sábado, 28 de noviembre de 2009

La Revolución Libertadora.

En Setiembre de 1955 Perón fue derrocado por un levantamiento militar dirigido por el General Eduardo Lonardi, quien fue depuesto al poco tiempo por el General Pedro Aramburu. El gobierno tenía la difícil tarea de desmantelar el aparato administrativo de Perón y el poder político que le servía de base. El nuevo gobierno se encontró con una grave crisis cambiaria provocada por el derroche de divisas del gobierno anterior, lo cual se combinaba con una caída en los precios internacionales de los principales productos exportables de nuestro país. Por otra parte, la inflación podía considerarse manejable y la actividad económica mostraba un aceptable crecimiento, aunque estas variables estaban comprometidas por la crisis interna.

Entre Setiembre de 1955 y Mayo de 1958 se adoptó un conjunto de medidas orientadas a debilitar el poder sindical, redistribuir el ingreso en beneficio de los grupos afectados por la política peronista, vincular al país con los círculos financieros y económicos internacionales y desmantelar el aparato intervencionista montado por el peronismo. Es decir, se invirtió drásticamente el signo de las políticas de distribución del ingreso y articulación del poder político de los nuevos grupos sociales surgidos durante el peronismo. Como las políticas del gobierno de Perón no ocasionaron cambios en la estructura de la propiedad, las mismas fueron fácilmente reversibles en un período relativamente corto por el nuevo gobierno.

Las medidas más destacadas son:
- La intervención de la CGT, la derogación de la ley de Asociaciones Profesionales y la restricción del derecho de huelga
- El desmantelamiento de IAPI
- La privatización de los depósitos bancarios
- La incorporación al FMI, el Banco Mundial y el Club de París
- Se aflojaron los controles de precios y se rectificó la política de congelación de arrendamientos rurales y alquileres urbanos

La expansión de las exportaciones agropecuarias y el ingreso de capitales extranjeros siguieron constituyendo los elementos claves para enfrentar el estrangulamiento externo. La anulación del convenio con la California Petroleum Company no empaña este hecho, aunque de todos modos, las entradas de capital extranjero permanecieron en bajos niveles, en especial después de la ayuda económica recibida en 1956.

Después de la caída de Perón, se liberalizaron las importaciones y se eliminaron las restricciones cuantitativas. El diluvio de importaciones generado era insostenible, especialmente en el rubro automotores y repuestos, por lo que se tuvo que reimplantar un control de las importaciones, el cual se realizó mediante el tipo de cambio y los depósitos previos de importación. Esto no fue suficiente, y el elevado crecimiento de las importaciones deterioró la balanza comercial y llevó nuevamente a las restricciones cuantitativas a partir de 1958.

La devaluación del peso (de $8,8 a $22 por dólar) impacto sobre los precios internos mucho más de lo previsto por Raúl Prebisch (asesor económico del gobierno) quien supuso un efecto en los precios del 10%, y por ese monto se otorgó un ajuste salarial. Cuando el aumento de los precios superó ese 10% (llegando la inflación al 20% anual), los ajustes salariales dispuestos resultaron insuficientes. Esto generó una ola de agitación sindical a fines de 1956, cuando la economía llegó a quedar parcialmente paralizada por las huelgas que comenzaron en Setiembre. Finalmente se dispuso un ajuste masivo y retroactivo a 1954, que promedió el 40%. Luego se volvió a la política de conceder aumentos masivos bianuales dispuesta en 1952.

La política fiscal y monetaria lno incidió en la demanda global. El producto manufacturero y el global crecieron moderadamente (un 7% anual y un 5% anual, respectivamente). Las políticas redistributivas provocaron una fuerte caída de la participación de los asalariados en el ingreso nacional, que cayó del 47% al 42%. Esto deprimió el consumo de los sectores populares al mismo tiempo que se contraía la tasa de inversión, esto debido al bajo nivel de ahorro privado y a la reducción de la inversión pública, que cayó del 5% del PBI en 1953 al 3,4% en 1957. El único componente de la demanda global que puede haber crecido es el consumo de los grupos de más altos ingresos.

Cuando el equipo de Krieger Vasena comenzó a actuar en 1957, se decretó la congelación de salarios por un año, la disminución del crédito al sector privado y un aumento en las tasas de interés. Por primera vez en años, el gobierno obtuvo un superávit fiscal y la política monetaria se hizo más restrictiva. Estas medidas contribuyeron a desacelerar la tasa de inflación (que había alcanzado el 25%) pero no pudieron impedir la caída en el ingreso real de los asalariados. A mediados de 1958, como se hizo muy evidente la caída en los salarios, se practicó un aumento masivo del 60% (muchos sostienen que este aumento fue realizado por Frondizi), que si bien en un primer momento aumentó la participación del trabajo en el ingreso nacional, reavivó el proceso inflacionario.

En general puede afirmarse que este período está caracterizado por una política de tipo liberal. Aunque los magros resultados obtenidos se evidencian en los principales índices económicos, debe reconocerse que se llevaron a cabo reformas estructurales que facilitaron las tareas de gobiernos futuros. La política oficial no solo fracasó en promover el crecimiento sano con estabilidad, sino que contribuyó a que los políticos retiraran su apoyo al régimen.

Gracias por visitar...volvé pronto!!!!

2 comentarios:

  1. pues esta bien chido el resumen!!!! &)

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  2. pues esta bien chido el resumen!! &)

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