jueves, 27 de enero de 2011

Récord de subsidios. Gobierno Progresista?

El año pasado, el Gobierno gastó 48.032 millones de pesos en subsidios a las tarifas de energía y del transporte, los precios de determinados productos alimenticios, la importación de combustibles y el funcionamiento de empresas públicas.

Esta cifra es récord y representa un 47% más de lo gastado en 2009 , de acuerdo con un informe de la Asociación Argentina de Presupuesto Público. Se trata de $ 15.350 millones adicionales que debió volcar el Gobierno debido al incremento de los costos, al mayor consumo por el repunte de la economía y también por el propio retraso tarifario que incentivó la demanda. Esto explica por qué Energía y Transporte recibieron el 80% del total de los subsidios.

Con estos recursos, que se empezaron a pagar luego de la crisis de 2001, el Gobierno buscó evitar subas en las tarifas públicas para contener la inflación . Sin embargo, y a pesar de las tarifas subsidiadas, solamente en los últimos 4 años la inflación trepó un 120% .

Lo que sí es cierto es que, de no haber mediado este enorme esfuerzo fiscal – financiado por una mayor presión impositiva– la inflación de 2010, que rondó entre el 25 y 27%, hubiera sido mucho más alta . Y también serían muy superiores los niveles de indigencia y de pobreza o la caída del poder adquisitivo de los salarios.

Por ejemplo, los precios del transporte público de pasajeros, electricidad y combustibles para el hogar aumentaron el año pasado solo un 8%, menos de un tercio de la inflación promedio. Y según la consultora Ecolatina, en relación a diciembre de 2001, la suba acumulada de los precios del transporte público y de la luz y combustibles para el hogar fue del 102,3%, mientras el resto de los precios tuvo un alza del 337,9%.

Así las empresas, además de sus ingresos por lo que reciben directamente de los usuarios y consumidores, con el subsidio cubren el resto de sus costos. Según Ecolatina, “las empresas que gestionan los ferrocarriles y subterráneos cubren apenas entre el 30 y 40% del gasto en salarios con la venta de boletos”.

Sin embargo, como las tarifas siguen congeladas, cada es mayor el peso de los subsidios . Por caso, en 2011, más aún en un año electoral , las tarifas seguirán sin cambios, pero con una inflación que se estima que rondaría el 30%, Esto obligará al Gobierno a incrementar el gasto en compensaciones abriendo interrogantes sobre la sustentabilidad de este esquema de subsidios.

Además, estos subsidios, en especial los vinculados al transporte de pasajeros, están concentrados en la región metropolitana, lo que introduce un factor de distorsión con relación al interior del país.

Por su parte, por su carácter indiscriminado, estos subsidios benefician también a los sectores de altos ingresos e incentivan el consumo -por ejemplo, de energía eléctrica- de sectores que podrían pagar una tarifa más alta . De ahí que muchos especialistas planteen que, como están estructurados, estos subsidios introducen una redistribución regresiva de la carga fiscal.

Finalmente, el Gobierno cubre estos subsidios con la recaudación de impuestos, entre ellos con una tasa elevada de IVA que castiga proporcionalmente más a los sectores de menores ingresos.

Más de la mitad del total subsidiado se lo llevó el sector de energía, fundamentalmente a CAMMESA para sostener las tarifas eléctricas y ENARSA por la importación de combustibles .

De acuerdo con los datos del comercio exterior, en 2010 las compras de combustibles y lubricantes del exterior totalizó US$ 4.443 millones, con un incremento del 69% por mayores precios y volúmenes importados.

El transporte se llevó otros 13.306 millones de pesos “principalmente para compensar los incrementos de los costos de las empresas de servicios de transporte público automotor de pasajeros urbano e interurbano, asignaciones para gastos de explotación y de inversión a favor de los concesiones de trenes y subtes del área metropolitana, transferencias a Aerolíneas Argentinas y al Ferrocarril General Belgrano”, explica el informe de ASAP.

El resto se repartió entre la industria agroalimentaria y el sector rural y forestal .

Para 2011, el Presupuesto contempla una partida similar a la del año pasado. Pero se descuenta que tendrá que ser reforzada en los próximos meses como se hizo en 2010 cuando fue ampliada en 14.000 millones de pesos.
fuente: ieco

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miércoles, 26 de enero de 2011

Camine señora camine.

Luego de reconocer la existencia de "una gran dispersión de precios", el ministro de Economía, Amado Boudou, instó hoy a la población a "que busque" entre los distintos comercios para optar por los valores más convenientes. "Cuando hay alguna dificultad con algún precio, el Gobierno sale a atenderlo, pero no es el Gobierno el que sube los precios, sino algún sector empresarial o comercial", dijo.

Boudou explicó lo que en su opinión deben hacer los consumidores: "La gente tiene que buscar porque hay una gran dispersión de precios y nosotros ponemos énfasis en los que tiene el Mercado Central, que son precios claritos y que se mantienen".

En cuanto a la caída del superávit comercial, el funcionario sostuvo que tenían que ver con una "dinámica de crecimiento": "Está claro que el superávit de 2009, que fue récord, no fue un superávit de equilibrio para nuestro país, fue demasiado grande e implicaba que había una recesión internacional".

De acuerdo con sus estimaciones, en 2011 se registrará un superávit similar al del 2010, "que es el relevante y el adecuado para un sendero de crecimiento como el que está transitando la Argentina".

Por otra parte, Boudou volvió a cuestionar al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, por no haber presentado planes de vivienda para relocalizar a pobladores de villas y asentamientos precarios en la zona de la cuenca de río Matanza-Riachuelo: "El problema es la falta de capacidad de gestión y lo que fueron promesas de campaña se convirtieron en frustraciones". En su opinión, en el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires "hay un combo de improvisación, de falta de equipos y de falta de ganas de trabajar".

Boudou hizo declaraciones a la prensa tras inaugurar una sucursal del Banco Nación en la sede del Palacio de Hacienda, junto con el titular de esa entidad, Juan Carlos Fábrega. Fábrega prometió a los empleados de los ministerios de Economía, Industria y Planificación créditos a baja tasa, como los que el banco otorga en el resto de sus sucursales: "Estamos dando préstamos personales hasta 100 mil pesos al 16,5 por ciento de interés".
fuente: ieco

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lunes, 24 de enero de 2011

Tres de cada diez argentinos son pobres.

Tres de cada diez argentinos son pobres. Así se resume la conclusión de un informe elaborado por la consultora Ecolatina, que analiza el impacto de la inflación sobre los ingresos de la población. Y estimó que la tasa de pobreza llegó a 30,9% en 2010, mientras que la indigencia -los más pobres entre los pobres- trepó a 10,6 por ciento.

“Es preocupante que tras un año de fuerte recuperación y mejoras significativas en la mayoría de las variables económicas, la reducción de la pobreza e indigencia haya sido magra por culpa de la aceleración de la inflación, especialmente intensa en el rubro alimentos”, planteó el estudio.

La consultora trabajó con una estimación propia de inflación para 2010: la calculó en 26,6% contra el 10,9% que informó el INDEC para el mismo período. En base a esta brecha, las conclusiones sobre pobreza e indigencia casi triplican las cifras oficiales sobre el tema.

Estos son los puntos principales del análisis de Ecolatina: La inflación alcanzó 26,6% en 2010, la cifra más elevada desde la devaluación. Si bien este proceso es generalizado a la mayoría de los bienes y servicios, cerca del 60% de la suba del período se explica por el alza en los alimentos.

En este contexto, la Canasta Básica Alimenticia (CBA), que mide la línea de la indigencia, se encareció 31,8%. En términos de una familia de cuatro integrantes, el valor de la canasta alcanzó $ 1.182 en diciembre último, lo que representa un incremento de $ 285 en el período.

La Canasta Básica Total (CBT), aumentó 29,2% en los últimos doce meses y en diciembre se ubicó en $ 767 para un adulto equivalente. En consecuencia, para no ser considerada pobre una familia de cuatro integrantes debe generar ingresos superiores a $ 2.369 mensuales, $ 536 más que a fines de 2009.

El mayor descenso observado en la indigencia responde, en última instancia, a la Asignación Universal por Hijo, pues el impacto de un monto fijo sobre los hogares es menor a medida que aumenta el nivel de ingreso de las familias.

Según nuestros cálculos, en 2010 la pobreza afectó a 30,9% de la población y la indigencia a 10,6%. Si bien en ambos casos se observó una reducción respecto a la media de 2009 (31,1% y 11,1% respectivamente), la mejora sólo fue significativa en el caso de la pobreza extrema.

Si extrapolamos la incidencia de la pobreza al total de la población (cercana a 40,1 millones), este flagelo afectó a 12.390.000 personas, de las cuales 4.270.000 son considerados indigentes. En la medida que los precios sigan trepando fuerte, será difícil que los ingresos de estos sectores vuelvan a superar la inflación.
fuente: ieco 

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viernes, 21 de enero de 2011

Argentina vende y Brasil festeja.

A medida que el fenómeno de la presión inflacionaria se ha ido profundizando en la Argentina, la elección de un 0 km -como una alternativa de refugio- se volvió una moneda corriente. Esto, potenciado por un alza en los precios de las unidades que corrieron muy por debajo de la inflación real, lo que contribuyó aún más a fogonear el boom de ventas. Así fue como en 2010 se alcanzó una nueva marca histórica, al patentarse más de 660 mil unidades, lo que implicó un crecimiento de casi el 30% con respecto a 2009.

Y este contexto, donde todas las variables confluyen para que los argentinos vuelquen parte de sus ahorros a la compra de un auto, hace prever a los expertos que el "viento de cola" continuará a lo largo de este año. De hecho, desde el propio Gobierno ya estiman que durante 2011 se superarán los 700.000 0 Km patentados.

Sin embargo, el dato más interesante es que, a pesar de que la producción automotriz con sello "made in Argentina" no para de batir récords y las autoridades festejan el fuerte ritmo en el nivel de ventas, lo cierto es que la participación de los vehículos nacionales, en el total comercializado en el país, no para de reducirse año tras año.

En efecto: tomando como base las ventas mayoristas de las terminales a las concesionarias, en el año 2000 se observaba que, de las más de 300.000 unidades que se entregaron -incluyendo además utilitarios y camiones-, el 61% del total llevaban el sello "Industria Nacional". El tiempo pasó y la ecuación se invirtió. Tal es así que durante 2010 apenas el 38% del total de autos vendidos localmente fueron fabricados fronteras adentro. En otras palabras, menos de 4 de cada 10 vehículos nuevos que hoy están circulando por las calles y rutas salieron de las líneas de montaje nacionales.

Esto deja en evidencia que, así como la Argentina aprovecha el viento de cola que genera la "locomotora" que comanda la presidenta Dilma Rousseff, los brasileños también le sacan jugo al boom de ventas que se vive localmente, dado que, según explicó Marcos Ferrario, analista de la consultora Abeceb.com, "casi el 50% de los autos que se venden aquí están fabricados en el país vecino". En tanto, poco más del 10% restante proviene de México, EE.UU., Asia y Europa. Es decir que, para las empresas brasileñas, los argentinos son mejores clientes que para las propias automotrices radicadas en la provincia de Córdoba o Buenos Aires.

Ahora, con una economía doméstica que tracciona con suficiente fuerza como para batir récords todos los años, ¿cuál es la razón por la cual los vehículos "made in Argentina" perdieron más de 20 puntos de participación en su propio campo y en tan pocos años?

Las respuestas a esta pregunta se divide en tres puntos centrales:

• Las características del mercado actual -mucho más exigente y competitivo que el que existía en el país poco antes del fin de la convertibilidad-.

• La matriz productiva del propio Mercosur, que determinó que la Argentina se especialice en modelos medianos y de alta gama, mientras que Brasil apunte a autos chicos.

• El surgimiento de la "nueva clase media" -por las subas salariales y un dólar casi quieto-, que permitió que nuevos consumidores puedan demandar más vehículos, especialmente aquellos del segmento dominado por los brasileños.

En relación al primer aspecto, Ferrario reconoció que "es cierto que la Argentina perdió participación en su propio mercado" y atribuyó esto, en gran medida, a que "la cantidad de modelos que se sumaron en la última década ha sido enorme. "Y cuando existe una dispersión tan grande, donde las marcas apuestan a contar con muchas alternativas para captar más clientes, esto sin lugar a dudas termina fomentando la importación, porque no hay manera de ampliar toda esa oferta con producción nacional", sostuvo.

En concreto, según datos de Abeceb.com:

• En el año 2000 en la Argentina las automotrices comercializaban 97 modelos diferentes.

• En la actualidad, se alcanzó el récord de 164 variantes, es decir, un incremento de casi el 70 por ciento.

• Y, de ese total, apenas 25 tienen sello argentino, tan sólo el 15% de lo que se ofrece en las concesionarias.

Otro punto no menor es que el nivel de integración con el mayor socio comercial es muy alto. De hecho, nunca antes se había dado un grado de complementariedad tan fuerte. Según Ferrario, esto determinó que "las terminales instaladas en la Argentina se vayan enfocando en la fabricación de vehículos medianos, en muchos casos de gama alta, y de pick-ups". "Este perfil productivo genera que la mayor parte de lo que sale de las líneas de montaje tenga como destino los mercados externos, donde existe la mayor demanda para estos modelos. Además, se trata de autos o camionetas cuyas producciones son relativamente bajas en cuanto a volúmenes pero que tienen precios más altos que el promedio", explicó el experto.

En este contexto, Ferrario marcó como un punto positivo que, en muchos casos, se trata de plataformas exclusivas. Esto implica que el país es el único polo de producción de vehículos como la Amarok de Volkswagen -más allá de que se anunciara que próximamente se sumará Alemania como fabricante- o el Agile de General Motors y, más cerca en el tiempo, el 408 de Peugeot y las líneas Fluence y Megane III de Renault.

Como contrapartida, Brasil se hizo mucho más fuerte en el segmento más económico del negocio, con autos más chicos y de motorizaciones más bajas, asegurándose así un mayor volumen de producción y ventas con verdaderos "caballitos de batalla" tales como el Gol o el Fox (VW), el Ka (Ford), el C3 (Citröen) o el 207 (Peugeot), sólo por nombrar algunos modelos.

Otro dato no menor es la dinámica que tuvieron los salarios durante los últimos años frente la evolución de los precios de los 0 Km que, si bien crecieron, según Ferrario, lo hicieron por debajo de lPC real. Se estima que en 2010, mientras que la inflación superó el 25% anual, el incremento de los vehículos no fue más allá del 12% en promedio.

Esto posibilitó que más argentinos participen de la "fiesta" del consumo y sean los generadores de esta fuerte expansión del parque automotor, especialmente aquellos trabajadores que están bajo convenio y vienen recibiendo las mejoras más "jugosas" en relación a la suba de precios.

Así las cosas, si se toma como referencia una Meriva GL 1.8 de Chevrolet se observa que:

• Un trabajador porteño "promedio" -según INDEC-, que en el año 2007 ganaba el equivalente a u$s826, en ese entonces necesitaba 18 salarios para poder adquirir ese modelo.

• Actualmente, en cambio, ese mismo empleado, que hoy cobra u$s1.140, requiere de 13 meses de trabajo para comprar la misma unidad. Es decir, casi un 30% menos de esfuerzo que hace tres años.

Esta mayor facilidad para comprarse un 0 Km es lo que explica el fuerte crecimiento de Brasil en el mercado local. ¿Por qué? Justamente porque los nuevos consumidores, que se sumaron a este boom de ventas, en general, son los que demandan vehículos más chicos, más económicos, es decir, unidades pertenecientes al segmento donde Brasil es el "rey" del negocio.

Si se mira el mercado automotor de Brasil, los números no tienen comparación con los de la Argentina: en 2010 se vendieron cerca de 3,7 millones de unidades y la industria de ese país pudo abastecer casi el 80% de la demanda interna con autos propios. Estas cifras le permitieron posicionarse entre los cuatro principales mercados a nivel mundial.

El 20% restante fue cubierto por 0 Km del exteror, negocio donde la Argentina tiene la mayor participación, dado que explica cerca de la mitad de las importaciones de vehículos realizadas por el país vecino.

Sin embargo, más allá de las diferencias de tamaño, existe una clara desventaja para la industria local y es que los procesos fabriles genuinos que se realizan en Brasil son mucho más intensos. En efecto, un auto que sale de las líneas de montaje del país vecino tiene hasta un 60% de partes y piezas de origen brasileño, mientras que en la Argentina, la proporción de componentes nacionales es de un 30% en promedio.

Esto implica que no sólo está en baja la participación de los vehículos argentinos en el propio mercado doméstico, sino que más de la mitad de cada unidad que circula por las calles porteñas está hecha con autopartes brasileñas, europeas o asiáticas.

En otras palabras, si se mide el mercado automotor nacional en función del origen del "hardware" -es decir, analizando qué proporción de partes y piezas que conforman cada una de las unidades es realmente producida en el país-, se obtendrá que, hoy por hoy, apenas el 15% de todo ese "material rodante" tendría sello 100% local.

De este modo, de no producirse nuevos desembolsos tendientes a aumentar la complejidad de las empresas autopartistas, cada año que la Argentina celebre un boom de ventas, del otro lado habrá más empresarios brasileños descorchando champagne o brindando con caipiriña. 

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miércoles, 19 de enero de 2011

La Argentina según el Indec.

Supongamos por un momento que las cifras del INDEC fueran verdaderas. Es decir, imaginemos momentáneamente el país fantástico que los datos oficiales pretenden describir . Hay psicólogos que lo vienen aconsejando a sus pacientes como terapia para combatir la mufa y el malhumor ... aunque los primeros resultados indican que puede ser contraproducente: al retornar a la dura realidad, su estado de ánimo empeora.

Comencemos por los precios al consumidor . Según el INDEC, los mismos han crecido en 2010 apenas un 10,9%. En cambio, las cifras del mismo organismo nos informan que el incremento de salarios en 2010 fue del 26%. Esto es, el salario real, o sea la cantidad de bienes que se pueden adquirir con un sueldo, creció en un año un 15%. Es decir, un salario promedio permitió comprar en 2010 un 15% más de bienes y servicios que en 2009.

Dado que el PBI, o sea el total producido por la economía argentina habría crecido en 2010 un 8,6%, esto significa que el salario real aumentó casi el doble de lo que creció la producción en su conjunto . Es decir, los asalariados se beneficiaron por el aumento de tamaño de la torta y, además, obtuvieron una tajada más grande de la misma que debieron resignar los empresarios y otros sectores no asalariados.

Es de destacar el comportamiento ejemplar del empresariado que ha absorbido el mencionado incremento de costo de la mano de obra de un 26% trasladando a precios tan sólo el 10,9%. En particular, es de destacar la patriótica contribución de los supermercados que, según el INDEC, pagaron sueldos superiores en un 41% a los del año anterior y sólo incrementaron sus precios en un 10,8%. Creemos que este gesto debería ser destacado en un acto público en la Casa Rosada y transmitido por cadena nacional para que sirva de ejemplo al resto de la ciudadanía.

Los últimos datos sobre pobreza e indigencia publicados por el INDEC se refieren al primer semestre de 2010. Seguramente cuando aparezcan los del segundo semestre mostrarán un panorama aún mejor. El organismo oficial contabiliza un total de 4.800.000 pobres. Son todos aquellos cuyos hogares se encuentran por debajo de la línea de pobreza. En el caso de un matrimonio con dos hijos, dicha línea correspondía en diciembre último a un ingreso de $ 1.252,54. Es decir, con un ingreso familiar de $ 1.250 una familia tipo es considerada no pobre. Y debe percibir menos de $ 578,58 para que sus integrantes sean considerados indigentes. En esta última situación se encuentran unos 1.250.000 habitantes.

Ahora bien, dado que el total de pobres corresponde a 1.017.000 hogares, de los cuales sólo 335.000 están por debajo de la línea de indigencia, el gran misterio es por qué el ANSeS otorgó la asignación universal por hijo a 1.927.310 hogares, dos veces el número de hogares pobres que computa el INDEC . Dado que dicho programa va dirigido a trabajadores informales, desocupados y servicio doméstico que tengan hijos menores de 18 años, debemos concluir que gran parte de éstos están por encima de la línea de pobreza y deben estar cavilando en qué gastarse el ingreso extra que generosamente les otorga el ANSeS.

El país de fantasía que el INDEC imagina es una obra de ciencia ficción digna de Isaac Asimov. Claro está que, como en casi todas las cosas, Argentina tiene un precedente en la materia. Es el conocido diario de Yrigoyen , aquel que según la leyenda le editaban al anciano presidente sus más íntimos colaboradores para dibujarle una agradable descripción de la realidad. No está comprobado que el mismo realmente haya existido, pero de lo que no cabe duda es de su versión 2011 . Su descripción de la Argentina no puede ser más que música para los oídos de quienes ejercen el poder.

Pero una cosa es la información y otra la realidad . Y ésta, más tarde o más temprano, no deja de mostrar su verdadero rostro , no siempre agradable. Acontecimientos como los protagonizados por los ocupantes de Villa Soldati, los tercerizados del ferrocarril, los qom de Formosa, la falta de billetes o la escasez de nafta muestran una realidad absolutamente alejada de la pintura fantástica y fantasiosa que manufactura el INDEC.
fuente: ieco

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lunes, 17 de enero de 2011

Humor K.

Carlitos es cliente del banco Rio.
Como es cliente del banco Rio, se compró un depto.
Como lo compró en invierno, le puso estufa .
Le puso estufa , pero no tenía gas...!!!

Con la promo del banco, se compró un aire.
Cuando se compró el aire, no tenía luz.
Como no tenía luz, se compró un grupo.
Cuando se compró el grupo, no tenía nafta...!!!

Como se cansó, vendió el depto.
Como vendió el depto, se compró un lote.
Como se compró un lote, se le llenó de okupas.
Para sacar a los okupas, le pidieron plata ...!!!

Fue a sacar la plata, pero no había billetes.
Como no tenía plata, se fue a la plaza.
Como fue a la plaza, le dieron un plan.
Cuando cobró el plan, se hizo de la "Cámpora"...!!!

Como se hizo de la cámpora, le dieron una casa.
Como le dieron la casa, no paga gas ni luz .
Como no paga el gas, se compró una estufa.
Después de la estufa, se compró el aire...!!!

Ahora tiene casa, estufa, aire, luz y gas....!!!!

VIERON QUE CON ESFUERZO SE LLEGA........
KRISTINA 2011......!!!!!


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viernes, 14 de enero de 2011

Los pobres que esconde el Indec.

Para el INDEC en el país hay 4,8 millones de pobres. Pero otras mediciones cuentan 9,3 millones. La diferencia no es menor: son 4,5 millones en más o en menos, según cómo se miren las estadísticas. Tamaña diferencia se explica porque el INDEC calcula la línea de pobreza en base a los precios "oficiales" de una canasta básica. Arroja para un matrimonio con 2 hijos $ 1.165,47 a junio de 2010.

Comparando esta suma con los ingresos de las personas y las familias, concluye que en la primera mitad de 2010 el 12% de la población tenía ingresos que no cubrían ese valor y por lo tanto era pobre.

Las mediciones alternativas toman esa misma canasta pero le imputan los precios reales que pagan los consumidores. Esto da -según FIEL- $ 1.902,70 mensuales, también a junio pasado. Comparando este importe contra los mismos ingresos informados por el INDEC, concluyen que la pobreza alcanza al 23,3% de la población, casi el doble.

Más amplia es la diferencia en la medición de indigencia. Para el ente oficial sería del 3,1% (es decir 1, 2 millones); y para los privados es del 8,2% (3,3 millones). "Ambos indicadores muestran una resistencia a la baja desde fines de 2006, cuando comienza la aceleración inflacionaria", dice al respecto el último informe del Departamento de Investigaciones Económicas del Banco Ciudad.

No obstante, "la tasa de pobreza del 23,3% a nivel nacional esconde grandes disparidades regionales. El norte argentino es la zona más castigada por el flagelo de la pobreza, con tasas superiores al 40% en el noreste y cercanas al 34% en el noroeste. Eso marca que tras ocho años de fuerte crecimiento, importantes zonas del país continúan socialmente relegadas", añade. Pero por la alta concentración poblacional en el GBA, el 41,4% de los pobres (casi 4 millones) reside en el conurbano bonaerense.

Según el informe, los actuales niveles de pobreza se explican por la informalidad laboral -que impacta sobre el 35% de los asalariados que ganan menos que los que están en blanco- y la inflación, que ya se sitúa en el 25% anual. Y en menor medida, el desempleo.

Otro dato es que, al igual de lo que sucede en el resto de Latinoamérica la tasa de pobreza se mantiene sin grandes cambios en los últimos tres años. Y esto se debe a que "en 2008 la inflación de alimentos y en 2009 la crisis internacional impidieron nuevas mejoras, mientras que en 2010 los avances habrían sido marginales".

En el caso argentino, la pobreza bajó -en parte por la asignación por hijo- del 27% en 2006 al 23,3% a mediados de 2010 porque los precios de los alimentos subieron una vez y medio más que el promedio de los bienes y servicios.

A noviembre, la línea de pobreza del INDEC para una familia tipo fue de $ 1.244,11, mientras las mediciones alternativas la valorizaron en $ 2.055 mensuales. 
fuente: ieco

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miércoles, 12 de enero de 2011

El Poder de la escasez.

La Argentina sigue haciendo méritos para ser considerada un caso de estudio para los economistas de todo el mundo. Esta vez, la "originalidad" tiene que ver con la forma en que los argentinos se relacionan con su dinero y los cambios imprevistos que ocurren en este "romance".

Sucede que, tal como dicen los manuales, lo esperable para los países con muy alta inflación es que la sociedad tienda a sacarse rápidamente los billetes de encima, consciente de que éstos irán perdiendo su valor, conforme transcurra el tiempo. Técnicamente, los analistas denominan a este fenómeno como el "aumento en la velocidad de circulación del dinero".

Hasta hace pocos meses, este tema era uno de los más mencionados por los economistas en su ranking de preocupaciones, habida cuenta de su impacto en la suba general de precios. En efecto, la inflación puede verse potenciada por dos cuestiones: o bien porque hay billetes "de sobra" volcados a la sociedad -más de los que necesita- o bien porque los mismos pasan más rápido de mano en mano. O por la suma de los dos efectos, tal como ha venido ocurriendo en este último tiempo.

Sin embargo, en la Argentina todo es posible. Más aún si se trata de abruptos cambios de escenario. Sucede que ahora, del "sacarse rápido los pesos de encima" se pasó -sin escalas- al "no desprenderse de los billetes de $100". Y cuidarlos como si fuesen un tesoro. Claro está, que esto viene dejando una profunda huella en los hábitos de consumo de los argentinos. También en los comercios, en particular en aquellos que esperaban capitalizar el veranito en los lugares turísticos.

"Es muy raro todo esto. Porque en otros momentos históricos de alta inflación, como en la hiper de finales de los 80, no hubo falta de billetes. Y eso que en aquella época estaba poco desarrollado el sistema de tarjetas de crédito y la economía era mucho más dependiente del efectivo, en comparación con la de estos días", señala Andrés Méndez, director de la consultora AMF.

Mendez, como casi todos sus colegas, apunta dos grandes diferencias respecto de aquel momento inflacionario y el actual. La primera es la falta de adecuación de la denominación de los billetes. La segunda, la imprevisión del Gobierno respecto de la demanda de efectivo.

"Es sabido que desde 2003 comenzó a plantearse la necesidad de un billete de $200 y el Gobierno se viene negando. Pero cuando se tiene una inflación de un 25% anual, subir la denominación se hace inevitable", afirma Maximiliano Castillo, socio de la consultora ACM. Para el analista, recién cuando se tome esa decisión se resolverá por completo el problema de la escasez de billetes.

¿Cuántas caritas de Roca hacían falta antes y ahora?
Las cifras parecen darle la razón a los expertos. Hace dos años, un empleado que percibía el salario promedio que calcula el Indec para Capital, necesitaba 26 billetes para retirar sus haberes completos de un cajero automático. Hoy, esa misma persona requiere de unos 40. Es decir, un 50% más de unidades de $100 para cajeros que siguen teniendo la misma capacidad física. Por otro lado, y según da cuenta la investigación de Mendez, el circulante ha experimentado una fuerte aceleración. A punto tal, que la cantidad de billetes en poder de los argentinos ya es un 33% más elevada que la de 12 meses antes.

Y ahí es donde aparece el segundo problema. Es decir, la imprevisión sobre la cantidad que requeriría una economía en expansión, justo en el momento del año en que se produce un pico estacional en el uso del dinero. El cálculo de Méndez es que escasean , nada más y nada menos, que unos $2.000 millones por día, producto de una demanda que supera con creces la oferta.

En la misma línea, el ex titular del BCRA, Alfonso Prat Gay, remarca que la necesidad de un papel con mayor denominación se viene evidenciando desde 2004. "Ese año, con $100 comprabas 16 kilos de asado. Hoy, apenas 3", ilustra el actual diputado. Prat Gay agrega que el 90% del circulante -no en cantidad de papeles, sino en el monto total de dinero que éstos representan- está explicado por billetes de $100.

Según el economista, "no hay ningún país en el mundo donde el de mayor valor tenga tanto protagonismo. Cuando eso ocurre, es natural que se pase a una más alta denominación. Pero este Gobierno insiste en no dar ese paso para no reconocer que hay inflación".

El poder de la escasez
Existe un factor adicional que exacerba el problema y enfría más el uso del cash: el efecto psicológico que genera la escasez. Como ocurrió en tantos otros momentos de la historia económica argentina, se produce una especie de profecía autocumplida. Cuando se corre la versión de que un producto está faltando, la sociedad se "sobrestockea", en previsión de que el problema se agrave. Y esto no hace más que agudizar la crisis. Esto es lo que ha ocurrido en casos de faltantes de algunos productos comestibles -que se evidenció con el conflicto campo Gobierno- o bien en momentos cuando la demanda para cargar nafta supera la oferta.

"Cuando surge el rumor de que va a faltar combustible, la gente llena el tanque aun cuando no lo necesite y recién cambia de actitud cuando ve que la situación tiende a normalizarse. Con el efectivo está ocurriendo lo mismo", apunta Castillo, quien además remarca que "alguien que hizo una cuadra de cola frente a un cajero, ya no va a retirar la cifra que originalmente tenía pensada, sino que tenderá a llevarse su límite máximo".

Esta situación preocupa especialmente a los bancos, que consideran que los $650 que los argentinos retiran en promedio por cada extracción de cajero ya es, de por sí, una cifra elevada en términos internacionales. De manera que los argentinos se encuentran en plena campaña de stockeo de los billetes, al menos hasta que haya señales claras de que el problema esté resuelto.

Claro está, que la gravedad de la escasez no es la misma cuando se habla de la falta de un producto específico, como el artículos comestbiles o la nafta, que cuando se refiere al cash. Y ese el motivo de la preocupación de los comerciantes, que ven una fuerte tendencia a que los billetes se nieguen a salir de la cartera de la dama y de la billetera del caballero.
fuente: iprofesional

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domingo, 9 de enero de 2011

Mundo cuotas.

Uno de cada cuatro argentinos compra lo que se necesita en cuotas. Las posibilidades que otorgaron los comercios de electrodomésticos, supermercados y bancos acentuó la tendencia a que los consumidores utilicen esta opción como forma de financiamiento para adquirir bienes.Así se desprende de una encuesta realizada por la consultora TNS Gallup. Según ellos, los mayores de 65 años, las personas con sólo educación primaria y los pertenecientes a la clase baja son los menos proclives a este tipo de financiación.
El financiamiento del consumo con cuotas se incrementa a mayor nivel socioeconómico (46% de la clase alta, 43% de la clase media y 34% de la clase baja) y a mayor nivel educativo (52% de los universitarios vs. 41% de los entrevistados con educación primaria), y se declara más entre las mujeres (41% vs. 35% de los hombres) y entre las personas entre 25 y 49 años de edad (46%).
En cuanto a los bienes más financiados por los diferentes estratos sociodemográficos, las mujeres son las que más pagan sus compras en cuotas en casi todos los rubros relevados, con excepción de los automóviles, donde los hombres representan una proporción mayor.
Por último, el pago en cuotas de préstamos de vivienda es más frecuente entre las personas con mayores niveles de educación: uno de cada diez universitarios los usa frente al porcentaje del 2% entre las personas con sólo educación primaria.
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martes, 4 de enero de 2011

La Recaudación aumenta gracias a la inflación.

El alto vuelo de la inflación y de las importaciones permitió que la recaudación tributaria creciera el 34,4% en 2010, hasta alcanzar a los $ 409.899,6 millones. En diciembre, los ingresos ascendieron a $ 38.155,6 millones, que implicaron un alza del 35,5% respecto a igual mes de 2009, según informó ayer la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Los recursos aduaneros se ubicaron por encima de los otros rubros, con una suba del 46,9% en 2010, por el 48,4% de los derechos de importación, el 54,9% de ganancias aduaneras y el 45,8% del IVA. En el caso del IVA impositivo, el aumento anual fue del 24,9%, cercano a la estimación de los consultores privados de suba de la inflación.

Los datos del año pasado fueron informados ayer en una conferencia de prensa que ofrecieron el ministro de Economía, Amado Boudou; el secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa, y el jefe de la AFIP, Ricardo Echegaray. Allí destacaron que el resultado fue un 16% superior a la cifra colocada en el presupuesto 2010, aunque esa proyección se hizo sobre un cálculo muy subestimado del PBI y de la inflación real.

La mayor fuente de ingresos públicos resultó el IVA, que recaudó $ 116.386 millones, un 33,2% más que en 2009. En cambio, las devoluciones por el IVA alcanzaron los $ 3665 millones y cayeron el 1,8 por ciento. En particular, en diciembre el IVA subió el 45,9% ($ 11.641,8 millones).

El impuesto a las ganancias sumó ingresos por $ 76.651 millones en el año, con un aumento del 38%, a partir de la falta de ajuste por inflación. En diciembre, el alza había sido del 35,6%, a $ 7222,1 millones, aunque técnicos oficiales prevén que en los próximos meses la recaudación podría bajar por la presión que puso la AFIP sobre varios sectores para que anticiparan la liquidación de los anticipos del saldo de ganancias.

Los derechos de exportación aportaron $ 45.547,4 millones, un incremento del 42,2%, con aportes clave de las semillas y frutos oleaginosos, combustibles minerales y residuos y desperdicios de la industria alimentaria, según datos aportados por la AFIP. En cambio, en diciembre, las retenciones aportaron $ 3018,5 millones, con una baja del 4,6%.

Por el fuerte aumento de las importaciones y del tipo de cambio, los ingresos por derechos de importación alcanzaron a $ 11.427,3 millones en el año, con un crecimiento interanual del 48,4 por ciento. El mes pasado, el alza fue del 55 por ciento.

También el impuesto al cheque tuvo en 2010 un fuerte crecimiento, del 30,8%, equivalente a $ 26.884,7 millones y en diciembre creció el 41,9 por ciento; mientras tanto, el sistema de la seguridad social aportó $ 100.078 millones en el año (34,4%).
fuente: la nación

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lunes, 3 de enero de 2011

Alquileres 2011.

En 2010 los argentinos - en particular aquellos que tenían unos dólares guardados bajo el colchón - recobraron su interés en volcarse al ladrillo como refugio de inversión. Aquellos a los que les gusta "vivir de rentas" siguen entusiasmados - aun recibiendo menores rentabilidades que las de otros años - a la que suman el beneficio producto de la propia revalorización de la propiedad.

Esto se da en un escenario de dólar planchado y de pocas alternativas de inversión que se le presentan a quienes son más conservadores y no les interesa participar de la fiesta de los bonos y acciones que se ha vivido en el mercado bursátil. Reflejo de tal situación es la mayor cantidad de unidades que se destinan al segmento locativo.

Según Armando Pepe, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre, "el mercado de viviendas para la renta tendrá, en 2011, un 50% de oferta por encima de lo que fuera 2009 y muy similar a la de 2010". El motivo es que, el 60% de las propiedades que se finalizan, en su mayoría a estrenar, se destinan a ese fin. "Y no hay intención de los dueños de unidades usadas de desprenderse de sus bienes", comentó.

En este escenario, caracterizado por una gran cantidad de opciones para elegir, las negociaciones entre propietarios e inquilinos - a la hora de estampar la firma en un contrato - también han sufrido alteraciones. Ya no se trata de "pelear por el precio" solamente sino también incrementar las exigencias. "Cuando hay mucho para elegir las viviendas recicladas, en pisos altos y luminosas ganan la partida", explicó Teresa Alvarado, directora del departamento Residencial de LJ Ramos.

Al momento de iniciar un nuevo contrato de alquiler, y para enfrentar el contexto inflacionario, los propietarios se cubren con aumentos escalonados cada 12 meses. Es decir, con un cobro diferenciado para el primer y segundo año. Esta es la forma que encuentran para no quedar rezagados antes la suba de precios, sin infringir la prohibición legal de indexar.

Más allá de que los propietarios apunten a colocar nuevamente sus unidades en valores 25% más elevados respecto al convenio anterior, finalmente terminan pactando con el nuevo inquilino una cifra que es entre un 20% y 22% más alta que la del convenio previo.

Otro tema de negociación son los llamados contratos paquetes, que suelen generar ríspidas discusiones. Los inquilinos quieren acordar un precio con expensas incluidas, pero los propietarios se resisten porque actualmente es la variable que mayor ajuste ha venido teniendo en el tiempo. En efecto, en 2010 el incremento de las mismas fue de entre 20 y 30%, según el tipo de propiedad, mientras que se estima que en 2011 se repetirá la misma cifra.`

Otro de los puntos que destacan los expertos del sector es el tratamiento que se da en la relación moneda local y billete verde. Se están viendo cambios en los contratos en dólares. Los que se negocian en pesos, contemplan siempre un valor para el primer año y otro mayor para el segundo. Así el propietario busca cubrirse de la inflación. Pero también se ven valores diferenciales para el segundo año en los convenios en dólares, a causa de la desvalorización de dicha moneda.

Es en este contexto de mayor oferta y una demanda más exigente en el que expertos del sector anticipan los incrementos que vienen. Básicamente, por el interés de los dueños del ladrillo de no resignar gran parte de su rentabilidad real en manos de la suba de precios.En 2011 se registrarán subas de entre 15 y 20%, un porcentaje similar al que se viene manejando en los últimos años.

Para los expertos, hay varios factores que seguirán jugando a favor del alquiler de viviendas. Por una lado, la falta de créditos hipotecarios, lo que imposibilita a muchas familias llegar a la vivienda propia. Sucede que el boom de consumo atenta contra el dinero que se puede atesorar para la renovación o compra de una unidad. Otro factor que incide es la mayor presencia del sector rural en la Ciudad. Con buenas cosechas, el sector agropecuario mira al ladrillo como un destino para canalizar sus ganancias, no sólo para los hijos que vienen a estudiar a la Capital, sino además como una estrategia de diversificación de su dinero, apostando a una o más unidades destinadas al alquiler.

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