jueves, 5 de enero de 2012

Que mal se TV.

A contramano del boom de ventas que se registró en 2011 - 1,8 millones de unidades vendidas, un 38% que en 2010-, los precios de los televisores en nuestro país son los más altos del planeta.

Acceder hoy a un LCD de 32 pulgadas en Argentina cuesta en promedio 800 dólares, mientras que un televisor de similares características se comercializa en los Estados Unidos a tan sólo US$400. La diferencia se mantiene en el caso de los LED, mientras uno 32 pulgadas en nuestro país vale US$839, en el país del norte se lo puede conseguir por 539 dólares.

Los productores locales atribuyen el cuantioso valor de los televisores fundamentalmente "al elevado costo de la mano de obra en la Argentina, que es más cara que en otros países, y a la estructura impositiva, que es muy alta".

Sin embargo, la tecnología importada tributa un 20,48% de impuestos internos y el 21% de IVA, mientras que para los productos nacionales los impuestos internos son sólo del 7% y el IVA del 21% se factura pero no se deposita.

A pesar de que la Ley 26.539 estableció hace dos años estos beneficios impositivos para los productos fabricados en Tierra del Fuego, aún no logran competir con el precio de los televisores de Estados Unidos, que se exportan principalmente desde China y Japón.

A pesar de los precios desmedidos, la financiación hasta en 50 cuotas que se ofrece actualmente esconde el valor final. Eso explica el incremento de las ventas de estos productos pese a que para tener un hogar multimedia en la Argentina se necesitan entre 12 y 16 sueldos básicos.

Por otra parte, la demanda es mayor que la oferta principalmente porque los jóvenes no pueden ahorrar demasiado y la tecnología es su producto de consumo por excelencia.

En Brasil los precios superan holgadamente a los de Estados Unidos, pero sin llegar al extremo de lo que sucede en la Argentina. Así, por ejemplo, un televisor Philips LED de 40 pulgadas tiene un costo que ronda los US$1.000.

La ley de promoción tecnológica para los productos fabricados en Tierra del Fuego y la imposición de las licencias no automáticas para las importaciones están generando un cambio que beneficia a las empresas del sector pero no precisamente a los consumidores.

No cabe esperar una intervención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el tema. Ocurre que la TV no está en la canasta básica. Además, para 2012 las empresas estiman vender alrededor de 2 millones y medio de televisores.

Sin embargo, con una estructura impositiva tan alta en la Argentina, un tipo de cambio atrasado y un margen de ganancia que es mayor que el del mercado norteamericano, la brecha en los precios de los televisores seguirá igual que hasta ahora.
fuente: lanación

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