miércoles, 30 de noviembre de 2011

La burbuja inmobiliaria de España



Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

lunes, 28 de noviembre de 2011

La Pobreza afecta a muchos....o a pocos?

“La pobreza afecta al 34,9% según un estudio de la Iglesia”, tituló La Nación una nota en la que presenta los datos de la encuesta de Cáritas y el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina. “Cáritas se equivoca con la pobreza”, respondió el sociólogo Artemio López en una nota de opinión publicada en Página 12 el miércoles. 

El informe presentado por el Observatorio de la UCA se basa en una encuesta hecha a 1722 hogares del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) realizada en el cuarto trimestre de 2010. Los resultados muestran que en la región del Gran Buenos Aires la pobreza alcanzaría al 34,9% de la población. El número está muy por encima del 9,1% calculado por el INDEC en ese período.

“Lo que nosotros hicimos es una estimación, con una encuesta hecha a 1722 familias, no quiere decir que esta es la verdad, pero vemos diferencias importantes con los números publicados por el INDEC”, observó Agustín Salvia, director del estudio.

Las diferencias podrían provenir de dos fuentes. Una es el valor adjudicado a la canasta básica, en base a la que se define quién está por debajo de la línea de la pobreza y que está relacionada con el índice de inflación. La canasta básica considerada por el estudio es mayor a la que estima el INDEC (de $600 por adulto frente a $400 del instituto). La segunda diferencia puede venir de la estimación de los ingresos de los hogares.

Existe la posibilidad, según Salvia, de una sobreestimación de los ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el INDEC. Tomando la misma canasta básica del INDEC y aplicándola sobre los ingresos observados por la encuesta del Observatorio, la proporción de personas bajo la línea de la pobreza aún es mayor que la que informó el instituto (15,2%, mientras que el INDEC informó 9,1 por ciento).

Artemio López, director de la consultora Equis, que publica informes sobre pobreza, criticó los resultados del estudio: “Según Cáritas tendríamos hoy los mismos niveles de pobreza que en el segundo semestre de 2004, cuando se observaba el doble de desempleo abierto, un 30% más de trabajo informal que en la actualidad y aún no existía la Asignación Universal por Hijo. Un disparate por donde se lo mire.”

La pobreza informada por el INDEC para el Gran Buenos Aires en el último semestre de 2004 fue de 38% y en el mismo período de 2005 fue de 30,9%, por lo que el porcentaje presentado por la UCA sería cercano al de ese período.

Efectivamente en ese momento el desempleo era del 13%, mientras que a fines del 2010, al realizarse el estudio era del 8 por ciento. En cuanto a los trabajadores no registrados, según los datos del INDEC éstos alcanzaban en GBA el 48% en 2004, y hoy estarían en el 33 por ciento.  Para Salvia una gran diferencia es la inflación, que afecta los ingresos de los hogares más desfavorecidos.

Pero las comparaciones entre distintas fuentes son complejas, advirtió Agustín Arakaki, investigador del Centro de Estudios de Población, Empleo y Desarrollo (CEPED). “Hay que tener cuidado al comparar datos que provienen de fuentes de información distintas, sobre todo al realizar comparaciones en términos absolutos”, puesto que pueden haber diferencies metodológicas como “la forma de relevamiento de la muestra o la extensión del universo”, añadió.

Al final del camino es muy difícil determinar el nivel de pobreza actual. El cuestionamiento de las cifras del INDEC, sumado a la imposibilidad de otros organismos de llevar a cabo relevamientos de la envergadura de las del instituto nacional, vuelven muy complejo evaluar la situación.
fuente: chequeado

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

sábado, 26 de noviembre de 2011

Caen los depósitos en dólares.

Los bancos privados perdieron 26,11% de los depósitos en dólares de sus cajas de ahorro en las tres primeras semanas del mes, desde el cierre del 28 de octubre hasta el viernes 18 de noviembre, según datos del Banco Central.

De los datos de la autoridad monetaria, se desprende que los depósitos totales en dólares cayeron u$s640 millones entre el 14 y 18 de noviembre, a un ritmo menor al de la semana previa pero mayor al estimado por el Gobierno.

Los depósitos en dólares totales cayeron 14,93% desde el cierre del 28 de octubre, cuando el Gobierno limitó la compra de la divisa por parte del público, una restricción que se sumó a más controles formales en el mercado mayorista e informales en el segmento paralelo.

La autoridad monetaria registró que los depósitos totales en moneda extranjera cayeron el 18 de noviembre hasta u$s13.672 millones, que se comparan con los 14.312 millones del cierre del viernes 11 de noviembre, hasta un acumulado de u$s2.399 millones desde el cierre del viernes 28 de octubre.

Funcionarios del Banco Central habían dicho que la caída de los depósitos se había desacelerado hasta u$s60 millones diarios entre el 17 y 18 de noviembre, pero los datos de la entidad mostraron que cedieron 96 millones y 91 millones, respectivamente.

El sector privado registró una merma 5,05%, ó u$s667 millones, en la semana del 14 al 18 de noviembre, u$s458 millones de los cuales eran depósitos en cajas de ahorro, donde la caída fue mayor en proporción, 7,96 por ciento.

Desde el cierre del 28 de octubre, el sector privado perdió u$s2.366 millones, un 15,86%, de los cuales u$s1.870 millones correspondieron a cajas de ahorro, donde la merma fue peor: 26,11 por ciento (desde u$s7.163 millones a 5.293 millones).

En sentido contrario, el sector público aumentó en u$s35 millones los depósitos en moneda extranjera entre el 14 y el 18 de noviembre, mientras desde el cierre del 28 de octubre registró una merma de 29 millones.

En la semana del 31 de octubre al 4 de noviembre los depósitos totales perdieron 682 millones de dólares (-4,24%), en la del 7 al 11 de noviembre cedieron 1.078 millones (10,9%).
fuente: infobae

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

martes, 22 de noviembre de 2011

Cuentas en rojo.

El Gobierno registró en octubre un déficit financiero de $ 2.977 millones, a pesar de haber recibido un auxilio de $ 3.368 millones por parte de la ANSeS, informó anoche el Ministerio de Economía. El rojo financiero se debió a un mayor incremento del gasto y a erogaciones crecientes de deuda.

De esta forma, desde enero el desequilibrio fiscal acumula un rojo de 8.259 millones y se acerca a los $ 11.000 millones anticipados por el Ejecutivo al presentar el proyecto de Presupuesto del año entrante.

Los números de octubre fueron dados a conocer luego de la audiencia que mantuvieron en Casa de Gobierno el ministro de Economía, Amado Boudou, y el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

En tanto, el resultado primario –previo al pago de intereses de la deuda– mostró un superávit de $ 446 millones, lo que implica una caída de 85% frente al mismo mes del año pasado. En 10 meses, el balance primario muestra un saldo favorable de $ 12.606 millones, un 47% menor al del mismo período de 2010.

El resultado financiero de octubre –mes en el que se realizaron las elecciones presidenciales– contrasta contra el superávit de $ 778,6 millones que se había registrado en igual mes del año pasado. El déficit registrado desde enero se enfrenta al resultado de los primeros diez meses de 2010, superavitario en $ 5.820 millones.

El deterioro de las cuentas públicas se produjo pese a un aporte extra de 3.318,9 millones de pesos, de los cuales $ 3.091 millones fueron aportados por la ANSeS, $ 90,8 millones por el Banco Central, y el resto por organismos descentralizados.
Según la información oficial, durante octubre se realizaron pagos de deuda por $ 3.423,4 millones de pesos, un 49,8% más que el año pasado.

Los gastos corrientes del Gobierno treparon un 44,28% en octubre, hasta los $ 37.634,3 millones.
Los gastos de capital –aquellos desembolsos destinados a inversiones públicas– crecieron 21%, hasta los $ 4.512,8 millones. En septiembre, el Gobierno había acelerado obras y este rubro había crecido un 100% interanual.

Así, el gasto total creció 40% interanual por segundo mes seguido. Durante el primer semestre del año, el Gobierno había mostrado una relativa contención del gasto público, que creció a un ritmo de alrededor de 30%. El crecimiento del gasto es muy superior al de los ingresos. Los ingresos corrientes aumentaron un 27,3%, hasta los $ 40-291,5 millones, mientras que los ingresos totales llegaron a los $ 52.343 millones, con una expansión interanual del 31%.

Según el Gobierno, los gastos que más se incrementaron fueron las Prestaciones a la Seguridad social -debido al incremento de beneficiarios y a la movilidad de los haberes–, la Inversión Real Directa –aquí, Economía destacó obras de Vialidad Nacional y el programa Conectar Igualdad– y las Transferencias Corrientes al Sector Privado –rubro en el que se encuentra la Asignación Universal por Hijo–.
fuente: cronista

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

domingo, 20 de noviembre de 2011

Recortar los subsidios.

Teniendo en cuenta los servicios públicos y el transporte hoy los sectores de más bajos ingresos destinan cerca del 5,7 de su ingreso al pago de tarifas. Los sectores pudientes, por su parte destinan 2,8% de sus gastos totales al pago de los servicios.

A partir la salida de la convertibilidad, los sucesivos gobiernos decidieron implementar y continuar con un sistema de subsidios a las tarifas de los servicios públicos y el transporte que les permitió a los consumidores abonar valores menores a los reales por su utilización. Dichas medidas, junto con un aumento generalizado del resto de los precios de la economía, ha cambiado la estructura de gasto de los argentinos, sea cual fuere su nivel de ingresos.

Desde el 2001, los precios del servicio eléctrico, el gas, el agua y el transporte solo han registrado leves aumentos, mientras que en los rubros de alimentos, esparcimiento, educación, indumentaria o atención médica, se observaron fuertes alzas debido a la inflación. De esta manera, el peso del gasto en servicios públicos fue disminuyendo con el paso del tiempo hasta llegar a un piso mínimo en el 2011. Observemos, por ejemplo, cómo ha cambiado la estructura del gasto en aquellas personas que pertenecen al decil más bajo de ingresos (es decir, el 10% de la población que recibe los menores ingresos – decil 1) y que habitan en la Ciudad de Buenos Aires o en GBA.

Hace 10 años, este estrato de la población dedicaba cerca de 16,8% para afrontar los gastos en servicios: 7,2% en transporte público, 3,3% en el servicio de gas, 3,6% en electricidad y 2,7% en el servicio de agua potable. El resto del gasto (83,2%) se distribuía en el consumo de otros bienes y servicios (alimentos, indumentaria y demás). Pero como durante todos estos años las tarifas se mantuvieron sin grandes cambios mientras que los precios de la economía continuaron aumentando, el peso relativo del gasto en servicios y transporte cayó hasta un 5,7% durante este año, y el resto del consumo llegó hasta un 94,3%.

En el caso del decil más alto de ingresos (decil 10), la evolución fue similar: en el 2001 el porcentaje de gastos en transporte y servicios sobre el total ascendía hasta un 7,4%. Este año, dicha participación cayó hasta un 2,8%, siendo la caída más acentuada la del peso del transporte y el agua.

Cabría preguntarse, entonces, en qué porcentaje debería aumentar el gasto de los consumidores en caso de que el Gobierno Nacional decida avanzar con la quita de subsidios. La decisión de eliminar los subsidios al uso de electricidad, gas y agua para entidades financieras, aeropuertos internacionales o empresas telefónicas (entre otras), no tendría en principio un impacto directo en el bolsillo en los consumidores. Tampoco lo tendría el traspaso del subte a la órbita del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, si es que se decide mantener subsidiado el pasaje del mismo.

De todos modos, en caso de que se avance en la eliminación de subsidios sobre las tarifas residenciales o sobre el transporte público (tanto en el caso del subte porteño como en el de los colectivos), los argentinos deberán readecuar sus gastos, de manera tal de poder hacer frente a los aumentos que deberían enfrentar. El impacto, por supuesto, no será el mismo para todos los estratos socioeconómicos.

El decil más bajo, por ejemplo, dedica actualmente un 2,4% de sus ingresos para cubrir el gasto en transporte. En caso de que las tarifas del subte y el colectivo se dupliquen (un aumento del 100%), el gasto de este estrato debería aumentar entonces en la misma proporción en la que consumen actualmente: un 2,4%. Asimismo, si la tarifa del subte aumenta desde $1,10 hasta $3,40 y el boleto medio de colectivo pasa de $1,20 a $4,00 (tal como se estimó en los últimos días si se quitan los subsidios), el gasto de este estrato debería crecer un 5,3%. En cambio, en el decil mas elevado, una suba del 100% en las tarifas implicaría una suba del gasto del 1,5%. Y si los precios llegan hasta los sugeridos, deberán gastar un 3,3%.

Por otro lado, si se duplican las tarifas de los servicios de electricidad, el estrato más bajo deberá gastar un 1,2% más para poder pagar las facturas, mientras que el más alto deberá aumentar sus erogaciones en un 0,5%. En el caso de que se dupliquen los precios del gas natural, dichas cifras también llegan hasta el 1,2% y 0,5% respectivamente. Mientras que si el despacho de agua sale un 100% más caro, la población del decil 1 deberá soportar un aumento del gasto del 0,8% y la del decil 10 un alza del 0,3%. Por lo tanto si aumentan en forma simultánea las tarifas en esos valores, el impacto sobre la canasta de los sectores menos pudientes será de un 3,3% más de gasto. Si ello se le suma la posibilidad de que también se doblegue la tarifa en el transporte, el gasto avanzaría cerca de un 5,7% en estos estratos.

Es interesante observar también como quedaría la estructura de gastos final de los consumidores si se modifican las tarifas en caso de que se decida eliminar los subsidios a las mismas y que estos deban asumir todo el aumento de costos. Por ejemplo, si el boleto medio de los colectivos urbanos (que hoy se encuentra en $1,20) pasa a los $4,00 y el pasaje de subte sube desde $1,10 hasta $3,40, la participación del gasto en transporte sobre el total de los ingresos registraría un importante aumento: en el caso del estrato menos pudiente, pasaría del 2,4% hasta un 7,3%, mientras que en el caso de lo más pudientes pasaría desde un 1,5% hasta un 4,7%. En ambos casos, esta expansión significaría una disminución del consumo de otros rubros, como alimentos, indumentaria o entretenimiento en la misma proporción en la que suban los servicios públicos, siempre y cuando se mantenga el mismo nivel de uso de los servicios.

En el caso del consumo residencial de electricidad, gas y agua, las personas menos pudientes dedican un 3,3% de sus ingresos a cubrir el costo de las tarifas de servicios y los más pudientes tan sólo un 1,2%. En ambos casos, por cada 10% de aumento que se registre en simultáneo de los tres servicios, los sectores bajos deberán destinar un 0,33% más de sus ingresos para afrontar la suba de las tarifas, y aquellos de mayor poder adquisitivo un 0,12%. Y si se llegasen a duplicar las tarifas, el gasto de los servicios en el total de la estructura de gastos de los menos pudientes ascendería hasta un 6,3%, mientras que en los más adinerados alcanzaría el 2,5% .Todo esto, se haría a expensas de disminuir otros consumos

Al analizar cada servicio en particular, se observa que actualmente el decil más bajo dedica un 1,2% de sus ingresos al consumo de electricidad, mientras que en el más alto dicha cifra es del 0,5%. Esto implica que por cada 10% que aumenten las tarifas eléctricas, la participación del gasto en este servicio sobre el total aumentará poco menos de un 0,12% para los primeros y un 0,05% para los segundos.

En el caso de la distribución de gas, un alza en las tarifas del 10% tendría un impacto similar al caso del servicio eléctrico, dado que el peso en la estructura de gastos de los consumidores, tanto para los menos pudientes como para los que cuentan con un mayor caudal de ingresos.

Por último, en el caso del agua, la suba del precio del m3 no tendría un impacto menos significativo, dado que ocupa un peso menor en los gastos corrientes de las familias. En los hogares con menos ingresos, su participación asciende hasta un 0,84% del total de las erogaciones, y en las más pudientes hasta el 0,3%. Cada un 10% que se registre de aumentos en las tarifas, la participación subiría un 0,08% en el primer caso y un 0,03% en el segundo.

Como consecuencia de los posibles aumentos que podrían registrarse en los próximos meses, si es que finalmente se decide avanzar con la quita de subsidios, se observaría una suba del gasto en transporte y servicios que disminuiría el nivel de consumo en otros bienes y servicios, a menos que la expansión en el gasto se vean acompañados por un aumento salarial.
fuente: mercado

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

viernes, 18 de noviembre de 2011

Cuántos sueldos necesito para comprar un 0 KM?

La Presidenta resaltó las mejoras en el poder adquisitivo de los trabajadores hablando de la cantidad de remuneraciones necesarias para adquirir un auto nuevo.  Durante la inauguración de una nueva planta de General Motors, la presidenta Cristina Fernández habló de las mejoras en las condiciones de los trabajadores y afirmó que “actualmente se necesitan 8,7 sueldos para comprar un auto 0 km Corsa Classic.”

Los dichos pueden ser enfocados desde dos perspectivas. La primera, obvia, que se describe más abajo es acerca del indicador salarial que se toma. En este caso en su discurso la Presidenta ha tomado el salario medio industrial utilizado comúnmente para el armado de la serie comparativa salarios/precios de autos. En el discurso se omite aclarar que ese salario es representativo solamente de una parte -minoritaria- del universo de trabajadores.

La segunda cuestión, menos obvia, se refiere al indicador de poder adquisitivo que se utiliza. De algún modo este habla del “modelo” subyacente. Está implícito en los dichos que sería deseable, como indicador de progreso material y acceso al desplazamiento de las personas, que la mayor cantidad de ellas adquieran su propio auto.

¿Es tal meta un buen indicador de progreso? Lo era sin duda, en los años '50 y '60. Cuestiones tales como el uso racional de la energía, el cuidado del ambiente y las amenazas de la utilización masiva del automóvil al entorno urbano y al desplazamiento rápido y digno de las personas ponen hoy en cuestión a este tipo de indicadores como generadores de mejoras en el nivel (que incluye calidad) de vida.

Frecuencia y velocidad de trenes suburbanos, y otros medios de transporte públicos, si nos restringimos sólo al acceso al transporte, serían indicadores alternativos, aunque no estén mencionados en discursos como el que nos ocupa.

Volviendo a la cuestión inicial, el precio sugerido por Chevrolet para este modelo es de 48.800 pesos. Para poder adquirirlo entonces con 8,7 salarios, ellos deberían ser de $5.600 mensuales. El número citado por la Presidenta es coincidente con el mostrado en un estudio de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) y correspondería al salario industrial medio.

Según el informe, en 2003 eran necesarios 13,6 salarios y 13,1 en 2002. En 2001 la proporción era menor: 9,5. El informe no presenta ninguna fuente ni detalles: sólo un gráfico con las proporciones mencionadas.

La remuneración promedio para los trabajadores registrados de las industrias manufactureras, según informa el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio del Trabajo, fue, en marzo de 2011, de $5.640. Para el total de los trabajadores registrados, el salario medio fue de $4.600, con el cual se necesitarían 11 salarios para adquirir el vehículo.

Los trabajadores industriales registrados representan, de acuerdo a esta misma fuente, el 20% de los 6 millones de asalariados en blanco. Tomando el total de los trabajadores, estimado en 12 millones, estos serían el 10 por ciento.

Si en vez de salarios se considerara, en cambio, la media de ingresos por la ocupación principal, según la Encuesta Permanente de Hogares, que incluye a los trabajadores no registrados, el ingreso medio fue de $2.800 en el segundo trimestre de 2011. Una persona con esta entrada mensual necesitaría 17 sueldos para comprarse el auto.
fuente: chequeado

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

jueves, 17 de noviembre de 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

Decimos lo que no hacemos.

Que el gobierno kirchnerista tiene un gabinete repleto de millonarios no es ninguna novedad. Pero en medio de la cruzada contra la compra de dólares, muchos de los funcionarios apuestan a la divisa norteamericana.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner encabeza el ranking con 3.066.632 dólares declarados en depósitos a plazo fijo. Parece mucho, pero no es tanto comparado con su fortuna de 76.728.206 pesos, según su última declaración jurada.

Le sigue el canciller Héctor Timerman, que aspira a mantener su cargo en el nuevo gabinete, con 320.983 dólares en caja de ahorros y 11.004 depositados en cuenta corriente, según informó el diario Libre.

En tercer lugar aparece José Francisco “Paco” Larcher, número dos de la SIDE, que posee 230.675 dólares entre depósitos a plazo fijo y caja de ahorros. Su jefe, el titular de inteligencia, Héctor Icazuriaga, declaró 164.442 en depósitos a plazo fijo.

El ministro de Justicia, Julio Alak, que dejará su cargo a partir de diciembre, declara 202.200 dólares en efectivo. El de Economía, Amado Boudou, vicepresidente electo, dijo tener 145.600 dólares en efectivo. Más tarde aclararía que la cifra era en pesos, pero no modificó el dato ante la Oficina Anticorrupción.

Completan el ranking el ministro de Planificación, Julio De Vido, con 131.835 dólares; el de Trabajo, Carlos Tomada, con 87.076; y Ricardo Echegaray, titular de la AFIP (organismo a cargo de controlar la compra de divisas), con 106.905 dólares entre dinero en efectivo y caja de ahorros.

Por último figura Mariano Recalde, militante de La Cámpora y presidente de Aerolíneas Argentinas, que posee 75.027 dólares.
fuente: fortuna

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

domingo, 6 de noviembre de 2011

Frenar al dólar.

En la Argentina, el comercio exterior ya no genera los dólares suficientes para hacer frente a las obligaciones en moneda extranjera. Estas incluyen el pago de las importaciones y los servicios financieros, como intereses o giro de utilidades.

Este año la cuenta corriente de la balanza de pagos, que engloba todos esos rubros, “reflejaría su primer déficit, del 0,6% del PBI, en la postconvertibilidad, señal inequívoca que se agotó el colchón cambiario, más allá del tecnicismo que se acuda para calcularlo”, señala consultora Econométrica.

A esto se agrega que también la cuenta capital y financiera, a pesar de algunos préstamos recibidos, será deficitaria por los pagos de la deuda y la fuerte salida de capitales. Por esas razones el Banco Central fue perdiendo reservas. Después de haber alcanzado los US$52.618 millones a fines de enero, ahora las reservas rondan los US$47.400 millones. La perspectiva es que sigan cayendo porque en diciembre el Gobierno tiene que pagar los US$2.300 millones del cupón PBI, divisas que difícilmente reingresen al sistema en un contexto de salida de capitales que solo este año supera los US$20.000 millones.

Ese drenaje incesante fue agotando las “reservas de libre disponibilidad” –así denominadas a las que exceden la base monetaria–, poniendo en duda los pagos de la deuda privada que se cancelan con esas reservas y que en el proyecto de Presupuesto 2012 están calculadas en US$5.674 millones.

Sin embargo, de acuerdo al último informe del Banco Ciudad, “la brecha financiera, aun después de las renovaciones automáticas de deuda intrasector público y los desembolsos de organismos multilaterales, rondaría el próximo año los US$15.000 millones, algo que implicaría un golpe demasiado grande para las decrecientes reservas del BCRA. La otra caja utilizada intensamente en estos años es la ANSeS, pero allí tampoco los fondos son infinitos, a la vez que una tercera vía –alentada por algunos funcionarios– consistiría en salir a buscar financiamiento, probablemente caro, en los mercados internacionales. El problema es que esto último se daría de narices con el marketing del desendeudamiento que adornó la retórica oficial en los últimos años. Habría que explicar que con usar las reservas del Banco Central ya no alcanza”.

A su vez, la salida de capitales, el incremento de la tasa de interés, la presión sobre el dólar empezaron a tener consecuencias sobre la actividad económica real ya que el atesoramiento de divisas fuera del sistema como el encarecimiento de los créditos y deudas implica sustraer o restar fondos al consumo y a la inversión interna.

Este panorama se completa con un cuadro fiscal que desde 2009 fue convirtiéndose en claramente deficitario, incluso a pesar de las transferencias de las utilidades contables del Banco Central al Tesoro. Este año el rojo fiscal podría superar los $14.000 millones, contando como recursos corrientes las ayudas del BCRA y la ANSeS. Y con una inflación anual del 25%, muy por encima de la tasa de devaluación, lo que fue apreciando en términos reales al peso.

Así, como precisa Econométrica, la Argentina fue agotando “los colchones macroeconómicos que permiten atenuar el impacto de un shock externo sobre el nivel de actividad económica”. Y concluye: “Sin superávits gemelos, ni acceso al mercado de deuda, ni margen para absorber más apreciación real del tipo de cambio sin que ello no ponga el otro pie en el camino al atraso cambiario, incrementa la posibilidad de una devaluación como variable de ajuste, más aún si empeora el contexto internacional”.

Todo este panorama se inserta en una crisis internacional que fue trasladándose a la región a través de la baja de los precios de los commodities y un retiro de capitales para cubrir las pérdidas de las casas matrices y fondos de inversión. Y que empezó a incidir de manera más fuerte en Brasil, y por esa vía en la Argentina.

En un cambio de tendencia, y apenas advirtió una desaceleración económica, Brasil empezó a reducir la tasa de interés para depreciar el real, que estaba supervalorizado, lo que beneficiaba a la Argentina. Esta modificación cambiaria introdujo mayor ruido en el segmento cambiario argentino.

Además, la producción industrial brasileña cambió de signo y el instituto oficial de estadística (IBGE) reconoció una caída en septiembre del 2% de la actividad manufacturera, a la vez que la entidad que agrupa a las concesionarias de autos informó que las ventas de vehículos nuevos en octubre cayeron un 10%. Casi de inmediato, algunas terminales radicadas en la Argentina –que colocan más de la mitad de la producción en el vecino país– anunciaron suspensiones y vacaciones anticipadas a parte de su personal.

Como señala el informe del Banco Ciudad, “pasadas las elecciones presidenciales, la demanda de dólares del público y empresas continuó firme”, a pesar de que el Gobierno empezó a impulsar una suba de la tasa de interés para disuadir el pasaje de los depósitos en pesos a dólares. “Lejos de ceder, la fuga de dólares se mantuvo en niveles similares a los de las semanas previas, apuntando a sumar en octubre (al igual que en septiembre) un pico de US$3.700 millones mensuales, el cual arroja la friolera de US$22.000 millones en los últimos doce meses”.

Efectos sobre las causas En este marco es que el Banco Central anunció varias medidas dirigidas “a ampliar la oferta y reducir la demanda de dólares, al resultar claramente insuficientes las subas de tasas y las operaciones en los mercados de futuros encaradas antes de las elecciones”, como dijo el Banco Ciudad.

Estas medidas incluyeron: La obligación de las compañías mineras y petroleras de liquidar localmente el 100% de las divisas de sus exportaciones, anulando la posibilidad de dejar parte o todas esas divisas en el exterior. Repatriación de unos US$2.000 millones de los fondos que las compañías aseguradoras tienen invertidos en el exterior. La obligatoriedad de los no residentes a ingresar los dólares destinados a la compra de activos locales (incluyendo empresas, aportes de capital o inmuebles). Un mayor control sobre la operatoria en los mercados cambiarios paralelos, fundamentalmente bajo la operatoria del denominado “contado con liquidación”. La presencia de efectivos de las fuerzas de seguridad y de la AFIP en las casas de cambio, apuntando principalmente a los “coleros”.

Como todo esto no surtió efecto porque la fuga continuó, y hasta se aceleró, los argentinos se desayunaron que, desde el lunes 31 de octubre, para la compra de moneda extranjera se requeriría la autorización previa de la AFIP.

Así, bancos y casas de cambio, con sus sistemas conectados online, debían recibir la conformidad de la AFIP para vender cualquier moneda extranjera y en la cantidad autorizada por ese organismo. Y esa autorización de la AFIP dependía de la situación patrimonial, ingresos, consumos y otros parámetros declarados por cada contribuyente.

En tanto, hubo retiros de depósitos en moneda extranjera en los bancos por el temor a una pesificación o conversión a bonos y se trabaron operaciones inmobiliarias por la falta de dólares. Y el BCRA volvió a impulsar pequeños deslizamientos de la paridad cambiaria.

El miércoles hubo otra novedad. Ya con el proyecto de Presupuesto 2012 en el Congreso que contempla una suba del 19,2% en el monto de los subsidios, el Gobierno anunció que comenzará a reducir los subsidios a los servicios públicos –en lo inmediato de $600 millones, menos del 1% de los más de $70.000 millones del total–, en lo que se interpretó como un anuncio para tratar de sacar el tema cambiario de las preocupación de la gente, y obtener un apoyo de sectores empresarios y de la propia oposición. De todos modos, por la magnitud de los subsidios, cualquier reducción debería llevar varios años, pues, de lo contrario, tendría un muy fuerte impacto sobre la inflación y sería contractivo para la actividad económica.

Hoy, el mercado de cambios, en los hechos, está desdoblado, con una brecha no menor del 15%. La demanda de moneda extranjera está contenida por el requisito del visto bueno de la AFIP. La inflación sigue sostenida y ya comienzan algunas paritarias (con reclamos de más del 26%) que deben definir las subas salariales para enero de 2012. Y son muy fuertes los trascendidos de que no hay criterios uniformes entre Economía y el BCRA sobre cómo enfrentar la situación.

Así los desequilibrios internos, con una crisis internacional que cada vez incide más en la región, transformaron las perspectivas económicas y financieras domésticas. Ahora, ya sin el viento de cola, más que nunca se pondrá a prueba la calidad de la política económica.
fuente: ieco

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Proteccionismo Argentino

The Economist, una de las revistas económicas más influyentes, le dedicó a nuestro país y a su vecino, Brasil, un especial sobre sus economías proteccionistas. En la nota sobre Argentina hicieron hincapié en las duras trabas a las importaciones impuestas por el gobierno para incitar a grandes empresas con negocios en el país a producir en territorio argentino.

Toma el caso de Blackberry. En los barrios porteños de Palermo y Recoleta, donde los Blackberries se convirtieron en una herramienta esencial de jóvenes emprendedores y exitosos empresarios, ya no es posible conseguirlos. Es que Brightstar, la compañía que contrató Research In Motion para producirlos, no puede importar las partes hasta que el 3 de octubre abra su planta en Tierra del Fuego. Tampoco puede importarlos ya manufacturados. La idea es darles trabajo a unos 300 empleados que los armarán y embalarán en una fábrica que costó 23 millones de dólares.

El gobierno, por lo pronto, sonríe. Este es el mejor ejemplo de una política que engloba un modelo más grande. Débora Giorgi, Ministra de Industria, dice que “tenemos un mercado con una demanda creciente. El objetivo es abastecerlo con trabajo y producción local”. Con la mirada puesta en este objetivo lograron que el mercado de manufactura de telefonía celular pase de 96% en manos extranjeras a sólo 20%.

The Economist hace hincapié en la economía y la producción. Dice que desde 2001 la industria argentina ha florecido gracias a un peso barato que aseguró la competividad. Pero con la inflación trepando a cifras de dos dígitos, el gobierno endureció sus políticas comerciales. Según Global Trade Alert, que tiene una base de datos sobre comercio internacional, hoy la Argentina impone más limitaciones “perjudiciales” que cualquier otro país excepto Rusia.

Como miembro del Mercosur la Argentina no puede subir los aranceles a las importaciones. Entonces, dice la revista, recurre a otros métodos más informales como demorar el otorgamiento de licencias para que los importadores traigan sus productos al país. Esa fue la razón por la que Research In Motion contrató a Brightstar para producir Blackberries en Tierra del Fuego. Los teléfonos no son los únicos perjudicados: juguetes, insumos farmacéuticos, neumáticos, telas, cuero y maquinaria agrícola también entran en la lista. Recientemente los medios llevaron a sus planas el congelamiento de las importaciones de motos Harley-Davidson, las preferidas del Ministro de Economía, Amado Boudou.

Pero para las compañías que no pueden –o no quieren- mover su producción a Argentina, el gobierno les ofrece otra opción: exportar alguno de sus productos para equilibrar la balanza de importaciones. En enero último se ordenó detener la importación de automóviles Porsche. Finalmente, como los dueños de la automotriz también poseen un viñero, accedieron a lanzar una nueva línea de vinos para exportación. De esa manera se eliminó el déficit comercial y los autos pudieron volver a importarse.

The Economist también describió el impulso que el gobierno le está dando a la nueva ley de tierras. Imitando el proteccionismo brasileño, el gobierno quiere que el total de las tierras argentinas en manos extranjeras no llegue a 20% y que ningún extranjero pueda comprar más de 1000 hectáreas de tierra. Las compañías mineras extranjeras están nerviosas.

La conclusión de la revista económica es que el efecto total de estas políticas es difícil de medir. Desde 2005 las importaciones crecieron más rápido que las exportaciones pero los expertos dicen que la diferencia habría sido más grande sin los efectos de estás políticas comerciales que las limitan. La intención del gobierno es clara: dificultar al máximo el proceso de importar para que los productores prefieran producir aquí.
fuente: mercado

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!