lunes, 7 de diciembre de 2009

El Primer Gobierno de Juan D. Perón.

El General Perón con sus argumentos “nacionalistas y populistas” logró atraer una masa de trabajadores urbanos cuyos intereses venían siendo postergados por las políticas liberales anteriores y que hasta el momento no habían logrado identificación ni en el gobierno ni en ningún partido político.
Cuando Perón sucedió a Farrel como presidente, contaba con el respaldo del ejército, los sindicatos y la Iglesia.

El aparato estatal que heredó se había hecho muy poderoso en los últimos años:
- Durante los ´30 el gobierno había empezado a controlar el Sector Agrícola mediante las Juntas Reguladoras.
- Después de la Revolución de 1943 el gobierno se había hecho cargo de servicios públicos e industriales, poseía el control indirecto de la industria pesada mediante las fabricaciones militares y tenía un importante papel en las inversiones y la financiación mediante el Banco Industrial.

Al iniciar su gestión en 1946 el nuevo gobierno heredó una importante masa de reservas internacionales (1600 millones de dólares) y una economía descapitalizada.
En el primer trienio se siguió una política fuertemente expansiva. La oferta monetaria aumentó un 250%, el gasto público alcanzó el 29% del PBI, los salarios y los beneficios sociales fueron drásticamente aumentados.

Simultáneamente, se ejecutó una política de nacionalización de servicios públicos y repatriación de la deuda pública. La elevada cantidad de divisas se empleó de manera desacertada, nacionalizándose apresuradamente, sin motivos reales que lo justificaran, actividades muy importantes como los ferrocarriles, los teléfonos y las instalaciones portuarias, pagándose por esas compras precios muy elevados.

Las medidas aplicadas (entre ellas, la fijación de controles de precios para productos de consumo popular, el control de alquileres, los salarios mínimos urbanos, el sueldo anual complementario y las prestaciones de la seguridad social) permitieron una fuerte expansión de la demanda de consumo y una fuerte redistribución de ingresos a favor de los grupos de menores ingresos. La participación de los asalariados en el ingreso nacional subió del 38,7% al 45,9% entre 1946 y 1950. El desarrollo del sector industrial también provocó una numerosa emigración del campo a los centros fabriles.

El PBI aumentó en 16% y los bienes disponibles un 29% entre 1946 y 1948. Las importaciones crecieron rápidamente. Esto, sumado a la repatriación de la deuda y la nacionalización de los servicios públicos provocaron una fuerte caída en las reservas internacionales.

De 1948 a 1955 la producción global creció apenas un 16% y la población lo hizo en un porcentaje similar; el pico alcanzado en el producto per cápita en 1948 no fue superado ya en todo el gobierno de Perón. Así, una vez desaparecidas las favorables condiciones externas que habían prevalecido de 1945 a 1948 se esfumaron las reservas acumuladas hasta 1946 y la economía no consiguió sostener una tasa de crecimiento superior a la de la población.

También se produjeron una serie de reformas de la legislación social y la ampliación del área de control del gobierno sobre el sistema económico. Entre las primeras, los convenios laborales por industria, los tribunales de trabajo y el régimen de asociaciones profesionales sentaron las bases del poder del sindicalismo. Entre los segundos, la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio a cuyo cargo estaban las exportaciones tradicionales e importaciones esenciales, la creación del Banco Industrial, la nacionalización de los depósitos bancarios, el control nacional del sistema de seguro, la monopolización de la financiación hipotecaria por parte del BHN.

Cabe aclarar que el IAPI en su origen fue una importante fuente de ingresos, ya que compraba las cosechas a los productores agropecuarios a bajo precio y procedía a su exportación (lo que desalentó a los productores agropecuarios). Este organismo tenía a su cargo el monopolio sobre las ventas exteriores de cereales y carnes, y en general, sobre todas las X excepto Lana. La tarea del IAPI era asegurar las mayores ganancias posibles de las X y términos favorables para las M. El IAPI compraría a los granjeros y vendería caro al exterior, y los beneficios financiarían los programas urbanos de Perón de modo que éste sería el principal instrumento del plan para redistribuir los ingreso de los sectores rurales a la clase obrera urbana.
Pero, a partir de 1949 invirtió sus funciones, ya que como consecuencia de la baja de los precios agropecuarios, adquirió esos productos a precios subsidiados.

Al revés de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, en que los países vencidos fueron tratados con gran rigurosidad, al término de ésta los países vencedores (EEUU, principalmente) establecieron un sistema de ayuda a los países derrotados. El Plan Marshall, que formulado en 1947 se extendió hasta finales de 1951, y otros medios de apoyo posibilitaron una rápida recuperación de los países vencidos, al punto que Alemania y Japón volvieron a tener un papel predominante. Esto significó que las ventajas económicas deparadas por la guerra a la Argentina, tuvieron un limitado plazo de duración, debido a que los norteamericanos adoptaron la decisión de que los US$ del plan no podían ser usados para comprar productos argentinos.

El sector externo desencadenó la crisis política peronista del trienio expansivo. En 1949 tanto las exportaciones como las importaciones cayeron en 1/3 y las reservas se ubicaban en 150 millones de dólares. La reducción de las importaciones y el estrangulamiento de la capacidad productiva interna disminuyeron la disponibilidad de bienes aproximadamente un 6% entre 1948 y 1952. La severa sequía de 1951-52 consumó el proceso con una drástica caída de la producción agropecuaria y de los saldos exportables.
Se puede atribuir a las malas condiciones meteorológicas parte del estancamiento de la producción rural, pero hay que reconocer que la política del gobierno con relación a los bienes exportables rurales (de la cual la política de precios era únicamente uno de los aspectos) fue la principal responsable.

El gobierno mantuvo hasta los inicios de 1950 su política monetaria, fiscal y salarial expansiva. La presión de la demanda sobre una escasa cantidad de bienes aceleró las presiones inflacionarias. En 1951 el índice de precios minoristas alcanzó el 37% de aumento.

En 1952 se implantó un nuevo programa económico (el Segundo Plan Quinquenal), que incluía la creación de una comisión nacional de precios y salarios, la concertación de convenios laborales cada dos años y un estricto control de precios. El fuerte repunte de la producción agropecuaria en 1952-53 y el aumento de las importaciones permitió una inflación del 4% en 1954 y una leve recuperación en el nivel de la actividad productiva. Debe señalarse que la estabilización de los índices oficiales de precios no trajo aparejada la eliminación de presiones inflacionarias. Se aplicó un riguroso control de precios y los subsidios oficiales al consumo interno de carne, pan, otros productos agrícolas y servicios públicos crecieron en forma continua.
La nacionalización de los depósitos bancarios, eliminó la vinculación que los préstamos tienen naturalmente con los depósitos. Los elevados y desmedidos redescuentos aplicados por el BCRA incrementaron los créditos de manera extraordinaria, destinándose buena parte de los mismos al IAPI, a la importación de mercaderías por el Estado, etc. Hasta 1949 esto no afectó los precios, ya que los cambios en el sistema previsional hacían que los aportes jubilatorios sean superiores a los cobros por tales conceptos, produciéndose una reabsorción de dinero. Al equilibrarse las entradas y las salidas de los sistemas jubilatorios, se trasladó a los precios el exceso de demanda originado por los préstamos, iniciándose el proceso inflacionario argentino.

Se siguió apelando a fuertes subsidios para abaratar los precios internos de los artículos agropecuarios de consumo popular. Esto permitió elevar los precios percibidos por los productores agropecuarios, a pesar del deterioro de los términos de intercambio del comercio exterior. Las pérdidas del IAPI reflejan esta política.
La estrategia para enfrentar el estrangulamiento externo se apoya en dos pivotes. Uno, estimular la producción agropecuaria mediante la mejora de los precios relativos del sector rural. Otra, la promoción de la entrada de inversiones y préstamos del exterior.

Sobre el primer punto, la nueva política no produjo resultados apreciables, ya que la producción y las exportaciones se estancaron a partir de 1953, luego de la dramática recuperación agrícola producida ese año, que fue de condiciones climáticas muy favorables.
El bajo nivel de las inversiones en maquinaria y equipos y la carencia de nueva tecnología había creado serios estrangulamientos en la producción de bienes y servicios claves y obstaculizado la modernización industrial. Limitado por una capacidad de importar que en el mejor de los casos sólo podía cubrir la creciente demanda de importaciones para las necesidades corrientes de producción, y por la incapacidad del gobierno para incrementar sustancialmente sus gastos de capital sin generar déficit fiscales inflacionarios, Perón decidió acudir a la ayuda del capital extranjero. La política de capital extranjero se articuló a través de una nueva ley que elevó el límite permitido de remisiones al exterior y los acuerdos con empresas extranjeras para el establecimiento de plantas (Kaiser, Mercedes Benz). Al mismo tiempo se procuraron créditos para financiar diferentes proyectos (Exim-Bank para la planta siderúrgica de San Nicolás). También debe destacarse el estrechamiento de los vínculos con el resto de Latinoamérica, en especial con los países limítrofes, que produjo un apreciable crecimiento en el comercio.

El intento de disminuir el poder de YPF sobre las reservas petroleras (a través del convenio efectuado con la Compañía Petrolera California, a la cual le concedía la exclusividad por 40 años para explotar, extraer y comercializar el petróleo que encuentre en la región asignada), su actitud personalista, y las violentas acciones contra sus principales opositores (se incendiaron el Jockey Club y la Iglesia Católica) provocaron la ruptura de la coalición populista-nacional sobre la que, originalmente, se había basado el poder peronista. Entonces se produce la Revolución Libertadora que tendrá la consecuencia de reabrir la serie de golpes de estado que se sucederían posteriormente con pésimo efecto sobre la economía.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

4 comentarios:

  1. Gracias por publicar esta información. Realmente cuesta bastante encontrar información creible y que no esté ensuciada con mitos sobre este período de la historia.

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  2. da asco como defiende y justifica a" la fusiladora"

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  3. Hay mucha gente que critica no mas y no hace nada por cambiar las cosas

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