lunes, 12 de septiembre de 2011

El BCRA pretende congelar el dólar.

El Banco Central tuvo el viernes su primer respiro después de varias semanas. Sin necesidad de participar en el mercado cambiario y sin la ayuda de organismos oficiales, consiguió que el dólar permaneciera sin cambios en el mercado minorista (a $ 4,24) y levemente a la baja en el mayorista por cuarto día consecutivo. La prioridad del organismo para las próximas semanas ya no es impulsar una suba gradual del tipo de cambio, sino frenar la fuga de divisas y así recuperar las reservas perdidas en las últimas semanas.

El Central oficializó lo que ya se sabía, pero todavía faltaba conocer los números definitivos: en agosto el saldo entre compras y ventas de dólares terminó con un rojo de u$s 1.176 millones. En julio había finalizado neutro. Fue la primera vez en el año que el BCRA termina con un saldo negativo por su intervención. El arranque de septiembre fue aún peor: los cálculos preliminares muestran que si se mantiene lo sucedido en la primera semana, las ventas netas podrían llegar a los u$s 1500 millones.

Este drenaje de dólares impacta, lógicamente, en el nivel de reservas, que cayeron por encima de los u$s 50.000 millones. Por eso, el objetivo que se planteó la autoridad monetaria es ir recuperando reservas gradualmente, con un mensaje directo a los inversores: no se está pensando en un salto drástico del dólar luego de las elecciones presidenciales, sino todo lo contrario, ya que se mantendrá la política de flotación administrada. «Demostramos que al dólar lo ponemos donde queremos y no vamos a dudar en hacerlo cada vez que sea necesario», explicaron desde el BCRA.

También se busca tranquilizar al mercado en relación con el nivel de reservas. «No queremos que se produzcan variaciones exageradas», reconocen en la autoridad monetaria. Si bien la venta de dólares genera una caída en el stock, hay otras variables que juegan a favor: por ejemplo la suba del oro, los depósitos en dólares del sector privado (ya que aumentan el efectivo mínimo) y también los préstamos que el BCRA recibe de bancos centrales europeos sirven para maquillar la caída de reservas. El nivel representa aproximadamente el 2 por ciento de las mismas, es decir unos u$s 1.000 millones.

Otro de los puntos para tener en cuenta tiene que ver con el contexto internacional. Si la situación de los mercados se tranquiliza, esto jugaría a favor de la estrategia del BCRA de anestesiar el tipo de cambio. Sin embargo, si se acentúan las caídas y, por ejemplo, Dilma Rousseff sigue devaluando en Brasil, generaría más presión sobre el mercado local y complicaría la estrategia oficial.

Otro de los objetivos del BCRA es que los movimientos del mercado cambiario no resientan la evolución del crédito, que pese a todo se sigue acelerando: las últimas cifras oficiales (al 2 de septiembre) muestran que el incremento interanual ya está en el 51%, una cifra histórica.

Una de las amenazas para el incremento del crédito es la suba de las tasas, aunque el aumento hasta ahora fue muy gradual. El BCRA incrementó medio punto los rendimientos de las Lebac. El objetivo es que las entidades aumenten aunque sea marginalmente la tasa de plazos fijos. El peligro es que también se termine trasladando al costo del crédito. Pero el aumento fue hasta ahora mínimo en las líneas de corto plazo para las Pymes. En cambio, no hubo prácticamente variaciones en las líneas de préstamos personales porque la competencia entre entidades es muy grande.

fuente: ámbito
Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada