sábado, 25 de junio de 2011

Humor K.


fuente: gaturro

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miércoles, 22 de junio de 2011

Los bancos nunca pierden.

El sistema financiero registró en abril ganancias contables por $ 1.130 millones y acumuló $ 13.103 millones en los últimos doce meses, destacó el Banco Central de la República Argentina (BCRA). En su Informe sobre Bancos, la entidad añadió que "la expansión del financiamiento a empresas y familias continuó desarrollándose en abril en un contexto de acotado riesgo crediticio".

Así, "el ratio de irregularidad de las financiaciones al sector privado marcó en abril un mínimo histórico de 1,8%, un comportamiento mensual fundamentalmente impulsado por la banca pública".
Las ganancias consolidadas por el sistema financiero se ubicaron en 2,6% de los activos en abril, unos 0,4 puntos mensuales menos "principalmente por el menor margen financiero". En abril ese margen fue de 8,7% de los activos, dos décimas menos que en marzo y más bajo que el 9,3% promedio del sistema en 2010.

Sin embargo, en el primer cuatrimestre los beneficios devengados por los bancos ascendieron a 2,6% de los activos y fueron "levemente superiores" a los de un año atrás, "con una destacada mejora en los bancos públicos".

El conjunto de bancos privados concentra casi el 60% de las ganancias del sector, una cifra que sumó $ 657 millones en abril y $ 7.816 millones en los últimos doce meses.

Por otra parte, el patrimonio neto del sistema financiero consolidado creció levemente en abril, principalmente por las ganancias contables, pero eso fue compensado "por una distribución de dividendos de varias entidades". El ritmo de crecimiento interanual del patrimonio neto alcanzó el 17,8% en abril, cuando las capitalizaciones rondaron los $ 50 millones (y acumularon en el año unos $ 450 millones).

Otro indicador favorable para la banca fue la mayor ponderación de los depósitos en el fondeo total, con costos estables en abril respecto de marzo e inferiores frente a 12 meses atrás. Así, los depósitos totales crecieron 2,8% en abril y 33,2% interanual principalmente por las colocaciones del sector privado, que aumentaron 3,6% mensual y 34,1% interanual.
fuente: ieco

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jueves, 16 de junio de 2011

Se terminó la indigencia! Moreno lo hizo de nuevo...

Por la desaceleración en la suba de los precios de los alimentos, en mayo la inflación perjudicó menos a los sectores de menores recursos. Así, la indigencia prácticamente se habría extinguido en la Argentina . Esas conclusiones surgen del informe sobre precios que el INDEC difundió ayer.

De esta forma, en mayo pasado la canasta básica alimenticia para una familia tipo (matrimonio y dos hijos) se encareció apenas $ 3,16 en un mes . Subió de $ 590,36 a $ 593,52 . En consecuencia, quienes ganan más de esa cifra no serían considerados indigentes.

Según la medición oficial, en los primeros 5 meses de 2011, la canasta básica de alimentos se incrementó 2,6%, menos que la inflación promedio que sumó el 3,9%. De este modo, la inflación casi no habría afectado a los sectores de menores recursos.

En tanto la canasta de pobreza, que además de los alimentos incluye otros bienes y servicios, subió $ 11,55 en un mes. Ahora una familia de 4 integrantes dejaría de ser pobre si gana más de $ 1.307,19 mensuales.

Con estos valores, casi no habría indigentes. La anterior medición oficial, de la segunda mitad de 2010 arrojó un 2,5%, con lo que ahora se ubicaría en torno del 1% . En tanto la pobreza – que estaba en el 9,9%- se situaría por debajo del 8% . Sin embargo, para las mediciones alternativas, inclusive de consultoras oficialistas, los valores de las canastas son más altos y en consecuencia tanto la indigencia como la pobreza más que triplicarían las cifras oficiales.
fuente: ieco

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sábado, 11 de junio de 2011

La Anses perjudica a los jubilados.

A pesar de que hace más de dos semanas la Corte Suprema intimó a la ANSES para que en 30 días informe qué está haciendo "para evitar conflictos innecesarios o prolongar los existentes" debido a la enorme cantidad de juicios de los jubilados y sentencias impagas, el organismo que conduce Diego Bossio insiste en apelar los fallos de primera instancia que la justicia previsional dicta a favor de los jubilados que reclaman un ajuste de sus haberes.

En lo que va del 2011, por esas apelaciones, ingresaron en los juzgados de segunda instancia el récord de 16.213 sentencias que así no quedaron firmes para ser pagadas a sus beneficiarios, alargando la litigiosidad. Se trata de una cifra récord ya que representa casi un 40% más que en igual período de 2010 y supera las marcas de los años anteriores.

En tanto, según las cifras de la Justicia, hasta mayo ingresaron 33.252 nuevas demandas de jubilados agregando más causas a los 465.000 juicios que se tramitan en los distintos fueros de la Seguridad Social. A este ritmo en 20011 se agregarían unas 90.000 demandas nuevas.

Todas estas cifras son más que relevantes porque la cantidad de juicios y las apelaciones deberían haber decrecido ya que, a partir de varias denuncias, el Gobierno se comprometió ante el Comité Interamericano de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA a no apelar los fallos favorables a los jubilados que fueran similares a los casos Badaro, Elliff, Gemelli y otros sobre los cuales la Corte Suprema ya se pronunció condenando a la ANSES.

También se comprometió a desistir de los recursos judiciales que ya hubieran sido presentados ante la Corte o ante la Cámara Federal de Apelaciones de la Seguridad Social, contra las sentencias favorables a los beneficiarios. Esto no se está cumpliendo y por eso, la ANSES volvió a ser denunciada ante la CIDH.

A todo esto se agrega que en muchos casos la ANSES liquida mal las sentencias y eso obliga al jubilado a iniciar un nuevo juicio para que se cumpla con lo que dice el texto de la sentencia. Y además, aunque el Presupuesto de este año la ANSES prevé cancelar una 20.000 sentencias, con los pagos de junio, en medio año habrá liquidado apenas 4.067, un 60% menos de lo presupuestado.

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jueves, 9 de junio de 2011

Cobrar para pagar.

Según una encuesta de Trabajando.com, la mayoría de los argentinos esperan cobrar el aguinaldo para pagar deudas. El 40% de los encuestados contestó que espera ese ingreso extra de dinero para cancelar pagos pendientes. El año pasado, sólo el 32% había dado esa respuesta.

El relevamiento, que se realizó en base a más de dos mil usuarios, arrojó que el 60% está “muy ansioso” por cobrarlo porque es un alivio para el bolsillo, mientras que un 25% dice que no lo espera y el porcentaje restante contestó que lo espera “con ansias” porque ya tienen pensado en que lo va a gastar.

En la encuesta realizada en el 2010, el 17% de los usuarios había respondido que compraría artículos o realizaría refacciones en su hogar, pero este año ese porcentaje aumentó a un 21%. En tanto, el 11% lo destinará a estudios y capacitación, mientras el año pasado el 17% eligió esta opción. En tanto, el 3 utilizará el aguinaldo para viajar, un 1% menos que el año anterior.

A la hora de averiguar con qué frecuencia prefieren recibir el aguinaldo los trabajadores encuestados, el 66% sostiene que cada 6 meses, mientras que a un 22% le gustaría acortar los tiempos y recibir un cuarto de aguinaldo cada tres meses, a un 10% le gustaría que les fuese entregado una vez a fin de año y al restante 2% una sola vez a principio de año.

Asimismo, al 96% de los encuestados les gustaría que además del monto establecido por ley, la empresa aportara una suma extra como bonificación, mientras que sólo un 4% afirma no quererlo. Además, comparado con las cifras del 2010, el deseo de obtener una extra bonificación aumentó un 2%.
fuente: ieco

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sábado, 4 de junio de 2011

Independizarse del FMI.

Fracasos Múltiples Internacionales (FMI) está buscando una nueva conducción porque su titular, Dominique Strauss Kahn, renunció por la acusación de acoso y abuso sexual a una empleada de un hotel en Nueva York. Ese organismo financiero estaba desprestigiado y sin recursos hasta que el G-20 lo rescató ante la desesperación por el estallido global en 2008, con epicentro en las potencias económicas mundiales. Le asignó la tarea de ser el eje ordenador de los ajustes sobre los países en crisis, con resultados recesivos conocidos aunque con un discurso maquillado para diferenciarse de sus desastres de los noventa en Latinoamérica y Asia.

Para ocupar el cargo de director gerente de esa institución ha comenzado la competencia con la participación de la conservadora francesa Christine Lagarde y el liberal mexicano Agustín Carstens, doctorado de Economía en la Universidad de Chicago. El FMI no tiene el mecanismo de elección democrático de un país, un voto. El peso europeo en el Consejo de Administración, órgano de gobierno de la institución, les asegura una posición de privilegio para imponer un candidato. Estados Unidos también posee poder de veto, con el acuerdo implícito con Europa para la distribución de cargos: el Banco Mundial para un estadounidense y el Fondo para un europeo. Ese Consejo está integrado por 24 miembros. Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, China, Rusia y Arabia Saudita tienen un representante cada uno. Los otros 176 países que integran el FMI se reparten las 16 plazas restantes organizados en grupos y el peso de cada uno es equivalente a los votos que reúnen sus respectivas representaciones. Para calcular los votos se define un promedio ponderado del PBI (50 por ciento), apertura de la economía (30 por ciento), volatilidad económica (15 por ciento) y reservas internacionales (5 por ciento). Estados Unidos concentra el 16,8 por ciento, porcentaje que le otorga poder de veto porque para tomar decisiones referidas a la forma de funcionamiento del organismo se requiere más del 85 por ciento de los votos.

Estas características describen una institución fuera de época, por su discurso y propuesta económica y también por la distribución del poder entre los países. En estos días se manifiestan presiones de potencias emergentes para designar un representante propio en el máximo cargo del FMI. El argumento principal que esgrimen países como China, Brasil India o México es que las economías en desarrollo necesitan tener mayor responsabilidad en instituciones financieras internacionales, con presidentes y altos funcionarios nombrados mediante un sistema de selección transparente, basado en méritos personales.

La región tiene la oportunidad de mejorar sus propias instituciones para diseñar una arquitectura financiera regional para, precisamente, protegerse del factor de inestabilidad global que significan el FMI y las políticas de ajuste que promueven Estados Unidos y Europa. Ese bloque de poder tradicional impulsa el plan de equilibrar los desbalances globales, que no es otra cosa que transferir sus respectivas crisis hacia los países con superávit de cuenta corriente, que son los latinoamericanos y los asiáticos. La región tiene el desafío entonces de preservar su situación externa holgada, que la diferencia de las sucesivas crisis que ha vivido desde principios de la década del ’80. La bonanza externa se presenta con tres características comunes: superávit sostenido en la cuenta corriente del balance de pagos, reducción del coeficiente de endeudamiento en relación con el PBI y elevado stock de reservas internacionales en las bancas centrales. De esa forma ha recuperado cierta autonomía de decisión en la política económica nacional frente a la globalización financiera con destino de ruinas.

Existen marcos de integración financiera regional que requieren su consolidación, con cooperación y confianza entre los países que se han agrupado en la Unasur. Uno de ellos es el sistema multilateral de pagos basado en el uso de las monedas locales para transacciones comerciales intrarregionales. Este sería el paso inicial para la desdolarización y la definición de una canasta de monedas, eludiendo el proyecto de una única teniendo en cuenta la debacle que está atravesando la zona del euro, que serviría para las operaciones de comercio exterior y luego también como reserva de valor de la región. En un documento interno de la Unasur se plantea que “la reciente crisis demostró que la región tiene fortalezas macroeconómicas importantes y que se encuentra en mejores condiciones para llevar adelante políticas monetarias y fiscales contracíclicas y amortiguar los efectos de golpes externos adversos, contrarrestando los argumentos de que la región era vulnerable a las variaciones de las condiciones internacionales”. A la vez, plantea aprovechar el actual contexto político y de perspectivas económicas positivas para Latinoamérica para dotar al proyecto de integración regional de un nuevo enfoque estratégico.

Parte importante de esa misión se encuentra en la búsqueda de mecanismos regionales para la estabilización de desequilibrios transitorios en la balanza de pagos. Este es un objetivo clave que aún no ha generado el consenso suficiente entre los participantes de la Unasur. Una reciente experiencia internacional resulta aleccionadora: la asiática. La crisis de los ’90 implicó un fuerte cuestionamiento al FMI como organismo multilateral proveedor de recursos. Entonces, países asiáticos que habían padecido esa intervención reunidos en la región Asean, junto con China, Japón y Corea, crearon un fondo común para asistir a uno de sus países miembros. Uno de sus objetivos es que en caso de una crisis financiera recibiría un préstamo de manera rápida para apoyar sus reservas internacionales, hasta tanto el país pudiera recuperarse. Esa iniciativa fue denominada “Chiang Mai”.

Este antecedente es una referencia ineludible para la región, que cuenta con el Fondo Latinoamericano de Reservas de unos 820 millones de dólares, siendo Colombia el país administrador en un mando rotativo. En la Unasur se evalúa si ese instrumento de intervención tiene la capacidad de funcionar como un fondo de reserva regional para actuar como amortiguador de eventuales impactos de perturbaciones externas. Los países, al incorporarse a una institución de esas particularidades, obtienen beneficios por acceder a un mayor volumen de reservas y, según el caso, a una posible reducción de su volatilidad. Los objetivos de ese Fondo son:

1 Apoyar la balanza de pagos de los países miembros otorgando créditos o garantizando préstamos a terceros.

2 Mejorar las condiciones de inversión de las reservas internacionales efectuadas por los países miembros.

3 Contribuir a la armonización de las políticas cambiarias, monetarias y financieras.

El Banco del Sur es otra de las instituciones necesarias para esa consolidación financiera regional. Esa entidad, integrada por siete países de la Unasur (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela) podría brindar condiciones más ventajosas, en plazos y tasas de interés que las que ofrece el mercado, para ser aplicado a proyectos de desarrollo, infraestructura e integración regional. Aquí Brasil plantea reparos porque cuenta con su propio banco de desarrollo (Bndes). Pero esa diferencia, que en un marco de diálogo se presentan las condiciones para alcanzar una propuesta superadora, no debería generar demoras en el diseño de una arquitectura financiera regional que permita independizarse y, por lo tanto, aislarse de una estructura financiera global que es un potente desestabilizador de las economías.
fuente: página 12

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