viernes, 29 de junio de 2012

Fuerte caída de la construcción.

La construcción registró en mayo una caída de 8,8 por ciento respecto a igual mes del año pasado, la más fuerte desde octubre de 2002 (-12,9 por ciento), según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este declive profundizó la pendiente que se produjo en abril cuando el sector acusó una disminución de su nivel de actividad de 3,9 por ciento.

La contracción del sector en mayo superó el declive que se produjo en julio de 2009, cuando en plena crisis financiera internacional, se produjo una disminución de la actividad de 7,7 por ciento en forma interanual. Respecto de abril, el Indec reportó una baja de 5,4 por ciento, la tercera del año luego de febrero (-0,5 por ciento) y abril (-7,6 por ciento).

Esta debacle se da en paralelo con las medidas cambiarias adoptadas por el Gobierno nacional que restringe la compra de dólares, la cual es la moneda con la que se realizan las operaciones inmobiliarias en la Argentina.

En tanto, la superficie a construir registrada en los 42 municipios que releva la muestra del Indec tuvo una variación de apenas 0,5 por ciento con relación a mayor de 2011.

El anuncio de planes de crédito para la construcción de viviendas que realizó el Gobierno nacional no repercutió en el ánimo de los empresarios, ya que el 60,9 por ciento consideró que el nivel de actividad no variaría durante junio, un 30,4 por ciento temía por una disminución y apenas un 8,7 por ciento esperaba un alza.

Entre los que apuntan a la obra pública, el 45,2 por ciento dijo que la situación permanecerá estable, el 42,9 por ciento esperaba una baja y el 11,9 por ciento confía en un crecimiento. La caída de 8,8 por ciento en junio hundió en terreno negativo el acumulado anual (-0,7 por ciento), situación que no se producía desde diciembre de 2009.

La tendencia declinante también se reflejó en la venta de insumos al sector, ya que se produjeron bajas de 24 por ciento en pisos y revestimientos cerámicos, 22,8 por ciento en asfalto, 15,9 por ciento en pinturas, y 11,8 por ciento en cemento. En tanto, se registraron subas de 5,4 por ciento en ladillos huecos y 4,9 por ciento en hierro redondo.
fuente: la nación

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lunes, 25 de junio de 2012

El Gobierno y los impuestos.

Por detrás de la puja de poder con Hugo Moyano, existe una poderosa razón que lleva el Gobierno a mostrar una creciente reticencia a rebajar el impuesto a las Ganancias: la recaudación se ha desplomado. En términos reales –es decir descontada la inflación que calculan 7 provincias que no adhieren al Indec– en los últimos seis meses los ingresos tributarios pasaron de crecer a un ritmo del 15% anual (noviembre del año pasado) a caer a un ritmo del 2% interanual (mayo de este año). El calculo surge de descontar la inflación verdadera de la variación de la recaudación informada por la AFIP.

El resultado revela el deterioro en la capacidad de realizar política fiscal que hoy tiene el Gobierno. Esto es, sostener planes sociales, realizar obras, pagar sueldos, comprar bienes y servicios, etc. Cualquier coincidencia con los bonos a proveedores que comienzan a proliferar es pura casualidad.
Con el impuesto a las Ganancias, que Hugo Moyano ha levantado como bandera contra el Gobierno, la situación es aún menos holgada: en noviembre del año pasado los ingresos generados por este impuesto crecían a un ritmo de casi 20% interanual en términos reales. Hoy caen al 17% anual (mayo de este año frente al mismo mes de 2011).

El problema es que cuando los zapatos aprietan, aprietan para todos por igual. El Gobierno está un momento delicado de sus finanzas. La recaudación fiscal ya no es lo que era. Pero la población también está sintiendo el peso creciente del impuesto a las Ganancias en sus bolsillos, en particular tras negociar nuevas paritarias, atadas a la inflación verdadera y sin actualización del mínimo no imponible.

En este laberinto, el Gobierno tiene por delante dos caminos: A) Rebajar el impuesto a las Ganancias. B) No hacerlo. La primera opción implicaría en términos políticos una derrota frente al embate moyanista. Pero sería un gesto “políticamente correcto” con buen impacto en imagen, sobre todo ante la clase media. Pero a diferencia de otros años, esta vez el rédito no lo capitalizaría plenamente el Gobierno, sino Moyano, que se erigió como el abanderado del reclamo. Además, ello erosionaría aún más debilitadas arcas oficiales. La segunda opción implicaría una jugada “kirchnerista pura”. Sostenerse firme ante los embates del camionero y cuidar la recaudación, aún a costa de un creciente descontento popular en la clase media.

Más allá de la pulseada “Cristina vs Moyano” la cuestión de fondo pasa porque el Gobierno nunca contempló un Plan B en materia tributaria. El gasto público fue utilizado al máximo, se acabaron los bolsones de efectivo, y con una recaudación altamente dependiente del nivel de actividad de la economía (que ahora se desacelera rápidamente) no hay dónde ir a buscar pesos.

En materia económica, uno de los pecados capitales de la Argentina –y que incluye a este gobierno pero lo excede– es tener un sistema tributario altamente regresivo. Porque se basa en los impuestos indirectos (aquellos que no gravan directamente al sujeto del impuesto, sino a una transacción en sí). El ejemplo prototípico es el IVA. Pero no el único. La gran ventaja de este tipo de tributos es que son fáciles de recaudar (baja evasión), pero al costo de ser intrínsecamente inequitativos. En porcentaje sobre su ingreso, pagan más IVA las clases más desprotegidas que las pudientes. Esto es así porque destinan un porcentaje mayor de su ingreso a consumos básicos, como la compra de alimentos, gravados con el citado impuesto.
Los tributos directos, como el impuesto a las Ganancias (o Bienes Personales), son más progresivos (gravan directamente al sujeto del impuesto, en forma creciente según sus ingresos y patrimonio) y por lo tanto más equitativos. Pero no todo lo que brilla es oro: también son más difíciles de recaudar (mayor evasión).
La paradoja del momento actual es que al Gobierno se le presenta una incipiente “rebelión fiscal” en uno de los mejores impuestos que tiene el sistema tributario argentino, uno de los más progresivos. Y ello tiene una estrecha correlación con dos desequilibrios que fue incubando el modelo económico en los últimos años: la elevada inflación (que lleva a la necesidad de actualizar el mínimo de Ganancias todos los años), y la ausencia de un “colchón” de fondos para afrontar un período de vacas flacas que se veía venir.
Una vez que haya pasado el debate actual en torno a Ganancias, tal vez llegue la hora de poner sobre la mesa la necesidad de una reforma tributaria integral. Casi todos los gobiernos enarbolan la reforma impositiva como un slogan en la campaña para llegar al poder, pero una vez allí el sistema genera incentivos para mantener el status quo. El desafío de clase política en el futuro pasará por romper con esa inercia.
fuente: el cronista

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miércoles, 20 de junio de 2012

Tenemos que trabajar medio año para pagar impuestos.

Un asalariado necesita trabajar entre 171 y 195 días para cubrir los tributos del 2012. Se estima que el "Día de la Liberación de Impuestos" se ubicará este año entre el 19 de junio y el 13 de julio. El plazo se extendió entre 2 y 14 días con respecto al año pasado
La variación en las fechas depende de cuál sea el nivel de ingresos de cada trabajador que se desempeña plenamente en la formalidad y de si se actualizan o no los mínimos y deducciones del Impuesto a las Ganancias.
 
"Una medida tradicionalmente utilizada para cuantificar de manera visible para el público en general el impacto que tiene la carga tributaria es el "Día de la liberación de Impuestos". Este indicador permite establecer cuándo el empleado formal deja de "trabajar para el Estado" en los tres niveles, nacional, provincial y municipal, y comienza a percibir los ingresos en forma plena para sus gastos personales o ahorro. "Para entenderlo fácilmente, el DLI sería hasta qué día del año debo trabajar para cumplir con todos los impuestos que inciden económicamente sobre mi ingreso".

Aclara el estudio que "de no modificarse los mínimos y deducciones permitidos en el Impuesto a las Ganancias, la carga tributaria total durante el 2012 se ubicaría entre 46,8% y 53,3% del ingreso total de una familia".

En tanto, "si se establecieran actualizaciones en los mínimos y deducciones de ganancias de, por ejemplo, 20%, la carga tributaria también experimentaría ciertos incrementos respecto de los valores del año pasado (si bien más atenuados que en el caso anterior), pasando a ubicarse la carga tributaria total entre 46,8% en el extremo inferior y 52% del ingreso familiar, en el superior".
fuente: infobae

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miércoles, 13 de junio de 2012

Para el Indec la inflación de mayo fue 0,8%

La inflación de mayo fue de 0,8 por ciento, impulsada por alzas en educación, atención médica, indumentaria y alimentos, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El cálculo del organismo oficial arrojó un resultado que es menor a la mitad del estimado por consultoras privadas (1,7 por ciento) que el lunes fue difundido por legisladores nacionales de bloques opositores.

Con este resultado, la variación de precios para el INDEC en los primeros cinco meses del año fue de 4,3 por ciento, y respecto a mayo del año pasado se ubicó en 9,9 por ciento.

La inflación para los sectores de menores recursos fue de 14 por ciento en los últimos doce meses, con lo cual sufrieron una suba de precios 40 por ciento mayor al del resto de la sociedad, según datos del INDEC.

Las Canastas Básicas Alimentaria y Total (CBA - CBT) aumentaron un 14 por ciento entre mayo de 2012 y el mismo mes de 2011, mientras que la variación de precios al consumidor que abarca un consumo más amplio de toda la población fue de 9,9 por ciento. La diferencia radica en que los pobres e indigentes destinan la mayor parte de sus ingresos al consumo de bienes y servicios básicos, que sufrieron aumentos mayores que el resto de los productos y servicios.
fuente: iprofesional

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sábado, 9 de junio de 2012

La mayoría de los funcionarios ahorra en dólares.

He decidido que voy a poner mi plazo fijo en pesos”, lanzó Cristina Fernández de Kirchner desde el micrófono. Un fuerte aplauso del auditorio distendió algunos rostros. Luego del acto presidencial en la Casa Rosada, más de un dirigente confesó su malestar ante las nuevas pruebas de fe kirchnerista. La mandataria bajó el mensaje: “Y de paso dirigirme a todos, amigos, compañeros y funcionarios que tengan algunos dolarcillos. ¿Usted Moreno, no?”

Tal vez la Presidenta ya conocía la respuesta: el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, es uno de los pocos que no confía sus ahorros en la moneda norteamericana. De la cúpula del Estado, 15 actuales funcionarios atesoraban dólares en 2010, al momento de presentar sus últimas declaraciones juradas ante la Oficina Anticorrupción (OA). Los montos de la moneda norteamericana en sus patrimonio van de los más de u$s 3 millones presidenciales hasta el puñado de u$s 6 mil del ministro de Economía, Hernán Lorenzino. En total atesoraban u$s 4.380.444, que al cambio oficial de ayer contabilizarían casi $ 20 millones. Algunos refugiaban sus verdes billetes en el banco y otros los guardaban bajo el colchón. O apelaban a ambas.

Sólo cinco integrantes del Gobierno pusieron todo su patrimonio en moneda nacional. No declararon ahorros en dólares, además de Moreno, los ministros Alberto Sileoni (Educación), Débora Giorgi (Industria), Norberto Yauhar (Agricultura) y el jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina.
Diputados y senadores tienen tiempo hasta fin de mes, cuando deben entregar sus declaraciones juradas 2011, para ponerse al día con la “pesificación” oficial. Los ministros dispondrán de un poco más de tiempo hasta que deban informar sus patrimonios a la OA.

Con los u$s 3.066.632 en un plazo fijo, de una fortuna que asciende a $76 millones, Cristina Kirchner encabezaba hasta ayer el ranking del kirchnerismo “dolarizado”. La secundaba el canciller Héctor Timerman con u$s 331.987 y en tercer lugar, con u$s 202.200, figuraba el ministro de Justicia Julio Alak. Recién en el cuarto puesto, con u$s 174.159, aparecía un funcionario de Economía: el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Continuaba su par de Inteligencia, Héctor Icazuriaga, con 164.442 dólares ahorrados.

El sexto lugar trajo debate. El Vicepresidente Amado Boudou afirmó públicamente que los u$s 145.600 que declaró, en realidad eran pesos que alcanzaban esa cifra. Pero hasta ahora no rectificó el supuesto error ante la OA.

El ranking de los funcionarios que confiaban en el dólar lo completan, en este orden: Ricardo Etchegaray (Titular de la AFIP), con u$s 106.905 mil; Diego Bossio (director de la Anses), u$s 18.789; Carlos Tomada (Trabajo), u$s 32.550; Lino Barañao (Ciencia), u$s 27.000; Julio De Vido (Planificación), u$s 20.500; Florencio Randazzo (Interior), u$s 20.000; Marcó del Pont (presidenta del Banco Central), u$s 19.680; Alicia Kirchner (Desarrollo Social), u$s 16.000; y por último, los u$s 6 mil de Lorenzino.
fuente: cronista

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miércoles, 6 de junio de 2012

La Recaudación no creció lo suficiente.

La recaudación nacional sigue desacelerándose y en mayo creció solo 20,5%, la tasa de variación interanual más baja desde febrero de 2010, alcanzando los 61.026 millones de pesos. Así mismo, en el primer cuatrimestre del 2012 la misma se elevó 26,1% respecto del año anterior, lo que es 5,7 puntos por debajo del crecimiento que indicó a lo largo del 2011.

Esto se explica por una fuerte desaceleración de los ingresos provenientes del impuesto a las ganancias el cual creció tan sólo 6% y que representa alrededor del 20% de la recaudación. Y por las restricciones a las importaciones con su impacto directo sobre la performance de los recursos provenientes del IVA DGA y los derechos de importación. En abril, los primeros cayeron 3,5% y los segundos sólo crecieron 4,5% afectados por las trabas al comercio impuestas por el gobierno con el fin de sostener el balance comercial positivo.

En la vereda de enfrente, los mejores desempeños lo tuvieron IVA DGI, el cual creció 30,6% así como también los aportes personales y las contribuciones patronales cuya variación positiva alcanzó 38% y 36,24%, respectivamente.

Hacia adelante se esperaría que la tendencia a la desaceleración se sostenga y que incluso muestre cierta profundización en la medida que la incertidumbre impacte con más fuerza sobre el consumo. En tanto que debe señalarse que el comportamiento de los ingresos tributarios se mantendrá condicionado a los precios de la soja vía retenciones a las exportaciones.
fuente: abeceb

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