externo y superávit fiscal. No dijo cómo piensa alcanzar esos tres objetivos. El “cómo” es lo más importante por el simple hecho que la realidad indica que estamos a distancias enormes de esas metas. Hoy el Tesoro Nacional tiene un “rojo” fiscal enorme, de más de $ 120.000 millones, en ascenso y esto con presión tributaria récord. El superávit comercial es positivo pero cada vez menor. Esos dólares “comerciales” no alcanzan para pagar, entre otras cosas, la deuda, los servicios financieros o el turismo de quienes gastan fuera del país, obligando al Banco Central a seguir perdiendo cuantiosas reservas (más de US$ 13.000 millones en los últimos 12 meses), Y esto con un “cepo” que limita la compra de dólares y que al mismo tiempo lleva a que no ingresen capitales del exterior, ni siquiera ofreciendo el “premio” del blanqueo.
 
El crecimiento económico, bien medido es bajo (inferior al 3%), y los propios datos oficiales admiten que el empleo está estancado, en un contexto inflacionario creciente y con indicadores sociales críticos (28% de pobreza) y una alta informalidad laboral. Por estas razones, cuando se discutió el proyecto de Presupuesto 2014, la mayoría de los analistas sostuvo que el texto oficial era un “dibujo” que repetía fantasías de Presupuestos anteriores, que la realidad después confirmó como erradas.
 
Aunque el jefe de Gabinete no lo dijo, dar vuelta los actuales “rojos” o desequilibrios externo, fiscal, cambiario y de precios requeriría de un severo cambio de rumbo,de fuertes implicancias sociales, laborales y financieras. Y no menos importante, precisar en qué dirección deberían tomarse las medidas o sea, quiénes deberían pagar los costos de todos esos desbarajustes.
 
Lo que está en juego es, para mencionar algunos, el valor del dólar, los niveles de gastos y los gastos mismos. Impuestos, subsidios, precios, tasa de interés, salarios, pagar deuda con reservas o tomar préstamos en los mercados financieros y a qué costos. Y tocar todas esas variables sin llevar a la economía a la recesión, a la caída del poder de compra de los salarios y las jubilaciones, a un mayor desempleo o precariedad laboral.
 
Además, requieren de un poder fuerte y del consenso de todas las fuerzas sociales, que hoy no está presente en el panorama político; más bien lo contrario. En el Gobierno esta discusión no está zanjada, ni en el diagnóstico ni en las medidas a adoptar, y por eso todos esos desequilibrios no fueron corregidos cuando aún no tenían la dimensión actual.
 
La sombra de crisis anteriores está presente en el oficialismo como lo revelan recientes documentos donde se insiste en que la actual situación ni siquiera se aproxima a cualquier período de los últimos 30 años. No obstante, la mera comparación es por demás reveladora. La mayoría de la oposición pretende que esas medidas las ejecute el Gobierno, porque cree que eso le despeja el camino a 2015.
 
Así las cosas, “marcar el paso” no es gratuito porque hay todavía por delante una transición política de dos años, el deterioro avanza y obligará, cada vez con mayor premura, a medidas más severas, en cualquiera de las direcciones que se las quiera realizar. Dado ese panorama, alcanzar los objetivos del presupuesto que esbozó Capitanich parecen un objetivo inalcanzable.
 
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domingo, 24 de noviembre de 2013

Se acuerdan de esto...



El campeonato de Fórmula 1 edición 2013 no terminó. Falta la carrera de Mar del Plata. Otra de las tantas mentiras del gobierno K.

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lunes, 18 de noviembre de 2013

Un kilo y 2 roquitas.

Con dos kilos de billetes de $100 se paga una moto BMW que vale unos 200.000 pesos. Llevando entre seis y ocho kilos, en tanto, se puede comprar, a la cotización blue ($10), alguno de los Audi que cuestan entre US$60.000 y 80.000 dólares. Y con 15 kilos de papeles de Roca o Evita, se adquiere un departamento de dos ambientes en Recoleta que puede rondar el 1,5 millón de pesos. 

La explosión del circulante durante los últimos años, combinada con la pérdida de poder adquisitivo del peso y la falta de billetes de mayor denominación, expone más que nunca la dimensión física del crecimiento de la base monetaria, como se llama al volumen de moneda que hay en la calle y en los bancos, y da lugar a una verdadera ‘logística'. 

En una economía que se mueve en buena medida al contado, este cóctel obliga al público, las entidades financieras y las firmas de caudales a cambiar la forma en que operan con la plata. Seis entidades financieras tanto medianas (con unos 400 mil clientes) como grandes (de más de 1 millón) confirmaron todo tipo de cambios en curso para administrar esta avalancha de billetes. Pidieron anonimato porque no quieren opinar en público de nada que tenga que ver con la gestión del Banco Central, que los controla. 

De acuerdo a la información, los cajeros automáticos no dan más. Los están cambiando porque los actuales alojan en cuatro compartimentos unos $800.000, y apuntan a llevarlos al doble. En un principio, se pensó cada espacio para que albergara billetes de $10, $20, $50 y $100. Pero hoy, salvo excepciones, todos los casilleros llevan papeles violetas. "Estamos comprando nuevos equipos de autoservicio y nuevos módulos inteligentes de Banelco capaces de aceptar billetes sin sobre", anticiparon en un banco, en busca de encauzar el mar de billetes.

Cada banco busca la forma más adecuada de afrontar el mayor caudal. "En los últimos tiempos se nos triplicó el circulante", indicaron en un banco de amplio alcance nacional. Allí, de hecho, revelaron la reciente adquisición de una contadora de billetes "única", que hasta ahora sólo tenían el Banco Nación y el Banco Central. 

 Hay entidades que por una cuestión de escala dejaron de tercerizar el "procesamiento de valores" y pasaron a hacerlo ellos mismos. "Hemos incorporado tecnología en el tesoro central y máquinas contadoras de última generación, y tenemos planes de seguir incorporando", anticiparon en una entidad global. 

Otra tendencia, en algunas sucursales con fuerte pago de sueldos y jubilaciones, es la necesidad de tomar turnos adicionales para los momentos con cuello de botella. Más allá de la discusión sobre cuánto empuja o no la inflación o la actividad económica, lo cierto es que desde octubre de 2007 a la fecha el circulante en poder del público trepó 291%, de $59.900 millones a unos $234.000 millones. "Sin existir emisiones de billetes más grandes, para comprar una misma canasta de productos se necesitan más billetes", explica Maximiliano Carrillo Castillo, ex gerente del BCRA, hoy en la consultora ACM. En el mismo período, la cantidad de billetes impresos aumentó 175%, con fuerte incidencia de los de $100, que ya son el 61% de los papeles en la calle

Las transportadoras de caudales viven una fiesta. Brinks, una de las compañías más grandes del ramo, debió abrir, hace un año, una nueva planta de 21 mil metros cuadrados en Villa Soldati para surfear el mar de pesos de sus clientes. Hoy, el 75% de la capacidad operativa está dedicada a ordenar y armar fajos de mil billetes de $100. El sector de monedas se ha vuelto insignificante. Pocos también son los dólares procesados. 

Un dato: el fajo de US$ 10 mil pesa 100 gramos y equivale al kilo de billetes de $ 100. En muchos puntos donde antes bastaba un servicio para recoger caudales ahora deben ir dos, porque no entra toda la recaudación en un camión, o porque si entra, no puede ser movida por los empleados, que no levantan más de 20 kilos cada uno.
 fuente: iprofesional

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miércoles, 13 de noviembre de 2013

Déficit Fiscal para Todos y Todas.

Las cuentas públicas están que arden y van camino a registrar el peor resultado de toda la gestión kirchnerista. A fines de octubre el Tesoro Nacional y demás organismos públicos acumulaban un déficit de $ 105.791 millones, según los cálculos de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP).
 
Es casi el doble de todo el desequilibrio de 2012 y más de 3 veces el déficit de 2011. Si se suman los números de noviembre y diciembre, se descuenta que el déficit total será record y superará holgadamente los $ 120.000 millones. A esta cifra habría que agregar las ayudas del Banco Central y de la ANSeS que hasta agosto totalizaban $ 25.000 millones y que el Gobierno las considera como ingresos propios o corrientes. Se estima que desde entonces las “ayudas” siguieron a todo ritmo y podrían superar los $ 60.000 millones. Así bien medido, el déficit fiscal no bajaría de los $ 180.000 millones. Eso equivale a más del 5% del PBI y se cubren con emisión monetaria y endeudamiento.
 
Originalmente, en el Presupuesto votado por el Congreso se aseguraba que este año el resultado fiscal sería superavitario en $ 1.086 millones. Esta enorme diferencia entre lo votado por el Congreso y la realidad se viene repitiendo desde hace muchos años, con el agravante que la brecha cada vez se agranda más. Y esto, a pesar que, al mismo tiempo, la presión impositiva y la inflación siguen batiendo récords. Lo que sucede es que el Presupuesto se envía al Congreso con distorsiones y luego a través de Decisiones Administrativas o Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU) el Ejecutivo lo va modificando a lo largo del año sin pasar por el Congreso. En lo que va del año, a través de esos mecanismos el Gobierno amplió el gasto en más de $ 100.000 millones.
 
Al mismo tiempo, muchas partidas están sobre ejecutadas, por lo que con seguridad antes de fin de año deberán ser ampliadas a través de otros DNU o Decisiones Administrativas, según el caso. Ahora, el Presupuesto 2014 prevé un superávit fiscal de $ 3.579 millones, sin que el Gobierno pueda explicar cómo se pasará del déficit récord de 2013 al resultado positivo el año próximo.
 
Todas estas cifras no contemplan el déficit de las provincias. Pero las cuentas provinciales no lucen mejor y se estima que podrían cerrar 2013 con un desequilibrio del orden de los $ 30.000 millones que también se cubren con más deuda.
 
Según las planillas de ASAP, algunos de los mayores gastos son: -Las mayores partidas, con $ 86.000 millones corresponden al Ministerio de Planificación, de los cuales casi $ 36.000 millones corresponden a los subsidios eléctricos. -El Ministerio del Interior y Transporte tiene asignados más de $ 30.000 millones, de los cuales $ 15.000 millones son subsidios para el transporte automotor, otros $ 5.800 millones para el transporte ferroviario y $ 3.400 millones para el transporte aerocomercial. -La asistencia financiera a empresas públicas es de más de $ 60.000 millones -Los intereses de la deuda ya absorben $ 50.000 millones. -Para el Ministerio de Ciencia y Tecnología ya se destinaron $ 5.100 millones. -Fútbol para todos ya suma $ 1.512 millones. -Prensa y Difusión de Actos de Gobierno son $ 1.389 millones. -Atención y Desarrollo de Poblaciones Indígenas, $ 69 millones.
fuente: ieco
 
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martes, 12 de noviembre de 2013

martes, 5 de noviembre de 2013

Se acuerdan de esto....

http://www.youtube.com/v/d780u7D890E?version=3&autohide=1&autohide=1&showinfo=1&feature=share&autoplay=1&attribution_tag=ToG6zfFtUgkl98BmImR_Dg

Cristina nos decía que "los que esperan ganar dinero plata a costa de una devaluación van a tener que esperar otro gobierno"....

Parece que otro gobierno llegó, en lo que va del año el dólar oficial se devaluó más del 20% y el gobierno estaría buscando acentuar dicha devaluación para lo que queda dl 2013.

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lunes, 4 de noviembre de 2013

Autos locos.

La Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informa que el número de vehículos patentados en octubre ascendió a 87.014 unidades, lo que muestra una suba del 24 %, comparado con el mismo mes de 2012, en el que se habían patentados 70.193 vehículos.
 
De esta forma, en los 10 meses transcurridos del año se completó un acumulado de 842.717 vehículos, un crecimiento del 13% en la comparación contra el acumulado del año pasado en el que se habían patentado hasta esta fecha 745.526 unidades.
 
Abel Bomrad, Presidente de ACARA, sostuvo que "son los 10 meses de mayor patentamientos de la actividad y como venimos sosteniendo desde principio de año, las proyecciones siguen estando entre 920/930.000 patentamientos para el 2013. Anhelamos poder acompañar esta intensa demanda en tiempo y forma", completó Bomrad.
fuente: iprofesional
 
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viernes, 1 de noviembre de 2013

jueves, 31 de octubre de 2013

En búsqueda del dólar perdido.

El resultado del comercio exterior de septiembre es una buena fotografía del principal problema que tiene la economía argentina en estos días y de porqué el gobierno está en la búsqueda desesperada de un tapón para detener la salida de dólares.
 
En septiembre, las exportaciones subieron 3% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que las importaciones lo hicieron en 4%. La primera conclusión, obvia y que además consolida un resultado que viene desde hace tiempo, es que las importaciones crecen más rápido que las exportaciones.
 
Cuando se ingresa en el porqué de los resultados también las conclusiones tienden a repetirse: las exportaciones que traen los dólares son impulsadas por la soja (poroto y aceite), harina y biodiesel, o sea, básicamente, el campo. Por el lado de las importaciones, que el mes pasado fueron de US$ 6.146 millones, el motor, valga la redundancia, es que treparon 55% las de autos.
 
La segunda conclusión obvia sería que los dólares de la soja se estarían destinando a traer autos importados, muchos de ellos de alta gama, para abastecer la demanda de sectores de la clase media acomodada que compra financiado en pesos autos importados para aprovechar, entre otras cosas, las ventajas que de un dólar oficial, con entre 20 y 30 por ciento de atraso.
 
Desde ya que el resultado deficitario en términos de balanza comercial del sector automotor (más de US$ 8.000 millones al año) no es ni por lejos el principal motivo del desequilibrio del balance cambiario. La energía lo supera por muchos cuerpos. En lo que va del año, el comercio de combustibles, lubricantes y energía roza los US$ 5.600 millones con una suba impresionante de 122% respecto del año pasado.
 
Y la película torna a dramática si se mira lo que pasa con el balance del turismo, cuyo déficit de este año proyecta un crecimiento de 200% respecto del anterior. En 2012, el saldo entre los dólares que dejaron los turistas que vinieron al país y los que se fueron arrojó un déficit de US$ 4.000 millones. Este año ese desequilibrio podría superar los US$ 10.000 millones.
 
Tanto en el caso de la disparada de la importación de energía, producto de la fuerte caída de la producción local a partir de 2010 por la aplicación de una política de precios errada, como en el del turismo por el atraso cambiario, el Gobierno podría decir cualquier cosa, menos que no tuvo responsabilidad.
 
El economista Miguel Bein suele decir, para ejemplificar el marco de esa responsabilidad, que en el bienio 2010-2011 el Gobierno cometió un “macrocidio” económico que se fundamenta en cómo se movieron algunas de las principales variables macroeconómicas en esos años, por las necesidades políticas de Olivos.vAsí, en 2010, mientras que los salarios crecieron 26% y las jubilaciones un 31%, la devaluación del peso fue de 4%.Al año siguiente, nuevamente, la devaluación (7,5%) corrió de atrás a los salarios y jubilaciones que crecieron en 32% y 38% respectivamente.
 
Esa mejora en dólares de salarios y jubilaciones fue una de las causas que explicó, vía aumento del consumo, que las importaciones creciesen a un ritmo muy superior a las exportaciones y consolidó la realidad de atraso cambiario que explica que, tanto para el turismo como para los importadores, el dólar oficial resulte hoy relativamente barato.
 
Aquellas decisiones fueron las que cimentaron la realidad cambiaria de estos días, cuando el Banco Central debe vender entre 100 y 200 millones de dólares por día, no tiene ingreso de divisas y la brecha cambiaria entre el oficial y un paralelo que ronda los $10 supera el 70%, una distancia enorme.
 
Probablemente, algún funcionario podrá decir que esa brecha no le importa, pero en el Gobierno ya tomaron nota de que ese nivel de distancia entre cotizaciones mantiene retenida una porción de la cosecha por parte de los productores que esperan un dólar mejor.
 
Dentro del área económica, persisten las diferencias sobre qué hacer para frenar la caída persistente de las reservas del Banco Central y rezan para que la Presidenta vuelva rápido al ruedo para definir el camino a seguir.
 
Si triunfa la posición del viceministro Kicillof, desdoblar el mercado en un dólar más bajo para exportaciones e importaciones y uno más caro para turismo y bienes suntuarios, los riesgos se asocian que siga la brecha cambiaria amplia y, por tanto, que los exportadores busquen postergar y retener los envíos al exterior.
 
Si prevalece la posición de la jefa del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, habría que prepararse para que el dólar oficial aumente a un ritmo mayor como lo vino haciendo en los últimos meses aunque con gran disparidad ya que, en algunos momentos, lo subió al 20% y en otros, al 40%. Esa táctica tiene un riesgo, como ya se comprobó: cuando el dólar oficial aumenta más rápido, también lo hacen los precios de los alimentos.
 
Desde ya que no existe una medida económica sin costo, pero el ritmo de caída de las reservas del Banco Central indica que alguna deberán tomar y más temprano que tarde. Después de las elecciones de 2011, vino el cepo cambiario que no sólo no logró favorecer el ingreso de dólares sino que, con el tiempo, se mostró ineficiente para detener la salida.
 
Ahora la búsqueda de un tapón efectivo debería también apuntar a dar vuelta una inercia que se caracteriza porque el Central pone los dólares para pagar deuda e importaciones y los pesos para financiar al Tesoro, y sólo recibe promesas de pago a largo plazo y saludos.
fuente: ieco
 
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lunes, 28 de octubre de 2013

La Presión tributaria llega al 38%.

Uno de los pilares del modelo K es el rol protagónico que asumió el Estado en la economía. Las políticas redistributivas, los subsidios al sector privado y la estatización de empresas claves son algunos de los ejes que hacen que la economía actual requiera de cada vez más fondos para solventar los gastos.
 
El correlato es un aumento sostenido de la presión tributaria, que pasó de 23,8 a 38,6% del PBI, un alza del 60% entre 2000 y 2013. Un trabajo realizado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) para la Asociación Empresaria Argentina (AEA) detalla que el tamaño del Estado consolidado –medido como el gasto primario nacional, provincial y municipal con relación al PBI– en los últimos doce años pasó de representar un 26,5% del producto en el período 2000-2006, a significar un 42,5% en 2012 (sin considerar los intereses de deuda).
 
Para solventar un Estado más grande hacen falta más impuestos. Según el informe, el 40% del incremento de la carga tributaria lo explican dos nuevos tributos: derechos de exportación e impuesto al cheque. Las retenciones a las exportaciones dan cuenta de un 24% de la mayor recaudación en porcentaje del PBI. Con una participación del 21% le sigue Ganancias. Por su parte, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y el impuesto a los ingresos brutos contribuyen al crecimiento de la carga en un 18% y 16%, respectivamente.
 
“El esquema tributario argentino se ha desplazado en los últimos años hacia uno más distorsivo”, señala Nadín Argañaraz, titular del IARAF. Los gravámenes considerados distorsivos (derechos de exportación, impuesto al cheque, impuesto a los Ingresos Brutos, impuesto a los Sellos y tasa de seguridad e higiene municipal) representaron en 2012 un 34% de la recaudación consolidada de la Nación, provincias y municipios, frente al 15% que representaba en el 2000. Para Argañaraz, esto implica que “el objetivo primordial que ha tenido el esquema tributario de la Argentina en los últimos años es el de recaudar recursos para el financiamiento del gasto público, por sobre los objetivos de eficiencia y equidad. Esto le quita fuerza al crecimiento económico y, además, acentúa los incentivos de evasión y elusión fiscal”.
 
A esto, Argañaraz agrega que “la inflación puede ser asimilada a un impuesto que grava los saldos de dinero, y de este modo genera una redistribución de recursos a favor del Gobierno, y en detrimento de los tenedores de dinero, ante la pérdida de poder adquisitivo”. Tomando a la base monetaria como la base imponible y a la tasa de inflación como alícuota, el impuesto inflacionario sería de 2,6% este año, lo que llevaría la carga tributaria al 41,2%.
 
Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, señala que el problema está en que “la carga impositiva está en niveles de economías desarrolladas, pero los servicios públicos, como salud y educación, siguen en los niveles de los países en desarrollo”. El analista sostiene que la presión fiscal en la Argentina “está cayendo sobre la economía formal, por lo que con el alto nivel de informalidad que existe, la carga tributaria sobre los que pagan los impuestos es aún superior al 38,6%. Y apunta que “el aumento impositivo les quita rentabilidad a las empresas y no les da una contraprestación equivalente”.
 
Mariano Barrera, investigador de Flacso y de CIFRA, disiente con este último punto. “El efecto desaliento es relativo, porque las empresas están siendo subsidiadas en materia energética, lo que les permite compensar el pago de más impuestos”. “La presencia del Estado es fundamental en la actividad económica”, dice Barrera. “Se necesita un Estado presente que redireccione recursos, a través de la asignación universal por hijo, por ejemplo. Con eso se genera un efecto positivo en la demanda agregada y esto tracciona el consumo. Esto es lo que hacen los países centrales”, puntualiza. “Mayor presencia del Estado, mayor inversión en seguridad, requiere mayor gasto, lo que a su vez requiere más presión tributaria. No hay otra forma de mejorar los servicios”. Y postula que la presión fiscal aumentó mucho en actividades rentables, como el agro y los hidrocarburos, sectores que están vinculados no sólo a la mayor productividad sino a los precios excepcionales a nivel internacional. “Es legítimo que el Estado capte parte de ese excedente”.
 
Para Sigaut Gravina, la falta de transparencia fiscal impide medir la eficiencia del gasto público. “Lo que se ve claramente es que el tamaño del Estado crece. El gasto consolidado de 2013 es 16 veces el del 2000, mientras que el PBI de 2013 es 10 veces el de 2000”. Como contrapartida, apunta que “lo positivo es que hay financiamiento y no hay que recurrir al endeudamiento”.
 
Para Fausto Spotorno, de Ferreros y Asociados, el alza de la carga tributaria afecta especialmente a las empresas más chicas. “El año pasado fue la primera vez que hubo más muertes que nacimientos de empresas y esto es porque la mayor presión fiscal daña más a las más jóvenes”. También apunta que otra consecuencia es que la economía empieza a crecer cada vez menos: “Cuando más trabas le ponés al sector privado, menos va a crecer”.
 
Rodrigo Alvarez, de Ecolatina, señala que hay dimensiones donde el crecimiento del Estado fue positivo. “Por ejemplo, el aumento del gasto en educación, que ya está en más de seis puntos del PBI”. Y apunta que el Estado creció “en áreas de las que el sector privado se retiró porque no se generaron los incentivos necesarios, por ejemplo en infraestructura y energía. Hay 3,5 puntos del PBI que van a subsidios energéticos. Compartimos la necesidad de un Estado que brinde mayor cobertura, pero estos subsidios son la prueba de la falta de planificación y de inversión”. Para Alvarez, “hay margen para ordenar la presión fiscal en función de parámetros más claros, que les otorguen más responsabilidad y más autonomía a los gobiernos provinciales y municipales”.
fuente: ieco
 
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martes, 22 de octubre de 2013

La pobreza y el interior del país.

El 71% de las familias que no lograron aún sobrepasar la línea de la pobreza reside actualmente en el interior del país pero la mayor cantidad de subsidios se destinan a la zona metropolitana de Buenos Aires, según datos del Organismo Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
 
El 3% de los hogares más pobres de la Argentina se encuentra ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otro 26% vive en el conurbano bonaerense, donde hay grandes bolsones de personas con necesidades insatisfechas. Un 32% de las familias que no logran sobreponerse a la pobreza vive en las capitales de provincia del interior del país y Rosario. Y el 39% restante vive en pequeñas ciudades y pueblos del interior de las provincias, donde la falta de actividad industrial y empresas que demanden mano de obra dificultan el despegue.
 
Estos datos oficiales muestran que, del total de hogares pobres, el 71% se ubica en el interior del país, ya sea en la capital de una provincia o en pequeñas ciudades o pueblos de las provincias. Sobre esos datos, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) indicó que el debate electoral a nivel nacional es acaparado por políticos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. La principal consecuencia de esta contradicción, dijo IDESA, es que no aparecen tratados en su justa importancia temas centrales para la calidad de vida de una gran cantidad argentinos que viven en el interior.
 
Muchas veces, esos ciudadanos enfrentan situaciones de privaciones y vulnerabilidad mayores a los de la región metropolitana por las extensas distancias entre sus residencias y los centros de salud más eficientes o, incluso, de los servicios básicos como el agua potable y la energía eléctrica. Para IDESA, un ejemplo concreto de esta contradicción emerge con el abordaje de la inflación que hacen los candidatos más renombrados. Es casi unánime, entre los candidatos de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, el cuestionamiento a la manipulación de los índices de precios y el rechazo a seguir erosionando el poder adquisitivo de los hogares mediante la inflación, señaló el Instituto.
 
Sin embargo -acotó- “casi nada se dice sobre los orígenes de la inflación, que es la emisión monetaria asociada a un enorme déficit fiscal causado fundamentalmente por los subsidios, que en el año 2013 van a alcanzar la suma a los $140.000 millones“. “Mucho menos se cuestiona que estos subsidios sean gastados mayoritariamente en beneficio de Buenos Aires, donde el 55% corresponde a subsidios al consumo de energía, 28% al transporte y 14 a los déficits de las empresas estatizadas.
fuente: fortuna
 
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miércoles, 16 de octubre de 2013

jueves, 10 de octubre de 2013

Fuerte caída de la inversión extranjera directa.

La entrada de inversiones extranjeras directas (IED) a la Argentina cayó un 32% interanual durante el primer semestre del año, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).La Argentina registró corrientes de inversión por u$s 5.165 millones entre enero y junio, contra los u$s7.563 millones que había recibido en los primeros seis meses del año pasado, según el estudio.
 
La CEPAL informó que la inversión extranjera directa en América Latina tuvo un "moderado crecimiento" del 6% durante la primera mitad del año, con un total u$s102.951 millones. Los 13 países de la región que presentan datos recibieron, a nivel consulidado, u$s 102.951 millones, monto 6% superior al del primer semestre del año anterior.
 
Sin embargo, cayeron los afluentes que registraron Argentina, Chile y Brasil; la mayor baja la sufrió la República Dominicana. En el caso de la Argentina, el monto recibido por IED fue en la primera mitad del año de u$s 5.165 millones, luego de captar u$s 7.563 millones en la misma etapa de 2012. En todo el año pasado, ingresaron al país u$s 12.128 millones. El listado regional total es liderado por Brasil, con u$s 39.014 millones de inversión extranjera directa, aunque la estadística en este caso considera el período enero-agosto. Los flujos hacia el país vecino representaron una caída de 10% frente a las inversiones recibidas durante los mismos meses del año pasado.
 
En tanto, gracias a la compra de la empresa cervecera Modelo por parte de la firma belga Anheuser-Busch InBev, México sobrepasó durante el primer semestre toda la IED recibida en 2012. Aún sin esa operación, valorada en u$s 13.249 millones, la inversión externa en México se hubiera elevado 15% interanualmente.
 
Los flujos de inversión extranjera directa también mostraron incrementos en Venezuela (44%), Perú (27%), El Salvador (27%), Panamá (19%), Costa Rica (15%), Uruguay (8%) y Colombia (5%), según consignó AFP.
 
En los primeros siete meses de este año, sin embargo, las entradas a Chile disminuyeron 26% en comparación con el mismo período de 2012, aunque esta caída obedece a operaciones extraordinarias registradas en abril. Las corrientes también cayeron en Guatemala y República Dominicana, donde una gran adquisición aumentó considerablemente las cifras de 2012 (Anheuser-Busch InBev compró a Cervecería Nacional Dominicana en 1.237 millones de dólares). Los datos corresponden a la actualización que cada año realiza la CEPAL de las principales cifras del informe "La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe".
fuente: iprofesional
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martes, 8 de octubre de 2013

Cepo al ahorro.

Del reportaje a la Presidente emitido el domingo, una de las declaraciones más importantes fue que no hay cepo cambiario. Y dio como ejemplo la cantidad de turistas argentinos que se encontró en la 5ª Avenida de Nueva York y en Moscú. Para ser sincero, tiene toda la razón, el Gobierno no puso ningún tipo de cepo para gastar dólares en el exterior. No solo no puso ningún cepo, sino que subsidia el gasto de dólares en el exterior.
 
La clase media/media alta viaja al exterior aprovechando que compra los pasajes a dólar oficial –más un 20%– y lo financia con tarjeta a 12 o 18 cuotas sin intereses. No solo eso, estando de viaje puede comprar ropa, teléfonos, artículos electrónicos o cualquier objeto que en el país son carísimos.
 
Ese dólar barato no solo es para los que viajan. Para aquellos que soñaron con tener un auto importado y hasta hoy no podían pagarlo, gracias al no cepo pueden darse el gusto. Comprar un auto alemán, francés o italiano a tipo de cambio oficial, es una oferta difícil de rechazar. También es cierto que una empresa puede importar una máquina gastando esos dólares a $ 5,78.
 
Lo cierto es que hay un cepo al ahorro. No se pueden comprar dólares para ahorrar. El modelo es consistente en ambos puntos. Fomenta el consumo y no el ahorro. Tanto sea en pesos como en dólares. Si uno desea comprar algo en pesos, tiene 12, 18 o 24 cuotas sin intereses. Por lo que a medida que pasa el tiempo la inflación se va comiendo el valor de las cuotas y así es como conviene gastar. Pero si quisiera ahorrar en pesos, un plazo fijo paga 17/18%, que no alcanza a cubrir la inflación. Por lo tanto, tampoco alienta el ahorro en pesos. El problema no es el cepo al dólar, el problema es el cepo al ahorro.
 
Todo lo que se había tenido como rumbo y como orgullo de logro económico desde el 2003: superávit fiscal, superávit comercial, tipo de cambio competitivo, dejó de existir desde el 2011. En este 2013 se incrementó el déficit fiscal, también el déficit energético que se consume el ya menguado superávit comercial y finalmente el retraso cambiario continúa creciendo frente a las monedas de nuestros países vecinos.
 
Es claro que los pilares que construyeron los mejores años de la recuperación económica ya no existen más, como tampoco el crecimiento económico. Este cambio en el modelo económico tuvo sus consecuencias políticas en agosto. He leído que muchos piensan que el cepo cambiario ha sido uno de los grandes detonantes del mal humor social y yo no estoy seguro de eso. Creo que la inflación y el retraso cambiario son los más importantes que explican la baja elección del gobierno.
 
Los datos centrales de la elección de agosto fueron dos: El primero, la derrota del gobierno en casi todas las provincias de la Cordillera, como muestra de lo que sufren las economías regionales el retraso cambiario. Productores de vino, frutas, olivos, limones, tabaco o azúcar están pasando por momentos muy duros sin rentabilidad en su trabajo. Es un sector que no puede defenderse del crecimiento de costos en dólares que le ocasiona la inflación vigente. El segundo, es que el FpV sacó menor porcentaje de votos en el segundo cordón del Conurbano Bonaerense que en el primero. Es decir que la clase media del primer cordón le fue más fiel al gobierno que la clase más baja. Esto es porque la clase media tiene el subsidio al gasto en dólares, mientras que los pobres tienen el cepo al ahorro y están merced a la inflación.
 
Este dato también se extiende a la Ciudad de Buenos Aires, donde Filmus alcanzó un 8% más de votos que en el 2009. El subsidio a la clase media del gasto en dólares trajo su beneficio político, que se lo llevaron la inflación de los pobres y el retraso cambiario de las economías regionales.
 
En el mismo reportaje la Presidente explicó que antes del cepo se podían llevar al exterior u$s 2 millones por mes por persona, lo cual era un disparate. Lo cierto es que mientras se dejaban salir los dólares, las reservas del BCRA subían, en tanto que desde que existe el cepo, las reservas solo bajan. Es posible pensar que no debía ser tan malo dejar salir los dólares, porque la contrapartida era que también entraban. Desde que se puso el cepo salen menos dólares –eso es verdad– pero el problema es que no entra ni uno más. Es que si no te dejan salir, no volvés a entrar. Sería bueno entender que el problema no es por qué salen los dólares de la Argentina, sino por qué ya no entran.
fuente: cronista
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domingo, 6 de octubre de 2013

Explotaron las compras en webs chinas.

Los sitios web con sede en China que ofrecen todo tipo de productos, desde zapatos hasta artículos para el hogar, a precios excesivamente económicos, se volvieron furor en Argentina durante los últimos meses y saturaron el servicio de entrega del Correo Argentino.
 
A pesar de que la Administración Federal de Ingresos Públicos recarga un 20% los consumos con tarjetas de crédito y débito efectuados en el exterior del país como anticipo de Ganancias -incluidos los sitios online-, la medida no espantó a los consumidores que hoy provocan un boom: comprar en China sin salir de casa.
 
Carteras de imitación por 5 dólares, almohadones de 15, cargadores de iPhone a 30 centavos de dólar, zapatillas a 20 y hasta fundas para celulares por 7, son algunas de las jugosas ofertas que se pueden encontrar en este tipo de webs. Con precios tan bajos, debido a la barata mano de obra del gigante asiático, aún con el recargo sigue siendo conveniente la transacción.
 
Sumado a la creciente confianza del consumidor online argentino que cada vez se anima más a comprar en el exterior vía web, colapsó el número de pedidos. "El paquete no se envía más a los domicilios. Ahora se manda una notificación para retirar el paquete en una sede del correo acorde al domicilio de envío. La decisión se determinó por la gran cantidad de paquetes que están entrando al país", señaló un empleado del Correo que prefirió no revelar su identidad.
 
Esta decisión provocó críticas de los usuarios más experimentados. Sucede que cuando una persona compra un producto en las páginas chinas, el envío al que se compromete el vendedor es hasta la puerta del domicilio del comprador y no hasta una sede del correo. Según Google Trends, una herramienta del buscador para detectar los términos de búsqueda más populares, la web Aliexpress.com, una de las favoritas de los argentinos, denota un sostenido crecimiento a lo largo del tiempo pero es en las últimas semanas que alcanzó su máximo pico en el país. De hecho, Argentina figura como el segundo país en el mundo que más accedió a este sitio en un año, después de Israel. En esa misma línea, las personas que hicieron la búsqueda de esta web, también buscaron el término "Correo Argentino" para seguir el paquete, informarse de las condiciones para recibir el envío del exterior o dónde retirarlo.
 
Hay varias condiciones a tener en cuenta a la hora de realizar un pedido. El paquete no puede superar los 20 kilos y tampoco el monto de los 25 dólares según las restricciones de envíos postales de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Si el monto es mayor, se deberá abonar un excedente en la Aduana. Pero hay otro dato aún más importante a prestar atención: el costo del envío. Por eso, los preferidos de los argentinos son aquellos que tienen la leyenda "free Shipping", lo que significa que el envío es gratuito. Hasta julio el servicio de envío en estos sitios funcionaba bien. Había que esperar hasta dos meses para recibir el paquete y en general, no había fallas. Pero en las últimas semanas, la suba colapsó el servicio. "El incremento de paquetes provenientes de China es notable desde hace 90 y 120 días. Lo hemos notado en el cúmulo de correspondencia que se presenta en la oficina de Aduana. Y son productos que efectivamente se compran online directamente a China", señaló Carlos Migoni, integrante del secretariado nacional de la Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones. Y agregó: "Compran de lo más variado. Pero hay mucha vestimenta de todo tipo y no tanto como uno se imagina en lo que corresponde a la electrónica.
 
Los envíos son a todo el país, no están concentrados solo en Capital. Van para todos lados. La gente se vuelca a estos sitios por lo económico que le resulta". Este fenómeno se ve impulsado también por la confianza que cada vez se afianza más en el consumo online del consumidor argentino. Según cifras de CACE, el crecimiento del número total de usuarios de internet en el país pasó de 3,7 millones de usuarios en 2001 a 31,1 millones a fin de 2012 mientras que el aumento sostenido de la proporción de usuarios que realizan compras en línea pasó de un 10,0 % aproximado en 2001 al 32,4 % en 2012. Es decir que en 2012 los compradores en línea llegaron a ser 10 millones de personas.
 
"Los rubros más importantes de consumo por estadía son ropa, calzado y electrónica. Específicamente, en ropa y calzado hay una inflación que encarece la venta interna de este tipo de productos. Por eso, de China la gente está trayendo ropa y calzado por un precio más económico que en el mercado interno y aún pagando el recargo.
 
China produce distintas categorías de producto, la categoría que llega acá es la de segunda línea. Se piden muchas marcas 'truchas', eso habla también de un consumidor que está latente a la falsificación de marca con tal de exponer su status simbólico". "Es preocupante porque termina generando un efecto de ciclo vicioso de la economía. No favorecemos al mercado interno y tiene sus inconvenientes. Las cosas que llegan no son de excelente calidad, otra debilidad son los tiempos de entrega y las medidas de la ropa están estandarizadas a medidas europeas y americanas, y después al comprador no le entra. Y se termina vendiendo en el mercado local en sitios de reventa a un mayor precio", concluyó.
fuente: infobae
 
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