jueves, 31 de diciembre de 2009

Cierre de Año.

Último post del año 2009 y es simplemente para agradecer a los miles de visitantes del blog que me motivan día a día para seguir adelante. Espero que tengan un muy buen 2010 y los espero el año próximo para seguir hablando de Economía Argentina de hoy, de ayer y de la que vendrá.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

lunes, 28 de diciembre de 2009

Números Rojos.

Según un informe de la consultora Delphos Investment, 20 provincias argentinas cerrarán este año con sus cuentas en rojo, en un déficit que sumado se ubicará entre $ 9.000 millones y $ 14.000 millones. Así, sólo San Juan, Santiago del Estero, La Pampa y Chubut podrán mostrar un balance 2009 con superávit financiero.

De acuerdo al documento, el caso de la provincia de Buenos Aires es el más grave, con un déficit que podría superar los $ 6.000 millones, aunque otros grandes distritos, como Córdoba, Santa Fe y la ciudad de Buenos Aires, también se encaminan a cerrar 2009 con un déficit de cientos de millones de pesos.

La situación se torna más dramática si se considera que hace sólo tres años eran 20 las provincias que podían exhibir resultados positivos y que ante esta perspectiva ya se habla de la emisión de bonos provinciales y cuasimonedas.

Según Hugo Días Lourenco, socio de la consultora, “estos niveles de déficit son importantes, pero todavía son manejables. No es el 13% de déficit sobre PBI de Estados Unidos, acá estamos hablando de menos de 1%. El tema es que el país viene de una situación financiera de mercados cerrados y no tenemos cómo financiar ese déficit, por más pequeño que sea”.

Respecto de Santa Cruz, el informe es lapidario: “es paradigmático el deterioro de los ingresos y el mal manejo de los gastos, que resultan en un déficit fiscal de $ 1.300 millones, siendo, la segunda provincia con peor resultado en términos absolutos”.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

lunes, 21 de diciembre de 2009

El Régimen Militar de 1966-1973.

En 1967 se puso en marcha una política respaldada por los sectores tradicionales, pero que a diferencia de las anteriores experiencias del mismo origen, dejó al margen al sector ganadero y de grandes propietarios de la zona pampeana, siendo los principales destinatarios los grupos que se habían consolidado durante el período semi-industrial dependiente, es decir las empresas extranjeras que operan principalmente en las industrias dinámicas, el sector financiero y las empresas del Estado.

La estrategia de Krieger Vasena consistió en eliminar la inflación a paso acelerado por medio de una política de ingresos que congeló la participación en la distribución de estos a aproximadamente los niveles reales medios de 1966. La política de Marzo de 1967 partió del supuesto correcto de que la inflación es eminentemente de costos. Luego de una importante devaluación inicial (compensada con un aumento en las retenciones a las exportaciones tradicionales y con una reducción de los derechos de importaciones), un aumento en las tarifas de los servicios públicos y un ajuste temporario de los convenios colectivos de trabajo para restaurar su poder adquisitivo, se congelaron estos determinantes principales de los costos.

La política fiscal procuró el equilibrio del presupuesto mediante un fuerte aumento de impuestos y cargas sociales, que implicaron una importante traslación de ingresos al sector público. La mejora en la performance operativa respaldó una rápida expansión de la inversión pública, que no alcanzó los niveles del gobierno de Frondizi. Esta vez, la inversión estuvo financiada por el ahorro interno y se destinó a nuevas construcciones, estimuladas también por la expansión del crédito bancario al sector privado. También se revitalizó el mercado hipotecario y el auge de la construcción atenuó el receso de la economía, en especial en la absorción del desempleo.

Las altas tasas de interés, la perspectiva de estabilidad y la aparente solidez política del gobierno militar estimuló la entrada de capitales de corto plazo, lo cual elevó las reservas internacionales y permitió expandir la oferta monetaria.

La tasa de inflación reflejo esta política, subiendo el costo de vida un 8% en 1969. Pero esta desaceleración tuvo otro factor determinante, que fue la caída de los precios relativos de la carne vacuna como consecuencia del fuerte aumento de la oferta de hacienda.

Las altas tasas de interés y la estabilidad elevaron los costos financieros. El sector industrial, principal beneficiado por las políticas del gobierno, fue capaz de hacer frente a esta situación, pero las empresas nacionales que operaban en los sectores tradicionales vieron fuertemente afectada su estructura financiera.
Con todo esto, el PBI creció un 4,8% en 1968 y un 7,9% en 1969.

A mediados de 1969 se produjeron acontecimientos políticos de inusitada gravedad en Córdoba y en otras partes del país que echaron por tierra la aparente estabilidad política del gobierno sobre la que se asentaba el plan económico.

Durante 1970 saltaron a la superficie las inconsistencias del programa de Marzo de 1967. Por un lado, la inversión del ciclo ganadero redujo drásticamente la oferta de hacienda, por lo que los precios de la carne incrementaron un 7% el costo de vida. Además, la resistencia sindical a una política que mantenía los salarios reales, a la vez que incrementaba la productividad y la traslación de ingresos en perjuicio del sector obrero, agudizó las tensiones sociales. Para completar el cuadro, el sector externo entró nuevamente en crisis. La expansión de las importaciones, estimuladas por su liberación, junto con el estancamiento de las exportaciones y la crisis de confianza en la estabilidad del peso que provocó una salida de capitales, fueron las evidentes responsables de ella.

El acrecentamiento de las expectativas inflacionarias, la devaluación de Junio del 70 y el aumento del precio de la carne quebraron definitivamente la aparente estabilidad. La experiencia de Marzo de 1967 concluía con una nueva crisis del balance de pagos, la reactivación de las presiones inflacionarias y la ruptura de la política de ingresos.

A fines de Junio de 1970 el General Levingstone sucedió al General Onganía. La política económica mantuvo sus lineamientos fundamentales hasta Octubre de ese año.

Frente a la crisis externa, se devaluó la moneda y para compensar sus efectos en el nivel de precios, se redujeron los recargos a la importación y los reintegros a las exportaciones no tradicionales. A la vez, se elevaron las retenciones sobre las exportaciones tradicionales como un instrumento de recaudación y para contener el aumento en los precios agropecuarios internos.

Se estableció una política monetaria restrictiva para reducir las presiones sobre el mercado cambiario. Se resolvieron ajustes globales y moderados de salarios (alrededor del 7%) que no impidieron su retroceso en la distribución de la renta.

A fines de Octubre de 1970 asume un nuevo equipo económico, cuyos supuestos políticos eran el compromiso del gobierno de restablecer la legitimidad democrática y la posibilidad de respaldar una apertura nacionalista y de expansión económica. El contexto marcaba una severa crisis del balance de pagos, con un fuerte peso de los servicios de la deuda, tendencias recesivas en la actividad económica y reactivación generalizada de las presiones inflacionarias.

Entre las medidas tomadas se introdujeron controles a la salida de capitales y las transferencias financieras, esto para evitar que el nivel de la actividad interna y la oferta monetaria quedaran atrapadas en la crisis del sector externo. De este modo, y pese a la caída de las reservas internacionales, en los 6 meses iniciales de esta gestión la oferta monetaria creció un 12%.

Simultáneamente se persiguió una política de elevación de las inversiones públicas con el doble propósito de expandir la infraestructura y la demanda global. Se saldaron deudas del sector público con sus proveedores, se reabrieron las negociaciones de los convenios colectivos de trabajo y se establecieron controles directos de precios en productos estratégicos y artículos de consumo popular para reducir las presiones inflacionarias.
Otras medidas estuvieron orientadas a: expandir las exportaciones (se elevaron los subsidios y se fortaleció el financiamiento de las exportaciones), movilizar los recursos internos (se creó el Banco Nacional de Desarrollo, cuyo objetivo era financiar el desarrollo de las industrias de base y la infraestructura en transportes, y se intentó reactivar el mercado de capitales), argentinizar la economía (el objetivo principal era lograr que el crecimiento de las industrias dinámicas se asiente progresivamente en empresas controladas por intereses locales) y reformar el comportamiento del sector público (la llamada ley de “compre nacional” impuso restricciones estrictas que obligaron al sector público a comprar bienes y servicios producidos internamente, dando preferencia a las empresas nacionales).

La posibilidad de evaluar los resultados de esta política es limitada, dado el breve período que abarcó. Sin embargo, la inflación fue contenida (se redujo de un 46% anual a un 18% anual de promedio, registrado en el último trimestre de aplicación de esta política), el nivel de actividad productiva comenzó a recuperarse y el nivel de reservas internacionales declinó moderadamente.

Hacia mediados de 1971 se reimplantaron las políticas monetarias y fiscales recesivas para enfrentar la crisis externa, se abandonaron los objetivos de argentinización de la economía nacional y su requisito previo, la movilización de los recursos internos. Se profundizó el deterioro de los salarios reales y la distribución del ingreso en perjuicio de los sectores asalariados.

El déficit fiscal alcanzó el 4,3% sobre el PBI en 1971 y el 5,8% en 1972. La inflación experimentó un gran aumento, pasando de menos del 25% anual en 1970, al 45% en 1971 y al 70% en 1972. El crecimiento de la economía sufre una disminución y en la inversión se observa una apreciable reducción. A fin de evitar una aumento desmedido en la demanda de bienes, el BCRA aplicó una política monetaria fuertemente restrictiva, especialmente referida a los efectivos mínimos.

En el sector externo, en 1971 la balanza comercial es negativa, equilibrándose el año siguiente. Como los demás rubros de la cuenta corriente eran negativos, aumentó el endeudamiento externo y se redujeron las reservas internacionales.

Este largo período se distingue por la influencia negativa que sobre la economía tuvieron la incertidumbre institucional y los cambios políticos que se operaron durante su transcurso. A pesar de ello, la evolución de la economía fue positiva, ya que el PBI aumentó a un promedio anual del 4,4%, lo que significó que el ingreso per cápita mejorara en promedio el 3% anualmente. En el PBI se comprueba una mayor participación de la actividad industrial, la producción agropecuaria permaneció estacionada y los servicios crecieron a un ritmo menor que la industria.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

miércoles, 16 de diciembre de 2009

El Poder de la Marca.

En general, el consumo en las cadenas de comercio minorista (que los especialistas llaman retail) suele tener un comportamiento parejo. A mayor actividad en súper e hipermercados, lo mismo sucede en cadenas de electrodomésticos. Sin embargo, el 2009 tuvo su particularidad. En los despachos de comestibles, artículos de limpieza y productos de primera necesidad, la crisis se sintió algo menos que en las firmas que venden artículos para el hogar (electrodomésticos), construcción, decoración, música y computación. Estos últimos conforman el universo de bienes durables, en los que el consumidor necesita ciertas expectativas futuras antes de sacar la billetera.

El Ranking de Marcas iEco 2009, realizado por la consultora I+E y revisado por Deloitte, muestra a Carrefour como la mejor valorada entre las cadenas de súper e hipermercados. Las menciones a Norte fueron incluidas dentro de las respuestas atribuibles a Carrefour, el gigante francés que pisa bien en la Argentina. La medalla de plata en este segmento fue para Coto, mientras que el tercer lugar quedó para Easy (del grupo Cencosud), aunque su oferta comercial sea completamente distinta a la de Carrefour y Coto.

En las cadenas especializadas en electrodomésticos, el liderazgo fue de Garbarino, seguido por Frávega. En la misma categoría se preguntó por artículos para la construcción, y allí Easy apareció nuevamente, para capturar el bronce.

En tiendas en estaciones de servicio, la favorita fue YPF (con Full y Servicompras), seguida de Shell (con esa etiqueta y Select) y Petrobras, a escasa distancia de Esso (que tiene Esso Shop y Tiger).

En supermercados, Carrefour obtiene un 88% de menciones. “Es la líder de la categoría, menos en el nivel socioeconómico bajo, donde es superada por Coto”, explica Carolina Porcari, vicepresidente de I+E. “Carrefour obtiene un alto valor en fortaleza y en Coto se ve una mejoría (con respecto a 2008) en fortaleza y personalidad”, detalla Porcari.

Jumbo, del grupo Cencosud (también dueño de Easy), conquista el cuarto puesto, mientras que el quinto lugar es para Walmart.

Dia y Disco ocupan la sexta y séptima posición, respectivamente. Vea, Auchan y Eki completan el listado. Dia y Disco se encuentran alrededor de la media de la categoría. Dia (que es del grupo Carrefour, aunque tienen administraciones separadas en la Argentina) se destaca en los segmentos socioeconómicos bajos, mientras que Disco es mejor evaluada entre hombres, jóvenes y niveles altos. A cierta distancia en términos de evaluación, Vea (planteada como una marca de conveniencia del grupo Cencosud) es octava, muy pegada a Auchan – de origen francés, comprada por Walmart en el país– y Eki.

En electrodomésticos, ganó Garbarino, seguida muy de cerca por Frávega, revirtiendo el escenario de la medición correspondiente a 2008. “Estos puestos se mantienen por edad, sexo y nivel económico. Hay un cambio en el nivel alto, donde Frávega obtiene el primer puesto”, completa Porcari.

El estudio de I+E puntualiza que “Frávega obtiene un alto valor en cercanía, pero por otro lado, obtiene un bajo nivel en personalidad”.

Musimundo (del fondo Pegasus) y Compumundo (de los mismos propietarios de Garbarino) también superan el promedio de su categoría. Musimundo responde bien en confianza, mientras que Compumundo sobresale en fortaleza y confianza.

La chilena Falabella ocupa el sexto lugar, despegándose de las otras marcas que cierran el top ten: Red Megatone (que está en disolución), Casa del Audio, Sodimac (del mismo grupo que Falabella) y grupo Márquez.

En tiendas de estaciones de servicio, hay menos marcas. YPF saca mucha ventaja del resto. A la petrolera se la nombró como tal, y también con sus submarcas Full y Servicompras. Shell quedó segunda (incluyendo las menciones para Select), con Petrobras tercera y Esso (con Esso shop), en cuarto puesto, a una distancia estrecha.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

sábado, 12 de diciembre de 2009

Chau al plan Mi Primer 0 Km.

Como te lo adelanté en esta entrada hace ya 6 meses, el plan mi primer 0 km fue un fracaso y el gobierno lo levantará esta semana.

Ya sea porque el Gobierno aceptó que no generó la confianza necesaria para que los argentinos se endeuden, o porque se dio cuenta de que la clase media se endeudó todo lo que pudo sólo para mantener sus consumos más urgentes, en los próximos días las concesionarias de autos dejarán de comerializar el Plan 0 KM financiado con fondos de la ANSES.

El plan fue el mascarón de proa de la sucesión de anuncios anti crisis que la presidenta Cristina Kirchner lanzó a fines del año pasado y que concluyó con el “Crédito para tu casa”, presentado convenientemente el 26 de mayo, un mes antes de las elecciones legislativas.

El organismo previsional decidió que el próximo martes 15 dará por finalizado el plan que en sus doce meses de vida logró vender sólo 15 mil autos, cuando su objetivo era el de apalancar 100 mil unidades. El sector automotor, en tanto, valoró el plan porque le permitió acercar clientes a concesionarias vacías.

“Tenemos una evaluación positiva de los resultados del plan; más allá de que no generó las ventas que esperábamos, lanzó una señal positiva”, agregaron desde la ANSES.

En la industria también cierran filas y comparten discursos a la hora de aplaudir el fallido intento oficial, pero admiten que prefieren que se termine cuanto antes.

“En lo peor de la crisis, trajo gente a los concesionarios que venía a preguntar por el plan del Gobierno, eso no se verificó en muchas ventas pero fue valioso”, comentó un vocero de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA).

Desde Renault apuntaron que el tráfico de potenciales que generó en las concesionarias permitió a los vendedores desplegar todo el arsenal de herramientas con las que contaban, ya que las terminales flexibilizaron sus modelos de venta.

“Que para éste año se vendan apenas 15% menos de autos que en 2008, que fue récord con más de 610 mil unidades, muestra que tanto el Gobierno como las terminales hicieron un esfuerzo grande en la crisis”, aseguraron.

Desde otra automotriz apuntaron que, en un principio, el plan gubernamental contenía “muchas complicaciones”, como el asegurarse que la unidad a financiar sea el primer 0 km del comprador; o los modelos que se privilegiaban, sin aire acondicionado, ni dirección asistida, que eran rechazados por el mercado.

“Tuvo un período de ajuste largo. Mientras, los vendedores les comentaban a los clientes otras opciones que fueron más aceptadas”, explicaron.

De todas formas, nueve de cada diez autos de los casi 500 mil que se estima habrán sido vendidos durante 2009 cuando cierre el año, fueron comprados con operaciones al contado.

Contracíclico. El plan de estímulo a la venta de automotores es sólo uno de los planes anticíclicos que pasaron sin pena y sin gloria, como el de venta de productos de línea blanca, que permitía canjear heladeras, lavarropas y cocinas usadas por nuevas; o el de bicicletas.

Mejor éxito logró “El crédito para tu casa”, la línea para financiar la compra o refacción de viviendas, que cerró 3 mil operaciones aunque todavía tiene bastante camino por recorrer para llegar a las 40 mil pretendidas.

La ANSES contabiliza $ 900 millones preadjudicados en estos créditos y hasta adelantó el monto planeado para 2010 al 2009.

Aunque esta línea permite acceder al crédito a personas con recibos de sueldo con más de $ 2 mil, la realidad muestra que a lo sumo pueden aspirar a financiar una refacción, ya que el valor del techo propio aumentó en relación a los salarios aún en este año de crisis.
fuente:fortunaweb

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

lunes, 7 de diciembre de 2009

El Primer Gobierno de Juan D. Perón.

El General Perón con sus argumentos “nacionalistas y populistas” logró atraer una masa de trabajadores urbanos cuyos intereses venían siendo postergados por las políticas liberales anteriores y que hasta el momento no habían logrado identificación ni en el gobierno ni en ningún partido político.
Cuando Perón sucedió a Farrel como presidente, contaba con el respaldo del ejército, los sindicatos y la Iglesia.

El aparato estatal que heredó se había hecho muy poderoso en los últimos años:
- Durante los ´30 el gobierno había empezado a controlar el Sector Agrícola mediante las Juntas Reguladoras.
- Después de la Revolución de 1943 el gobierno se había hecho cargo de servicios públicos e industriales, poseía el control indirecto de la industria pesada mediante las fabricaciones militares y tenía un importante papel en las inversiones y la financiación mediante el Banco Industrial.

Al iniciar su gestión en 1946 el nuevo gobierno heredó una importante masa de reservas internacionales (1600 millones de dólares) y una economía descapitalizada.
En el primer trienio se siguió una política fuertemente expansiva. La oferta monetaria aumentó un 250%, el gasto público alcanzó el 29% del PBI, los salarios y los beneficios sociales fueron drásticamente aumentados.

Simultáneamente, se ejecutó una política de nacionalización de servicios públicos y repatriación de la deuda pública. La elevada cantidad de divisas se empleó de manera desacertada, nacionalizándose apresuradamente, sin motivos reales que lo justificaran, actividades muy importantes como los ferrocarriles, los teléfonos y las instalaciones portuarias, pagándose por esas compras precios muy elevados.

Las medidas aplicadas (entre ellas, la fijación de controles de precios para productos de consumo popular, el control de alquileres, los salarios mínimos urbanos, el sueldo anual complementario y las prestaciones de la seguridad social) permitieron una fuerte expansión de la demanda de consumo y una fuerte redistribución de ingresos a favor de los grupos de menores ingresos. La participación de los asalariados en el ingreso nacional subió del 38,7% al 45,9% entre 1946 y 1950. El desarrollo del sector industrial también provocó una numerosa emigración del campo a los centros fabriles.

El PBI aumentó en 16% y los bienes disponibles un 29% entre 1946 y 1948. Las importaciones crecieron rápidamente. Esto, sumado a la repatriación de la deuda y la nacionalización de los servicios públicos provocaron una fuerte caída en las reservas internacionales.

De 1948 a 1955 la producción global creció apenas un 16% y la población lo hizo en un porcentaje similar; el pico alcanzado en el producto per cápita en 1948 no fue superado ya en todo el gobierno de Perón. Así, una vez desaparecidas las favorables condiciones externas que habían prevalecido de 1945 a 1948 se esfumaron las reservas acumuladas hasta 1946 y la economía no consiguió sostener una tasa de crecimiento superior a la de la población.

También se produjeron una serie de reformas de la legislación social y la ampliación del área de control del gobierno sobre el sistema económico. Entre las primeras, los convenios laborales por industria, los tribunales de trabajo y el régimen de asociaciones profesionales sentaron las bases del poder del sindicalismo. Entre los segundos, la creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio a cuyo cargo estaban las exportaciones tradicionales e importaciones esenciales, la creación del Banco Industrial, la nacionalización de los depósitos bancarios, el control nacional del sistema de seguro, la monopolización de la financiación hipotecaria por parte del BHN.

Cabe aclarar que el IAPI en su origen fue una importante fuente de ingresos, ya que compraba las cosechas a los productores agropecuarios a bajo precio y procedía a su exportación (lo que desalentó a los productores agropecuarios). Este organismo tenía a su cargo el monopolio sobre las ventas exteriores de cereales y carnes, y en general, sobre todas las X excepto Lana. La tarea del IAPI era asegurar las mayores ganancias posibles de las X y términos favorables para las M. El IAPI compraría a los granjeros y vendería caro al exterior, y los beneficios financiarían los programas urbanos de Perón de modo que éste sería el principal instrumento del plan para redistribuir los ingreso de los sectores rurales a la clase obrera urbana.
Pero, a partir de 1949 invirtió sus funciones, ya que como consecuencia de la baja de los precios agropecuarios, adquirió esos productos a precios subsidiados.

Al revés de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, en que los países vencidos fueron tratados con gran rigurosidad, al término de ésta los países vencedores (EEUU, principalmente) establecieron un sistema de ayuda a los países derrotados. El Plan Marshall, que formulado en 1947 se extendió hasta finales de 1951, y otros medios de apoyo posibilitaron una rápida recuperación de los países vencidos, al punto que Alemania y Japón volvieron a tener un papel predominante. Esto significó que las ventajas económicas deparadas por la guerra a la Argentina, tuvieron un limitado plazo de duración, debido a que los norteamericanos adoptaron la decisión de que los US$ del plan no podían ser usados para comprar productos argentinos.

El sector externo desencadenó la crisis política peronista del trienio expansivo. En 1949 tanto las exportaciones como las importaciones cayeron en 1/3 y las reservas se ubicaban en 150 millones de dólares. La reducción de las importaciones y el estrangulamiento de la capacidad productiva interna disminuyeron la disponibilidad de bienes aproximadamente un 6% entre 1948 y 1952. La severa sequía de 1951-52 consumó el proceso con una drástica caída de la producción agropecuaria y de los saldos exportables.
Se puede atribuir a las malas condiciones meteorológicas parte del estancamiento de la producción rural, pero hay que reconocer que la política del gobierno con relación a los bienes exportables rurales (de la cual la política de precios era únicamente uno de los aspectos) fue la principal responsable.

El gobierno mantuvo hasta los inicios de 1950 su política monetaria, fiscal y salarial expansiva. La presión de la demanda sobre una escasa cantidad de bienes aceleró las presiones inflacionarias. En 1951 el índice de precios minoristas alcanzó el 37% de aumento.

En 1952 se implantó un nuevo programa económico (el Segundo Plan Quinquenal), que incluía la creación de una comisión nacional de precios y salarios, la concertación de convenios laborales cada dos años y un estricto control de precios. El fuerte repunte de la producción agropecuaria en 1952-53 y el aumento de las importaciones permitió una inflación del 4% en 1954 y una leve recuperación en el nivel de la actividad productiva. Debe señalarse que la estabilización de los índices oficiales de precios no trajo aparejada la eliminación de presiones inflacionarias. Se aplicó un riguroso control de precios y los subsidios oficiales al consumo interno de carne, pan, otros productos agrícolas y servicios públicos crecieron en forma continua.
La nacionalización de los depósitos bancarios, eliminó la vinculación que los préstamos tienen naturalmente con los depósitos. Los elevados y desmedidos redescuentos aplicados por el BCRA incrementaron los créditos de manera extraordinaria, destinándose buena parte de los mismos al IAPI, a la importación de mercaderías por el Estado, etc. Hasta 1949 esto no afectó los precios, ya que los cambios en el sistema previsional hacían que los aportes jubilatorios sean superiores a los cobros por tales conceptos, produciéndose una reabsorción de dinero. Al equilibrarse las entradas y las salidas de los sistemas jubilatorios, se trasladó a los precios el exceso de demanda originado por los préstamos, iniciándose el proceso inflacionario argentino.

Se siguió apelando a fuertes subsidios para abaratar los precios internos de los artículos agropecuarios de consumo popular. Esto permitió elevar los precios percibidos por los productores agropecuarios, a pesar del deterioro de los términos de intercambio del comercio exterior. Las pérdidas del IAPI reflejan esta política.
La estrategia para enfrentar el estrangulamiento externo se apoya en dos pivotes. Uno, estimular la producción agropecuaria mediante la mejora de los precios relativos del sector rural. Otra, la promoción de la entrada de inversiones y préstamos del exterior.

Sobre el primer punto, la nueva política no produjo resultados apreciables, ya que la producción y las exportaciones se estancaron a partir de 1953, luego de la dramática recuperación agrícola producida ese año, que fue de condiciones climáticas muy favorables.
El bajo nivel de las inversiones en maquinaria y equipos y la carencia de nueva tecnología había creado serios estrangulamientos en la producción de bienes y servicios claves y obstaculizado la modernización industrial. Limitado por una capacidad de importar que en el mejor de los casos sólo podía cubrir la creciente demanda de importaciones para las necesidades corrientes de producción, y por la incapacidad del gobierno para incrementar sustancialmente sus gastos de capital sin generar déficit fiscales inflacionarios, Perón decidió acudir a la ayuda del capital extranjero. La política de capital extranjero se articuló a través de una nueva ley que elevó el límite permitido de remisiones al exterior y los acuerdos con empresas extranjeras para el establecimiento de plantas (Kaiser, Mercedes Benz). Al mismo tiempo se procuraron créditos para financiar diferentes proyectos (Exim-Bank para la planta siderúrgica de San Nicolás). También debe destacarse el estrechamiento de los vínculos con el resto de Latinoamérica, en especial con los países limítrofes, que produjo un apreciable crecimiento en el comercio.

El intento de disminuir el poder de YPF sobre las reservas petroleras (a través del convenio efectuado con la Compañía Petrolera California, a la cual le concedía la exclusividad por 40 años para explotar, extraer y comercializar el petróleo que encuentre en la región asignada), su actitud personalista, y las violentas acciones contra sus principales opositores (se incendiaron el Jockey Club y la Iglesia Católica) provocaron la ruptura de la coalición populista-nacional sobre la que, originalmente, se había basado el poder peronista. Entonces se produce la Revolución Libertadora que tendrá la consecuencia de reabrir la serie de golpes de estado que se sucederían posteriormente con pésimo efecto sobre la economía.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

sábado, 5 de diciembre de 2009

Estamos como en 2001.


El 10% más rico de la población gana 26 veces más que el 10% más pobre. La situación de los sectores más desfavorecidos mejoró en comparación con 2003, aunque la brecha se mantiene en los mismos niveles que en 2001. Después de crecer durante cinco años a tasas chinas, 5,5 millones de trabajadores ganan menos de mil pesos mensuales y no tienen ingresos suficientes para acceder a la canasta básica. El INDEC volvió a publicar la información sobre la distribución de la riqueza después de más de dos años. El organismo dejó de difundir estas cifras el segundo trimestre de 2007 por considerar que presentaba fallas metodológicas.

La brecha entre el 10% más rico y el 10% más pobre se achicó desde 2003 hasta 2009. El decil más privilegiado ganaba 33,2 veces más que el 10% más pobre en 2003. La distancia se achicó hasta 26,2 veces en el segundo trimestre de este año.

El aumento del salario mínimo vital y móvil, la incorporación de los aumentos de sumas fijas al salario básico, el incremento de las jubilaciones mínimas fueron todas medidas que sirvieron para aumentar los ingresos de los trabajadores durante los primeros años del kirchnerismo. La situación empezó a revertirse cuando la inflación se aceleró y comenzó a comerse el salario de los trabajadores. Así, fueron perdiendo un mayor poder adquisitivo. La situación se agudizó aún más cuando estalló la crisis internacional y se perdieron 345 mil empleos.

Según la información que difundió el INDEC, el 10% de los trabajadores más pobres (1,3 millones) gana en promedio $ 216 por mes. El siguiente grupo, de 1,3 millones, percibe ingresos por $ 488 mensuales. Mientras que el 10% más rico recibe un salario medio de $ 5.669 mensuales, con personas que ganan más de $ 180 mil. El sueldo promedio del país es de 1.726 pesos. El INDEC estimó que una familia de cuatro integrantes necesita $ 1.045 para no ser considerada pobre. Así, los 5,5 millones de trabajadores que ganan menos de mil pesos mensuales no alcanzan a adquirir los alimentos y los servicios básicos.

A pesar de que el oficialismo remarca en sus discursos la necesidad de disminuir la brecha entre los más ricos y los más pobres, los ingresos de casi todos los hogares cayeron en comparación con el primer trimestre de 2009. El único grupo que percibe más dinero es el 10% más rico. El segundo trimestre obtuvo $ 9.801 mensuales, mientras que el anterior, $ 9.718 mensuales. Los ingresos del 10% más bajo obtienen 530 pesos.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Se Prorrogaron 7 Impuestos Nacionales.

El Gobierno oficializó la promulgación de la Ley 26.545, que fuera sancionada por el Congreso de la Nación a mediados de noviembre, y que prorroga una serie de impuestos hasta fechas diversas.

Publicada hoy en el Boletín Oficial, la ley promulgada establece prórrogas para:

1. Impuesto sobre los Bienes Personales
Hasta el 31 de diciembre de 2019 inclusive, con vigencia a partir del período fiscal 2010 inclusive.

2. Impuesto a las Ganancias
Hasta el 31 de diciembre de 2019 inclusive, para ejercicios fiscales que cierren a partir del 1 de enero de 2010 inclusive.

3. Impuesto Adicional de Emergencia sobre el precio final de Venta de Cigarrillos
Hasta el 31 de diciembre de 2010 inclusive, a partir del 1 de enero de 2010.

4. Impuesto sobre los Débitos y Créditos en Cuentas Bancarias y Otras operatorias
Hasta el 31 de diciembre de 2011, a partir del 1 de enero de 2010 inclusive.

5. Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta
Hhasta el 30 de diciembre de 2019, para los ejercicios fiscales que cierren a partir del 31 de diciembre de 2009, inclusive.

6. Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes
Hasta el 31 de diciembre de 2013, con vigencia a partir del 1 de enero de 2010, inclusive.

7. Contribución Especial sobre el Capital de las Cooperativas
Se prorroga por cuatro períodos fiscales la para los ejercicios que cierren a partir del 1 de enero de 2010, inclusive.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!