viernes, 26 de febrero de 2010

El Negocio de la Soja.

Sobre más de U$S 18.000 millones que se estima ingresarán por la campaña, U$S 8.052 millones engordarán las arcas estatales y U$S 1.959 millones irán a parar a los bolsillos de los que la producen.

De acuerdo a un documento elaborado por Néstor Roulet, ex vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el Estado argentino recaudará a través de las retenciones y del cobro de impuestos U$S 8.052 millones de los U$S 18.656 millones que se prevé que generará la soja en la campaña 2010, 43,16% del total de la torta. En tanto, los productores agropecuarios percibirán sólo U$S 1.962,9 millones del fruto de su trabajo.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario, se espera para este año una cosecha récord de alrededor de 52,5 millones de toneladas y lo que obtendrá el Gobierno por su comercialización supera en más de U$S 2.000 millones lo que tenía previsto por el hasta ahora fracasado Fondo del Bicentenario.

Para Roulet, “el Estado, sin arriesgar, se lleva U$S 410 por hectárea, mientras que al productor, arriesgando U$S 441 por hectárea con un costo en campo propio, sólo le quedan U$S 100 dólares”. Además. En su trabajo determinó que “mientras la presión tributaria del productor de soja es de 43%, la media en el país es de 27%”.
Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

lunes, 22 de febrero de 2010

Ricos cada vez más ricos.

El proceso de mejora en la distribución del ingreso que se había iniciado en 2003, volvió a tropezar en el tercer trimestre del año pasado: según el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) registró un empeoramiento respecto de la situación que había a fines de 2008. Así, la brecha de ingresos entre la porción más pobre y la más rica de la sociedad se amplió a 28,2 veces. En el cuarto trimestre de 2008 era de 23 veces.

La mejora en la distribución del ingreso es una de las banderas de la gestión kirchnerista, que toma como punto de partida de sus comparaciones la situación social de 2003, cuando asumió Néstor Kirchner la Presidencia. Pero en ese momento, la situación era una de las peores de toda la serie histórica, tras las consecuencias de crisis del año 2001 y la posterior devaluación.

Por eso, al observar la evolución del índice de desigualdad (ver infografía sobre el Coeficiente de Gini) se advierte una mejora general respecto de aquella situación. Pero hay un empeoramiento de la situación con relación a lo ocurrido en los últimos dos años.

La misma estadística oficial también brinda otros indicios del deterioro de la situación social. Por ejemplo, revela que casi 1 millón de personas que integran la franja del 10% de trabajadores con ingresos más bajos, percibía en el último trimestre de 2008 215 pesos. Ese ingreso -inflación mediante- pasó a 234 pesos en el tercer trimestre de 2009, pero a costa de haber tenido que trabajar una hora más por día.

Ese salto de ingresos, casi nulo, contribuyó a agrandar la brecha con el 10% más rico de la población. En esta franja aquel salto entre períodos fue de 4.597 pesos hasta 5.320 pesos.

Estos números, traducidos a la torta de los ingresos totales se puede sintetizar en dos datos contundentes: el 10% más pobre percibe 310 millones de pesos, mientras que al bolsillo del 10% más rico llegan 8.715 millones de pesos.

De todos modos, las cifras oficiales estarían reflejando un aumento de la desigualdad inferior al real, según las estimaciones de los analistas. Ocurre que desde enero de 2007, cuando el Gobierno intervino el INDEC, las estadísticas oficiales fueron conformando un escenario cada vez más difícil de aceptar: inflación en baja, salarios en alza y ocupación en aumento. Así, de ser reales, esos datos configurarían un panorama en el cual el mejoró mucho el poder de compra del salario. Pero, a pesar de esa realidad construida sobre los datos oficiales, la brecha entre ricos y pobres se amplió a 28,2 veces, como surge del último informe.

Los diagnósticos coinciden en que el empeoramiento del cuadro social afectó sobre todo a los sectores de menores ingresos, más vulnerables frente a la destrucción de puestos de trabajo y la precarización de las condiciones laborales. Esto no sucedió en los sectores más altos o, en todo caso, tuvieron que soportar un deterioro muy inferior en términos relativos. Así la brecha registró otro aumento.

La mitad de las personas que tienen algún ingreso -asalariados, patrones o cuentapropistas- perciben menos de 1.500 pesos por mes. Ese ingreso no es suficiente para garantizar la cobertura de la canasta básica y hace que, aún con empleo, alguien pueda ser pobre.
fuente: i eco

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

jueves, 18 de febrero de 2010

España y Grecia Hoy.

La noticia europea más importante no viene de Bruselas. Viene de Alemania. Bruselas se ha limitado a confirmarla, imponiendo a Grecia un durísimo plan de austeridad. Los alemanes se han cansado de pagar las deudas ajenas y han dicho a los europeos que gastan más de lo que tienen, que no se lo carguen en su cuenta, que lo paguen ellos. Y si no pueden pagarlo, que se aprieten el cinturón. 

Voy a explicárselo con un ejemplo, que es como mejor se entienden las cosas: los alemanes rechazan que, después de haber subido su edad de jubilación a los 67 años para cuadrar sus cuentas, los griegos puedan seguir jubilándose con 63. Si pensamos que Alemania ha venido siendo la «pagana» de la Comunidad Europea, comprenderán que estamos ante un vuelco copernicano. En adelante, cada palo aguantará su vela. Es lo que han dicho los ministros de economía a Grecia: si quieres que te ayudemos, empieza por ayudarte a ti misma. Y lo que sirve para Grecia sirve para todos los que vienen gastando más de lo que tienen, España entre ellos.

Las culpas, como apunta Paul Krugman en su último artículo, la tiene el euro. Sí, ese euro que saludamos con alborozo y ha caído sobre nosotros como un mazo. Ya que tenía el respaldo de monedas fuertes, el marco alemán en especial, fue desde el principio una moneda «dura», que competía incluso con el dólar. Lo malo fue que los países con monedas débiles, los mediterráneos principalmente, al verse con una moneda fuerte, empezaron a gastar como si sus economías lo fueran. 

Nos creíamos ricos, y no lo éramos. Empezamos a viajar por el mundo, a comprarnos un segundo apartamento, a cambiar de coche cada pocos años, a vivir, en fin, como los alemanes, sin que nuestra economía, industria, productividad fuesen la alemana, lo que nos ha endeudado hasta las cejas. En los tiempos de las monedas nacionales, eso se arreglaba con una devaluación, que ponía a cada país en su sitio, advirtiendo a sus ciudadanos que no podían ir a Nueva York y encontrarlo todo, gracias al euro, más barato que en casa, como ha venido ocurriendo los últimos años.

Pero los alemanes, principales valedores del euro, han dicho que eso se acabó, que ellos no pagan más facturas ajenas y que, en adelante, cada cual tendrá que pagar las suyas. Grecia ha sido la primera que sufre el varapalo, por ser la que más había pecado, llegando a falsificar sus cuentas. A España, si no quiere que le pase lo mismo, «le espera un lento y doloroso proceso de deflación», según Krugman, el hasta ahora economista favorito de Zapatero. ¿Le citará en el debate de hoy? Pues ya saben que «cuando las barbas de tu vecinos veas pelar...» Aunque igual nos sale con que Krugman se refería a las barbas de Rajoy, mientras se palpa las mejillas para demostrar que él sólo lleva cara.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

domingo, 14 de febrero de 2010

Mochila Pe$ada.

La mamá husmea entre las góndolas, sostiene fuerte la lista de útiles escolares que tiene en la mano, se muerde el labio inferior mirando los precios y saca todo tipo de cuentas mentales en su cabeza. La escena transcurre en una librería de artículos escolares del barrio de Once, en pleno febrero y cuando faltan pocos días para que comiencen las clases el próximo 1º de marzo. En el Centro de Educación al Consumidor (CEC) aseguran que los útiles escolares registran, este año, un incremento de entre el 15 y el 30 por ciento con relación con 2009.

Entre los productos más caros, sostienen en el CEC, están los cuadernos, las cartucheras y las mochilas, que sufrieron aumentos por sobre otros productos en este febrero. Sin embargo, en algunos barrios, como Palermo u Once, algunos productos subieron hasta límites insospechados. En Consumidores Argentinos registran delantales con un 50% de incremento en el Once y gomas de borrar en Palermo con un 150% de suba. En el otro lado del mostrador, la Cámara Argentina de Papelerías, Librerías y Afines, en cambio, asegura que la suba sólo fue del siete u ocho por ciento y que viene perfilándose desde el año pasado.

La titular del CEC, Susana Andrada, dice que los útiles escolares, este año, tienen un 30% de incremento y que entre los productos que más se encarecieron figuran los uniformes de los colegios privados comparándolos con el 2009.  El precio de los uniformes, aunque depende del talle del que se hable, es más caro que en 2009. Una campera alcanza los 150 pesos, una remera entre 32 y 39 pesos, una chomba entre 45 y 59, una camisa entre 49 y 59, una pollera entre 70 y 95, un buzo entre 120 y 159, una corbata a 32 y un pantalón entre 72 y 87 pesos.

“Los útiles escolares están imposibles. Tengo una lista interminable (muestra las tres páginas impresas) y tres hijos. Vengo al Once porque pienso que está más barato que en el súper”, dice Alejandra, que llegó desde Pilar y hace tres horas que están revolviendo los estantes.

El titular de la Asociación de Defensa de los Derechos de los Usuarios y los Consumidores (ADDUC), Osvaldo Bassano, reconoció que los incrementos oscilan entre 15 y 20 por ciento con relación al año pasado y que se nota más que en 2009, que las grandes librerías y los hipermercados tienen precios más caros que si uno compra las cosas en forma individual: “Los supermercados tienen precios fuera de lo común, por sobre las grandes librerías del centro. La papelería aumentó un 20% y eso incrementa las hojas, los cuadernos, los afiches”.

En algunos lugares, los precios crecen más de lo imaginado. En Consumidores Argentinos relevaron que en una casa de indumentaria de Once un delantal blanco liso en talle seis cuesta más del 50% más que en 2009 (fue de 26 a 39 pesos), y lo mismo ocurre con un sweater de talle seis, que aumentó un 31% (de 32 a 42 pesos), y un pantalón de jogging, que subió un 42% (de 21 a 30 pesos). En una librería grande de Palermo, el precio de una goma de borrar creció un 150% (de 1 a 2,50), una birome un 53% (de 1,30 a 2) y una regla aumentó un 100% (de 1 a 2).

Las empresas, igual que los libreros, se defienden. Dicen que los aumentos son apenas por sobre los precios del año pasado y que se justifican sólo por las subas que registra la inflación. En Libesa Argentina, una empresa productora y distribuidora de útiles escolares, registran un aumento de los precios del 4 al 11 por ciento en cuadernos, carpetas y lápices en la marca Proarte, dependiendo de cada categoría del producto. Uno de los responsables de la empresa, Matías Israel, reconoció que buscan “mantener los niveles de rentabilidad con un mínimo incremento en los precios”. No quieren perder más clientes.

Sin embargo, Susana Andrada, del CEC, advierte: “Lo que más aumentó fueron las cartucheras, que subieron un 45%. Las hojas escolares de primera marca, el año pasado, estaban a 32 pesos y hoy, las mismas, cuestan unos 40 pesos, un promedio de 33% de aumento. Los cuadernos crecieron un 38% y la indumentaria sufrió una suba del 40%”.

Stella Carniel, de Consumidores Argentinos, reconoce que tanto en cartucheras como en mochilas, carpetas y cuadernos, aquellos que tienen dibujos de personajes de televisión conocidos o de dibujitos actuales “pagan una licencia que los encarece muchísimo; de ahí la diferencia de precios con los productos lisos o con personajes desconocidos o pasados de moda” y les da un consejo a las madres: “Que traten de ir a hacer las compras sin los chicos. De este modo se pueden elegir los productos sin la presión que ejercen habitualmente los niños”.

En el caso de los textos, sugiere que, si se trata de usados, hay diferencias importantes y hay lugares clave para conseguirlos, como plaza Italia, parque Centenario, librerías de la calle Bartolomé Mitre y Junín, y en los distintos barrios hay librerías que los tienen.

En 2009, armar una cartuchera con precios de segunda marca costaba 32 pesos; una de primera calidad, unos 50 pesos. En 2010, los precios se elevan en ambos casos.

Esos datos surgen de un relevamiento realizado por Consumidores Argentinos. Según la entidad, la cartuchera con productos de segunda marca cuesta 43,20 pesos, en tanto una con productos de primera calidad asciende a 65,20 pesos.

Todo depende, además, de los barrios, las marcas y las calidades de los productos. Incluye una cartuchera con un solo piso, Plasticola, lápiz negro, goma de borrar, tijera, birome, lápices de colores, fibras, sacapuntas y una regla.

El Centro de Educación al Consumidor (CEC) también recorrió distintos locales y vio los precios de las marcas de mejor calidad y las segundas marcas, de oferta. Unos ejemplos ilustran esa diferencia. Entre los útiles escolares de primera marca, una caja de doce lápices Faber Castel cuesta 10,9 pesos, una carpeta 24,99, un cuaderno Rivadavia de 50 hojas otros 10,9, un frasco de Voligoma unos 2,70, un block Rivadavia unos 21,90, tres lápices negros unos 3,59, un par de gomas de borrar 3,29 y el tradicional corrector líquido unos 6,59. Una regla y una escuadra Maped cuestan 3,99, un compás Maped Study 6,99, una cartuchera de dos y tres pisos cuesta 50 pesos y una común sólo siete, una caja de lapiceras de colores Bic de cuatro unidades unos 8,29, un cuaderno Rivadavia de 60 hojas 12,90 y un sacapuntas Maped Metal unos 2,39 pesos.

Sin embargo, los artículos de segunda marca también son convenientes, sobre todo a la hora de pensar en poner la mano en el bolsillo. Una caja de doce lápices de colores Bic cuesta 8,9 pesos, dos menos que los Faber Castel; una carpeta 3,99, un cuaderno chico Éxito Ledesma 7,99, una Plasticola 3,49, un portaminas Faber Castel 9,99, una cartuchera de dos o tres pisos 20, corrector líquido 5,60 y un cuaderno Avon Ledesma de 84 horas unos 5,99.
fuente: critica digital

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

lunes, 8 de febrero de 2010

Salariazo.

El Gobierno sigue defendiendo los números oficiales de la inflación. Cada vez que aparece la polémica por los precios, los integrantes del gabinete salen a decir que se están midiendo bien, que nadie está manipulando el índice del consumo, que no hay ninguna distorsión de las estadísticas.

Estas páginas revelan datos que van a hacer más difícil defender esas cifras: los funcionarios más importantes de la administración kirchnerista están recibiendo aumentos de sueldos más altos que la inflación oficial y en muchos casos, más elevados que las subas conseguidas por cualquier gremio.

Cuánto subieron los salarios de los ministros y secretarios de Estado a partir del año 2007, cuando fue “intervenido” el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)?

Ese mismo año, el costo de vida oficial fue apenas 8,5 por ciento y a los empleados del Estado nacional les aumentaron un 16 por ciento. Pero la mayoría de las autoridades nacionales tuvieron incrementos que superaron todos los porcentajes, con casos insólitos como Néstor Kirchner (37%) y el secretario de Inteligencia Héctor Icazuriaga (92%).

Algunos gozaron un incremento que superó el veinte por ciento. Entre ellos estuvieron el ministro de Planificación Federal Julio De Vido (21%), el secretario de Minería Jorge Mayoral (22%) y el entonces ministro de Salud Ginés González García (26%). En aquel momento, los tres percibían un sueldo que rondaba los 120 mil pesos por año. También hubo funcionarios que se alzaron con mejoras del treinta por ciento. Son los casos del secretario de Turismo Enrique Meyer y el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández, que pasaron a cobrar unos 28 mil pesos extra por año.

Un caso más sorprendente es el ministro de Trabajo Carlos Tomada. Mientras recomendaba que los sindicatos no pidieran más del diecisiete por ciento para ese año, él recibía una suba del 59 por ciento en sus bolsillos.

La historia se repitió en 2008, que tuvo una tasa inflacionaria del 7 por ciento, una mejora del 19 por ciento para los estatales y otro “salariazo” más grande para los bolsillos oficialistas. Entre los beneficiados estuvieron el ahora ex presidente del Banco Central Martín Redrado (49%) y el secretario Legal Carlos Zannini (47%),lo que significa que se agregaron 56 mil pesos a sus honorarios anuales. Otra reincidente es la ministra de Defensa, que superó su marca anterior y se alzó con un 43 por ciento.

El mayor “salariazo” del año fue para un primo del ex presidente, Carlos Santiago Kirchner (62%). Trabaja en el ministerio de Julio De Vido, donde le crearon un cargo llamado “subsecretario de Coordinación de Obra Pública Federal”. En el segundo puesto, se encuentra el ex secretario de Medios de Comunicación Enrique Albistur (56%), que manejó la poderosa pauta publicitaria del Estado y que renunció hace más de dos meses.

Con respecto al año 2009, la Casa Rosada se negó a mostrar los recibos de sueldo de la Presidenta y de otros diez funcionarios. Cristina Fernández –al final– aceptó informar cuánto dinero cobraba, pero habrá que esperar unos cuantos meses para que los demás hagan lo mismo en sus declaraciones juradas.

Hace un tiempo, se demostró que se habían producido “milagros salariales” entre los directores del INDEC, un fenómeno que después volvió a suceder. Ahora se detallan los increíbles aumentos que perciben los dirigentes kirchneristas de primera línea, que trabajan para el mismo Gobierno que jura que la inflación es baja.

Vale aclarar que no es ilegal recibir grandes subas salariales, pero estos datos sirven para demostrar –una vez más– que la inflación oficial no es verdadera y que incluso muchos funcionarios no consideran suficientes las subas pactadas por los sindicatos.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

sábado, 6 de febrero de 2010

El Gobierno de Arturo Frondizi

Proscripto el peronismo, el apoyo de Perón a la candidatura de Frondizi le permitió a éste lograr un holgado triunfo en esos comicios. El gobierno de Frondizi, inaugurado en Mayo de 1958, consideró que el estrangulamiento externo obedecía al subdesarrollo de las industrias básicas y, consecuentemente, a la dependencia de las importaciones de materiales industriales esenciales, completando este cuadro el déficit en la producción petrolera. La composición de las importaciones confirmaba esto, ya que en 1957:

- Las importaciones de petróleo superaron los U$S 300 millones y representaban el 25% del total
- Otro 50% estaba compuesto por productos siderúrgicos y otros insumos de la industria manufacturera

 El objetivo perseguido fue, por tanto:
- Desarrollar en la Argentina un complejo industrial integrado, poniendo el mayor énfasis en las llamadas industrias básicas, explotar en forma intensiva los recursos naturales de la nación y fortalecer el desarrollo regional
- Rechazar el concepto de división internacional del trabajo
- Seguir una estrategia de desarrollo agrícola parecida a la industrial: rápida mecanización mejoras tecnológicas
- Atraer un flujo masivo de capital extranjero, para proveer los recursos requeridos por la estrategia desarrollista

Las exportaciones no figuraban como un elemento clave en la estrategia frondicista. El financiamiento de la misma descansaba en la entrada masiva de capital extranjero y en un aumento de la tasa de ahorro interno, favorecida por una redistribución del ingreso a favor de los grupos más altos de la sociedad.

Esta política se articuló en dos fases. En la primera se expandió violentamente la demanda, a través de un incremento de los salarios (60%), una fuerte expansión monetaria (46%) y un incremento del déficit fiscal, que alcanzó el 5% del PBI.

Las tensiones inflacionarias que esto produjo fueron enfrentadas a inicios de 1959, con un conjunto de medidas tendientes a fortalecer la confianza en los círculos financieros internacionales y los grupos internos dominantes. Entre ellas, se firmó un acuerdo con el FMI, ante el cual el gobierno se comprometió a:

- Elevar los efectivos bancarios al 60%
- Cancelar el crédito hipotecario para vivienda
- Restringir el financiamiento del déficit a través del BCRA
- Eliminar los controles de precios y las restricciones al comercio
- Realizar una fuerte devaluación del peso

También se adoptaron medidas para estimular la inversión, entre ellas, desgravaciones impositivas (deducciones muy generosas en el impuesto a los réditos, que llegaron hasta el 100% para la maquinaria y equipos de transporte), reducción de derechos aduaneros a la importación de maquinarias y la elevación de la protección a la industria nacional.

Ya en 1958 Frondizi dio el paso inicial para atraer capitales extranjeros, al celebrar 10 convenios de concesiones petrolíferas con compañías extranjeras. Esta política petrolera aumentó considerablemente la producción que, prácticamente, se triplicó de 1958 a 1962, lográndose así abastecer el consumo interno.

En Diciembre de 1958 se aprobó una nueva ley de inversiones extranjeras, que les extendía el mismo trato que a los capitales locales y liberaba la transferencia de utilidades al exterior. Esto permitió lanzar una vigorosa política de inversiones que abarcó el área petrolera, proyectos industriales en las ramas de base y la rápida expansión de las inversiones públicas en infraestructura, al tiempo que la liberalización de las importaciones permitió un rápido reequipamiento del conjunto de la actividad productiva. También se obtuvieron importantes líneas de crédito para reconstituir las deprimidas reservas del Banco Central.

Las entradas de capital, vinculadas al financiamiento de las importaciones y al crédito para uso interno, alcanzaron los 300 millones anuales entre 1959 y 1961, 4 1/2 veces más que en el resto de la década de 1950. Esto permitió financiar el déficit comercial y elevar las reservas internacionales del BCRA, reflejándose esto en un fuerte aumento de la deuda pública y privada externas.

Las importaciones se expandieron rápidamente, favorecidas por el aumento en la inversión. En el trienio 1960-62 estuvieron un 30% por encima de las de 1959 y su composición también se modificó, pasando las de bienes de capital del 23% en 1959 al 32% del total en los tres años siguientes. Como las exportaciones se mantuvieron sensiblemente bajas, el balance comercial registró un fuerte déficit.

La fuerte devaluación generó un importante traslado de ingresos al sector rural. El precio de la carne subió un 250%. Este hecho, junto con la liberalización de los precios y la devaluación, generaron un aumento de precios que alcanzó el 100% en ese año (1959). Los salarios quedaron a la zaga, produciéndose una nueva redistribución en perjuicio de los asalariados.

Al mismo tiempo, la situación fiscal tendía a mejorar por el aumento de la recaudación tributaria y la disminución del déficit de explotación de las empresas públicas. El déficit fiscal cayó del 7% al 1,1% del PBI en 1960.

En lo que respecta al sector laboral, el aumento del empleo con el que Frondizi había contado para compensar la declinación inicial del salario real provocada por su políticas de estabilización, no se materializó; se estima que entre 1958 y 1961 la ocupación permaneció prácticamente constante y que la tasa de participación de la población ocupada declinó del 40,3 al 38,3%.

La entrada de créditos y otros capitales provocaron un salto de la tasa de capitalización al 24% anual. El PBI sólo creció un 8,3% entre 1958 y 1961 (luego de crecer a un ritmo acelerado en 1960 y 1961, 7,9% y 7,1% respectivamente, empezará a descender rápidamente, a punto que en 1962 se torna negativo y la declinación continúa al año siguiente). Sin embargo, los bienes y servicios disponibles crecieron más que el producto, debido al exceso de importaciones.

El ascenso de la demanda global se apoyó en la inversión pública y privada, ya que el consumo privado declinó.

La contención de los salarios y la estabilidad cambiaria redujeron las presiones inflacionarias. En 1961 el costo de vida subió en un 14%, mientras que las políticas monetarias y fiscales redujeron la expansión de la demanda global.

En 1961 aparecieron las contradicciones del sistema. El sector externo entró en crisis por el bajo nivel de las exportaciones y el peso creciente del endeudamiento. La falta de confianza en la estabilidad hizo que el gobierno decida mantener un régimen de cambio libre, a costa de perder sus reservas internacionales.

La resistencia sindical a la pérdida de ingreso del sector asalariado intensificó la tensión social. El gobierno aflojó su política salarial, pero el FMI declaró en incumplimiento del acuerdo celebrado oportunamente.

El derrocamiento de Frondizi en Marzo de 1962 restableció la política liberal, esta vez en su versión más pura de los últimos veinte años. Esto demostró una vez más la imposibilidad de desarrollar políticas que no cuentan con el apoyo de una coalición suficientemente amplia como para mantener al gobierno en el poder.

El supuesto implícito de que podía comprimirse indefinidamente el coeficiente de importaciones, no pudo alcanzarse. La estrategia frondicista llevaba, inevitablemente, a un nuevo estrangulamiento externo.
La segunda limitación fue su descuido acerca de las condiciones en que se produjo el desarrollo industrial. La instalación de un excesivo número de empresas en sectores que requieren una alta concentración y elevadas dimensiones para alcanzar las economías de escala, generó una excesiva dispersión de la producción y fuertes costos operativos, que distorsionaron la estructura de precios internos, por su vinculación con el resto de las actividades industriales.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!