miércoles, 27 de abril de 2011

La escalada del Euro.

El euro subió ayer dos centavos hasta tocar los $ 6 y así continuó la escalada que comenzó en enero. En sólo una semana la divisa europea trepó 12 centavos y, en los últimos dos meses, logró revalorizarse más de un 10%, frente al dólar que en el mismo periodo aumentó un 2,24%.

El crecimiento de la moneda europea, que tocó US$ 1,46 frente al dólar, su máximo en 16 meses, se debe a la debilidad del dólar a nivel mundial, que favoreció también a los commodities. Y si bien los especialistas coinciden en que la moneda europea está demasiado alta, creen que aun tiene un margen de crecimiento y que el billete podría ubicarse en los próximos días en torno a los 6,25 pesos en el mercado minorista.

"El euro está tocando niveles históricos y aun tienen un margen de un 1 o 2% para seguir creciendo", dijo Carlos Lizer, de Puente. El valor del euro en el país se mueve al ritmo internacional, mientras que en el dólar influyen la cotización y demanda locales. Es por eso que los analistas sostienen que es difícil prever un crecimiento sostenido de la divisa europea.

"Hay mucha especulación en torno al euro. Será clave el discurso que Ben Bernanke haga hoy y la decisión que tome la FED. Todo indica que se tomarán medidas para que el dólar se aprecie, esto hará que el euro baje", explicó Lizer. "También hay que estar atento a la crisis en España y en Grecia. Si se profundiza, también repercutirá en la moneda europea, depreciándola", dijo Julián Siri, de Maxinver.

Con la escalada del euro, aquellos que contaban con ahorros en esa moneda ganaron más que los que guardaron dólares. A contramano de lo que sucedió con la divisa europea, ayer el dólar se mantuvo estable, a $ 4, 10. Sin embargo, para quienes cuenten con euros, los especialistas creen que es un buen momento para vender pero no para comprar. "Está demasiado caro, además se espera que baje próximamente", explica Siri.

Desde el mercado, siguen viendo a la moneda estadounidense como la más sólida a la hora del ahorro. "Tiene perspectivas de que suba y cobre fuerza a nivel mundial. Para quien quiera ahorrar en moneda extranjera, el dólar sigue siendo la mejor alternativa y, para los especuladores que cuenten con euros, éste es un buen momento para vender", concluyó Lizer.
fuente: ieco

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sábado, 23 de abril de 2011

La clase media disminuyó en Argentina.

La clase media crece en todos los países emergentes. También, en América latina. Un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) constata que en las últimas dos décadas creció el número de hogares de clase media y la proporción de ellos sobre el total en la región. Sin embargo, de los 10 países latinoamericanos analizados, detecta dos excepciones: Colombia, donde la proporción permaneció estable, y la Argentina, donde cayó del 56 al 52% del total de hogares.

En la crisis de 1999-2002, se echó por tierra todo el progreso de los años 90 y la recuperación desde 2003 no ha logrado recuperar aún los niveles vigentes en 1990. El estudio que la Cepal reproduce en su revista de este mes, que fue elaborado por sus economistas Rolando Franco, Martín Hopenhayn y Arturo León, compara 1990 con 2007, el año anterior a la crisis mundial y el último del que se disponen datos exhaustivos de la mayoría de los países escrutados. En el caso de la Argentina, las cifras son de 2006, es decir, antes de que el Gobierno interviniera el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). De todos modos, desde 2007 en adelante, no se han registrado mejores sociales notables en el país, según concluyen instituciones como el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (Cifra) del ala kirchnerista de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) o el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes).

El informe de la Cepal destaca: "Los hogares de clase media crecieron en 56 millones [hasta 128 millones] en el universo de 10 países que representan el 80% de la población latinoamericana", es decir, la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Honduras, México, Panamá, Perú y República Dominicana. En términos absolutos, en la Argentina la clase media creció en un millón de hogares, pese a que en términos relativos disminuyeron en relación al total. A su vez, este aumento en cantidad de hogares resultó superior al de personas de clase media (440.000), que se explica por la fuerte disminución del tamaño de las unidades habitacionales de este estrato. Aquí hay cada vez más hogares unipersonales o de parejas sin hijos.

Aunque aún se encuentra en un nivel por debajo de la Argentina, en Brasil se registró un progreso: los hogares de clase media crecieron del 36 al 46% del total en dos décadas. De 9,3 millones de unidades a 20,8 millones. Chile ya alcanzó el parámetro argentino, que todavía es el más alto de la región, con un 52%, después de arrancar la década del 90 con un 40 por ciento. Allí creció en 1,1 millones el número de hogares de clase media, frente a los 1,2 millones de 1990.

Las conclusiones de la Cepal coinciden con los de un trabajo publicado en febrero pasado por el Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (Cedlas) de la Universidad de La Plata, y escrito por dos de sus economistas, Guillermo Cruces y Diego Battistón, y otro del Banco Mundial, Luis Felipe López Calva. Según uno de los criterios que tomaron para medir la clase media (aquella que percibe entre 2 y 13 dólares diarios), ésta disminuyó en proporción de personas sobre el total de la población del 61,4% en 1990 al 56,9% en 2006. La de clase alta, del 32,7 al 31,6%, y la baja (que podría considerarse indigente) subió del 5,9 al 11,5%, después de llegar al 22,7% en 2003.

Lo curioso del caso argentino es que la menor representatividad de la clase media ocurrió en un período en el que creció el PBI per cápita ajustado al poder adquisitivo. Según la Cepal, aumentó entre 1990 y 2007 el 2,8% anual, pese a la crisis de 1999-2002, frente al 1,4% de Brasil y el 1,7% de México. De los diez países analizados, sólo Chile, Panamá y República Dominicana superaron esa marca argentina. Es decir, la desigualdad social determinó que el crecimiento económico resultara insuficiente para reducir la pobreza y ensanchar la clase media.
fuente: la nación

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jueves, 21 de abril de 2011

Créditos hipotecarios inaccesibles.

Una familia que cuente con ingresos de $15.000 mensuales no podría comprarse una casa o departamento ni aún con un crédito hipotecario a 100 años debido a la inflación.

La consultora económica KPMG midió el efecto del aumento de los precios sobre los créditos hipotecarios. “Asumiendo un valor para el metro cuadrado de U$S 1.740, un tipo de cambio de $4 por dólar y una cobertura del 70%, ni siquiera un préstamo a 100 años permitiría que un sueldo familiar de $15.000 mensuales alcance el porcentaje de 35% de afectación del ingreso, dado el Costo Financiero Total [interés real final] de 20%”, explicó la consultora.

En otros términos, el informe privado advierte que una tasa de inflación como la actual, aplicada a las cuotas de un préstamo hipotecario, impide mantener la relación de hasta un 35% sobre el total del ingreso familiar por más que se amplíen al máximo los plazos de amortización. “Esta es, podría denominarse, la restricción ‘estructural’ de la ausencia de crédito hipotecario“, destaca el reporte.

KPMG agrega que “en ausencia de condiciones de certidumbre, la enorme brecha entre el precio de los inmuebles y los salarios resulta en un factor perjudicial para el desarrollo del crédito hipotecario en Argentina, mientras que esa misma brecha (incluso más amplia) era un importante motivo dinamizador del crédito en otras regiones antes de la crisis”.

La consultora señala que “la extensión de plazos no es suficiente para que el salario promedio permita la compra de, por ejemplo, un inmueble de 65 metros cuadrados que podría ser un 3 ambientes mediano”.
“Extender el plazo de 5 a 10 años hace una gran diferencia para atraer demanda, dado que la cuota y el ingreso necesario para pagarla se reducen en un 27%”, indica el reporte.

El informe agrega que “pasar de 10 a 20 años sigue siendo significativo en cuanto a nivel de cuota, pero plazos todavía mayores no aportan casi nada a las restricciones de ingreso de la demanda”.
fuente: fortuna

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lunes, 18 de abril de 2011

La canasta de pascuas por las nubes.

Los productos que componen la canasta de Pascuas aumentaron un 30,06% promedio este año en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, respecto al mismo período de 2010, según un relevamiento de la asociación Consumidores Libres.

El producto que más subió su precio fue el atún de primera marca por 300 gramos, dado que aumentó un 65,18%, al pasar de $11,20 el año pasado a $18,50, precisó el informe de la asociación de defensa al consumidor. Y el precio de la merluza viene aumentando con constancia a medida que se acerca Semana Santa, especialmente en negocios minoristas barriales, por el conflicto suscitado en Mar del Plata, puntualizó. El kilo de merluza fresca según los precios oficiales aumentó hasta este domingo un 23,08% al pasar de $19,50 a $24, y en los negocios minoristas subió un 20%, al aumentar de $25 a $30.

La entidad dio a conocer el resultado del relevamiento efectuado en supermercados y negocios minoristas de la ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, de los productos de la llamada “canasta de Pascuas“.

“En el relevamiento efectuado se pudo comprobar que existe un sinfín de marcas, calidades y tamaños, lo que genera una gran dispersión de precios, especialmente en los relacionados con los huevos de chocolate y roscas de Pascuas”, señaló.

Los huevos de Pascuas de chocolate no fueron la excepción a los ajustes: el de 20 gramos marca Bon o Bon subió un 30%; uno similar pero de Georgalos se incrementó un 40%. Un huevo de Pascua de 65 gramos de chocolate cuesta ahora $8, mientras que el año pasado costaba $5,90. El kilo de rosca de Pascua aumentó un 28% en las panaderías de barrios, al pasar de $25 a $32; mientras que en supermercados como Coto se encareció un 20,09%, al pasar de $22,90 a $27,50.
fuente: fortuna

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miércoles, 13 de abril de 2011

La enfermedad argentina.

Existe algo llamado "enfermedad holandesa" y no se refiere a haber perdido las tres finales disputadas en el Mundial de Fútbol. Ese es un síndrome que increíblemente aún no ha recibido denominación. La expresión, surgida en el campo de la Economía, alude a un fenómeno observado en los Países Bajos durante la década de los 60, luego del descubrimiento de importantes yacimientos de gas natural.

El análisis sistematizado de este fenómeno lo brindaron los economistas Corden y Neary en 1982 y su lógica es bien sencilla. La mayor abundancia de un recurso que se exporta genera un ingreso de divisas (dólares, diríamos en la Argentina) al país. Eso hace que la moneda doméstica se aprecie (o que el dólar valga cada vez menos en pesos según nuestra lógica más habitual). Así, mientras el sector en cuestión (gasífero en el caso original) vive su boom, la competitividad de las manufacturas se hace cuesta arriba: cada vez resulta más difícil exportarlas o sostener su producción local frente a las importaciones.

Esto que podría parecer una mera curiosidad intelectual está actualmente teniendo lugar en varios países de América latina, debido a que el precio de nuestras exportaciones primarias se ha incrementado significativamente en los años recientes. Detrás de ello se encuentra el fenomenal crecimiento chino de las últimas décadas, que transformó a esa economía en la segunda mayor del planeta y una gran aspiradora de materias primas. En el caso de nuestro país, el impacto se verifica en el precio internacional de nuestros principales cultivos (soja, maíz, trigo y girasol) que es hoy 2,3 veces mayor al de diez años atrás.

Naturalmente, también se produjeron significativas mejoras tecnológicas en el sector agrícola (siembra directa, semillas genéticamente modificadas, tercerización y optimización de servicios que aprovechan las economías de escala, etc) lo que a su vez permitió un importante incremento en su producción. La combinación de ambos efectos explica el salto en el valor exportado de esos cultivos y sus derivados observada entre 2005 y 2010: pasó de 12.000 a 24.000 millones de dólares anuales, con la suba de precios aportando dos terceras partes del aumento y las mayores cantidades el tercio restante.

Este escenario constituye una excelente noticia: el mayor poder de compra de nuestras exportaciones incrementa el ingreso de divisas a la economía, da margen para importar los insumos necesarios para nuestro aparato productivo y posibilita la acumulación de reservas en el BCRA. De hecho, de la bonanza se beneficiaron tanto el sector público (a través del cobro de retenciones) como los productores agropecuarios y sectores vinculados (expresado en la mayor actividad en muchas ciudades del interior, el precio de la tierra, la venta de departamentos, la demanda de vehículos, la modernización de la maquinaria, etc.).

Pero la combinación de mayores precios y mayores cantidades de exportación también produce condiciones asimilables a la "enfermedad holandesa", generando una pérdida de competitividad para la industria. Y ello constituye un desafío al que se le debe prestar la debida atención.

Dos son las maneras de contrarrestar los efectos perniciosos de esta situación: moderar la apreciación cambiaria y/o actuar activamente para incrementar la productividad de las manufacturas. Para hacer lo primero se pueden combinar distintas herramientas pero es fundamental ser riguroso en lo que hace a la política fiscal, administrando con inteligencia los ingresos fiscales extraordinarios.

En 2007 Bachelet decidió volcar recursos excepcionales provenientes del cobre en un Fondo de Estabilización Económica y Social, que arrancó con un capital de 6000 millones de dólares. En meses el mismo llegó a acumular 20.000 millones y en el camino el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, tuvo que soportar muchas presiones para no utilizarlos (es decir que no aceptó seguir calentando la economía cuando no se lo necesitaba). Gracias a ello, cuando los efectos de la crisis internacional llegaron a Chile, había recursos de sobra para aplicar exitosas políticas anticíclicas. Y hoy el fondo cuenta ya con 13.000 millones de dólares.

En el caso de nuestro país, los mayores precios y alícuotas de retenciones le brindaron al Estado el equivalente 24.000 millones de dólares inesperados en el transcurso de los últimos cinco años. Esos fondos se podrían haber utilizado para intervenir en el mercado de divisas, moderando los efectos del superávit comercial y contribuyendo a mantener competitivo el tipo de cambio (en lugar de utilizar la emisión de pesos). O para ayudar a sectores industriales a dar un salto cuali y cuantitativo. O a los fines de tener una mejor infraestructura productiva.

En lugar de ello se gastaron con escaso criterio estratégico. Y para seguir financiando el continuo aumento del gasto se apela ahora a políticas que generan más inflación. Producto de este desatino que no se quiso corregir a tiempo tenemos hoy aumentos de precios galopantes que, entre muchos otros efectos, le hacen perder competitividad a nuestros sectores productivos (el año pasado nuestra moneda se apreció nada menos que 15% en términos reales contra el dólar).

Parece que, además de una "enfermedad holandesa" mal tratada, también padecemos otra condición, mucho más argentina: no aprender del pasado ni de la historia, ya sea propia o ajena.
fuente: lanación

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lunes, 11 de abril de 2011

Vivienda para pocos.

El precio promedio del metro cuadrado para un departamento nuevo es de 2.100 dólares en la Capital Federal, según surge de un relevamiento efectuado por el Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).

En tanto, el precio promedio para un departamento usado es de 1.972 dólares el metro cuadrado, de acuerdo con un estudio efectuado al relevar avisos publicados en medios gráficos e internet durante enero último, informó la institución.  El relevamiento comprendió el análisis de 5.000 departamentos de 14 barrios capitalinos, que cuentan con un volumen representativo de oferta.

Se estableció que en Recoleta los precios bajaron 2,1% si se los compara con el relevamiento de octubre último. En tanto, en Palermo, Belgrano y Nuñez aumentaron 2,7%, 8,4% y 4,3%, respectivamente.

El precio más alto se observó en departamentos nuevos del barrio de la Recoleta, que se ofrecen a 2.728 dólares el metro cuadrado. El más económico resultó ser el barrio de Flores, donde el metro cuadrado promedio de los departamentos es de 1.466 dólares para el caso de los usados. Entre los barrios relevados de la ciudad, los de mayor precio promedio del metro cuadrado, tanto en el segmento de departamentos nuevos como usados, fueron Recoleta, Palermo y Belgrano.

En el caso de las unidades a estrenar, los valores rondaron entre los 2.728 y los 2.444 dólares el metro cuadrado. Según las estimaciones del Instituto, el valor promedio simple de oferta del metro cuadrado para el conjunto de barrios relevados es 2.100 dólares para los departamentos nuevos, y de 1.972 dólares para los usados. En la captación de datos efectuada, algunos barrios mostraron una llamativa disminución en la oferta de inmuebles nuevos.

Se observó que en Recoleta el valor promedio del metro cuadrado a estrenar disminuyó 2,1% comparado con los niveles relevados en octubre último; mientras que en Palermo, Belgrano y Núñez el valor promedio incrementó en 2,7%, 8,4% y 4,3%, respectivamente.

En materia de departamentos usados, y para una medición similar, la mayoría de los barrios observados experimentaron aumentos en sus precios. Por ejemplo: en Palermo los precios crecieron 3,7% promedio y en Belgrano 4,3%.
fuente: ieco

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lunes, 4 de abril de 2011

La mejora en ganancias no es suficiente.

Pese a la ofensiva de Guillermo Moreno sobre las consultoras que elaboran índices de precios y a la suba del 20 % en el mínimo no imponible, el escenario salarial no cambiará. Esto es, los gremios seguirán con sus demandas, sin moverse demasiado de los términos en que plantearán la negociación. El secretario de Comercio Interior logró, si se quiere, meter cierto miedo en las algunas de las consultoras. Pero si su objetivo era que los sindicatos no siguieran, de un modo u otro, los índices privados, el resultado del operativo da cero.

Ricardo Echegaray, el jefe de la AFIP, dijo que se habían analizado las declaraciones juradas de las empresas respecto de todos los trabajadores en blanco –más de 7 millones– y que, así, con el ajuste del piso de Ganancias sólo el 10 % estará alcanzado por el impuesto. En línea con ese relato, Hugo Moyano afirmó que 600.000 quedarán afuera. Pronto serán fotografías antiguas. Porque en ninguna de las dos están contemplados los próximos aumentos salariales , que en muchos casos, si no en todos, harán retroceder la película al punto de partida.

Hay una cuenta sencilla. Si un trabajador hoy alcanzado por Ganancias recibe una mejora mayor al 20 %, luce evidente que en poco tiempo estará igual que ahora. Paradoja extrema: la medida puede potenciar las demandas. Categorías de camioneros, bancarios, petroleros, metalúrgicos y varias más con sueldos relativamente elevados seguirán pagando el impuesto. O sea, cualquier trabajador soltero que después del incremento salarial gane más de $ 5.782 mensuales. O un casado con dos hijos que pase a percibir arriba de $ 7.998.

Puede ser legítimo, en alguna interpretación, que sueldos de esos montos paguen Ganancias. Claro que, además, pegan en los bolsillos el IVA del 21 % y toda una serie de gravámenes directos e indirectos. Si se consideraba que antes la presión tributaria sobre los asalariados era alta, pues seguirá siendo alta . El punto es siempre el mismo: un círculo vicioso en el que los retoques al piso corren por detrás de los aumentos en los sueldos. Obviamente, la culpa no es de los aumentos , sino de un proceso inflacionario que los alimenta. Según cálculos privados, desde 2008 el mínimo fue actualizado un 44 %. Y los salarios, incluyendo una estimación para 2011, subirían alrededor del 85 %.

Pasto para el proyecto de la oposición, esta semana bloqueado por el oficialismo en Diputados, con el apoyo de los legisladores sindicales. Propone elevar el mínimo entre 47 y 53 %, y no el de ahora, sino el de 2010. Queda claro, entonces, que el Gobierno no ha sido demasiado generoso con su propio bolsillo . Igual que tantas veces, cuidó la caja fiscal.

Algo parecido a Ganancias sucede con el 24 % –27 % con extras– acordado por camioneros y santificado en la Casa Rosada. Ya suenan dudas de que el resto de los sindicatos sigan esa pauta, pasando por encima del objetivo que se persiguió al apurar el anuncio. Aspiración grande de los empresarios es que las demandas gremiales vayan parejas al 24 %. Tan grande como su incertidumbre sobre el efecto final de la movida. Los bancarios han comenzado a menear un 30 %, para una paritaria que todavía no está abierta. En las entidades financieras dicen que intentarán algo menos. En la UOM arrancaron con un 15 %, con la idea de avanzar por otro 15 %. Los petroleros ya han advertido que el 24 % no los conforma.

Hay salarios muy bajos que, por lo mismo, difícilmente sean ceñidos a la pauta de camioneros, como los de mercantiles y gastronómicos, que en promedio no llegan a los $ 3.000 mensuales. Y sindicatos estimulados por la situación financiera del sector, como bancarios y petroleros.

Las situaciones relativas no son las mismas. Y además con un precedente sentado por el propio Gobierno, cuando convalidó un aumento del 27 % para los docentes. Todo entra en la puja por los ingresos: nada casual, si el telón de fondo es, nuevamente, una inflación que no para .

Fuera de la pompa que la rodeó y a pesar de los discursos, la medida anunciada ayer en la Rosada puede tener poco o ningún costo fiscal. Simplemente, porque los aumentos salariales compensarán la supuesta pérdida de ingresos. Mientras tanto, el proceso inflacionario seguirá engrosando la caja, por lo mismo consentido por el Gobierno. Que aporta recursos rápidos y licúa gastos del Estado.

El universo de asalariados alcanzado por el impuesto pronto se parecerá al que había antes del anuncio. Y si Ganancias es considerado un gravamen progresivo, porque cae sobre los sectores de mayores ingresos, a esta altura cada vez más se parece a uno regresivo .

Habituado al escaso apego a las normas legales, el Gobierno resolvió a través de un decreto. Igual que en la reforma anterior. Lo hizo pese a que la Constitución determina, claramente, que los cambios impositivos deben salir por ley del Congreso . No es un procedimiento insustancial, aun cuando en alguna medida beneficie a un sector de los trabajadores. Si en 2012 una ley no convalida todo, todo se cae. Probablemente la haya, pero de nuevo han quedado al descubierto los usos y costumbres del kirchnerismo.

Para la enorme cantidad de trabajadores alejados de los escalones más altos de la pirámide salarial, la discusión sobre el mínimo no imponible les resultó por completo ajena. Lo mismo sucede con un contingente cercano a las 8 millones de personas: desocupados, empleados en negro y cuentapropistas de bajos recursos.

Pero lo que carga sobre todos, así el peso sea desparejo, es la inflación. Notoriamente, esto no se resuelve multando a las consultoras , por más que algunas de sus estadísticas sean imperfectas. Y el intento de bloquearles los índices de precios tampoco mejora la confianza en las estadísticas del INDEC.
fuente: clarin

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sábado, 2 de abril de 2011

Amas de casa se pueden jubilar aún con deudas.

La Sala III de la Cámara de la Seguridad Social declaró inconstitucional la resolución N° 884/06 de la ANSeS que fija que para acceder a la jubilación por moratoria, en el caso de quienes están pensionados o cobran alguna otra prestación, deben cancelar previamente la deuda por los aportes no ingresados.

Los camaristas, en la causa “Aída Tripodi y otros contra ANSeS”, sostuvieron que ese requisito — tener cancelados los aportes no ingresados— no está en las normas legales que permiten la jubilación por moratoria (también llamada “de amas de casa”).

En consecuencia los jueces argumentaron que la ANSeS introdujo para el goce del beneficio, “ una exigencia no contemplada por la norma reglamentada, excediendo, por tanto, el ámbito de validez fijado por la ley”.

El sistema de jubilación por moratoria permite a las personas que están en edad jubilatoria declarar aportes anteriores a septiembre de 1993 -que no ingresaron al sistema porque estuvieron desempleadas o se desempeñaron “en negro”-para completar los 30 años de aportes requeridos.

En ese caso, esas personas pueden jubilarse y los aportes adeudados se deducen en hasta 60 cuotas del beneficio. En 2006, a través de la Resolución N° 884/06, la ANSeS excluyó de esa posibilidad a las personas que estén percibiendo “cualquier tipo de planes sociales, pensiones graciables o no contributivas, jubilación, pensión o retiro civil, militar o policial, ya sean nacionales, provinciales o municipales”. En esos casos, “sólo adquirirán derecho al cobro del beneficio previsional a partir de la cancelación total de la deuda reconocida” .

Así, por ejemplo, con esa Resolución, una pensionada por viudez que solicitara jubilarse a través del sistema de moratoria debería pagar antes la totalidad de la deuda para acceder a la jubilación. La medida de la ANSeS se fundamentó en un decreto presidencial que instruía a la ANSeS “a priorizar” el otorgamiento de la jubilación a las personas carentes de toda cobertura social.

Sin desconocer ese objetivo, los camaristas plantearon que la Resolución se extralimitó ya que “implicó la creación por vía reglamentaria de un requisito que no se hallaba contemplado en la ley sujeta a esa reglamentación”. Con ese fundamento, los jueces declararon “inconstitucional” la Resolución cuestionada.
fuente: ieco

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