lunes, 13 de diciembre de 2010

La Presidencia de José María Guido.

Con la caída de Frondizi se instaló nuevamente la política liberal, en su versión más pura desde 1955. Es significativo que el primer Ministro de Economía fuera el doctor Pinedo, principal conductor de la política económica de la década del 30, durante la cual se pudo mantener el nivel de la actividad económica y del empleo, pese al impacto de la crisis mundial. En las condiciones vigentes en 1962, la política liberal produjo una recesión sólo comparable a la de los peores años de la crisis mundial de 1932-33, lo que revela el agotamiento histórico de sus postulados.

Las medidas puestas en práctica en Abril de 1962 incluyeron una nueva devaluación del peso (provocada por la liberación del tipo de cambio), la disminución de las retenciones a las exportaciones tradicionales, una fuerte restricción de la oferta monetaria y la reducción del gasto público. La devaluación produjo una gran fuga de capitales, y a pesar de las restricciones que se impusieron, las reservas de oro y divisas tocaron un punto muy bajo. En 1962 también se alcanzó un nuevo acuerdo con el FMI.

La recaudación tributaria cayó como consecuencia de la recesión y el déficit fiscal aumentó bruscamente. La respuesta fue dejar de pagar las cuentas, incluyendo sueldos de amplios estratos de servidores públicos.
Esta estrategia pretendió desarticular definitivamente el movimiento obrero, reinstalar los mecanismos de poder económico y la distribución del ingreso vigentes antes del peronismo y asentar a la economía argentina nuevamente en el sector agropecuario exportador.

Los resultados fueron catastróficos. El PBI y el consumo per cápita cayeron a su nivel más bajo en una década, registrándose una merma en el producto per cápita del 9% entre 1961 y 1963. En 1963 se estima que estaba inutilizada el 50% de la capacidad industrial instalada y el desempleo laboral se ubicaba en el 10%.

La fuerte contracción de la demanda complicó a las empresas que estaban endeudadas con el exterior, produciéndose una importante cantidad de quiebras y cierres de fábricas.

El déficit del sector público se vio incrementado por una baja en la recaudación impositiva ocasionada por la disminución de la actividad interna.

La presión sindical y la resistencia de las empresas industriales a admitir una rectificación de los precios relativos agro-industriales provocaron la elevación de precios y salarios. En 1962 el índice del costo de vida aumentó un 28% y en 1963 un 24%.

La recesión y la contracción del consumo interno permitieron elevar los saldos exportables de productos agropecuarios. La sequía de 1962 provocó un aumento de la faena de ganado y un aumento en los volúmenes exportables (35%). Al mismo tiempo, la recesión interna redujo las importaciones en casi un 30% entre 1961 y 1963.

Así, sobre la base de la recesión y generando un enorme costo económico y social interno, se pudo dar una respuesta parcial a la crisis del sector externo, generando un superávit del balance comercial cercano a los U$S 400 millones en 1963.

La transitoria superación del estrangulamiento externo sentó las bases para la política de expansión de la demanda global y recuperación del nivel de producción y empleo que inauguraría la Administración Radical a partir de fines de 1963. Asimismo existían recursos ociosos que se podrían movilizar rápidamente.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

6 comentarios:

  1. Excelente y nada tendensioso

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  2. PROPIA. BASADO EN MIS LECTURAS Y CONOCIMIENTOS. SALUDOS.-

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  3. Me parece que pasará lo mismo si gana Macri. El problema de los argentinos es que tienen memoria cortoplacista.- Y no saben historia o la reprobaron.-

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