viernes, 24 de febrero de 2012

Basta de mentiras.

“No me mientas, Argentina”. Así encabeza la prestigiosa revista inglesa The Economist , lectura obligada en el mundo de la economía y los negocios internacionales una durísima nota con la que le explica a sus lectores por qué, a partir de ahora, dejará de publicar estadísticas oficiales sobre el país . “Estamos cansados de ser parte involuntaria de lo que parece ser un intento deliberado de engañar a los votantes y estafar a los inversores”, explica.

“Imaginemos un mundo sin estadísticas. Los gobiernos tropezarían en la oscuridad, los inversores perderían dinero y a los votantes les costaría mucho pedir cuentas a sus autoridades políticas”, cree en la revista y aclaran que, aunque no pueden estar seguros de que todas las cifras que publican sean confiables, en general, los especialistas oficiales en estadísticas actúan de buena fe. “Solo hay una excepción. Desde 2007, el gobierno de Argentina publica cifras de inflación en las que prácticamente nadie cree ”.

The Economist da cuenta de que los consultores privados y las oficinas de estadísticas provinciales duplican las cifras oficiales de inflación. “Lo que parece haber comenzado como un deseo de evitar noticias adversas en un país que tiene antecedentes de hiperinflación, ha derivado en el envilecimiento del INDEC , que alguna vez fue una de las mejores oficinas de estadísticas de América Latina”, reconoce la publicación, que da como ejemplo de la falta de independencia los despidos de los técnicos y la contratación de empleados “cristinistas”. A eso le suma “lo que constituye un extraordinario abuso de poder ”: la persecución de los economistas, que tuvieron que dejar de publicar sus estimaciones. También destaca el perjuicio que la manipulación de datos generó a quienes tienen bonos vinculados a la inflación.

En la revista no ven que el país tenga intenciones de volver a las estadísticas creíbles: “El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que dirigió el asalto contra el INDEC, sigue siendo uno de los asesores más cercanos a la presidenta”, observa. También destaca que las recomendaciones del FMI, para quien Argentina no tiene cifras confiables, fueron ignoradas .

Así, para calcular los precios del país, The Economist usará los datos de PriceStats, firma especializada en inflación que produce cifras para 19 países que son publicadas por State Street, un banco de inversión. “Temíamos que, de optar por alguna de las oficinas provinciales, ésta pudiera ser objeto de presiones”, dice. De hecho, la revista publica el índice Big Mac con los valores de todos los países y en la Argentina el gobierno presionó a McDonald’s para que bajara esa hamburguesa. PriceStats está en EE.UU. y, aunque “Argentina dirá que mide el consumo de ricos y no el de pobres, que no compran online”, sus cifras coinciden con estadísticas oficiales como las de Brasil o Venezuela, justificó.
fuente: ieco

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