domingo, 5 de julio de 2009

Distibución del Ingreso (Parte 2).

Hola a todos, en esta entrada les dejo la 2° parte del trabajo de distribución del ingreso realizado por el CPN Lucas Seveso. En este caso referido específicamente al caso argentino.

A pesar de haber sufrido una de las crisis más duras de la historia argentina en los últimos tiempos (2001/2002), éste ha experimentado una extraordinaria recuperación.
Han incidido en esa recuperación factores ajenos al país como lo son la demanda internacional de materias primas que produce Argentina (granos, carne y petróleo), con aumentos importantes en sus precios que obviamente repercuten favorablemente en la situación interna del país.

El Gobierno Nacional encaró a partir de mediados de 2002, culminando en 2005, un proceso de renegociación de la deuda pública cuyos resultados pueden considerarse satisfactorios, considerando la importante reducción de la misma así como la extensión de los plazos de pago, disminuyendo a su vez el peso de los intereses y amortización en el presupuesto nacional. Debe aclararse que en esta renegociación hay un paquete de aproximadamente veinte mil millones de dólares que no entraron y se siguen discutiendo en tribunales internacionales.

Para lograr un mayor análisis a continuación se desarrollan los principales determinantes macroeconómicos de la distribución en el período considerado:

El Producto Bruto Interno:
El impresionante incremento de este indicador refleja la importantísima recuperación de la economía argentina en el período 2002-2006, luego de la mayor crisis que se recuerda haya atravesado el país. Se ha crecido a tasas superiores al 8% anual, nivel comparado mundialmente sólo con lo ocurrido en China, recuperando el terreno perdido e incluso superando, en valores constantes, el producto bruto del año 1998 considerado como tope del período de convertibilidad.

El nivel de precios; la recaudación:
Es sabido que con el crecimiento de la economía normalmente se produce algún rebrote inflacionario fruto de la presión de la demanda sobre la oferta de bienes, dado que esta última normalmente demora en ajustarse a esa demanda creciente, además de necesitar inversión en infraestructura y bienes de capital que a su vez necesita financiamiento y muchas veces no está disponible en los tiempos y cantidades que el sistema reclama.
Si bien se está lejos de lo ocurrido años atrás (hiperinflación) el índice de 2005 estuvo en los dos dígitos y para el presente se estima algo similar aunque menor, considerando los acuerdos de precios realizados por el gobierno con muchas cámaras empresarias.
Sin embargo existen algunos precios de la economía que se encuentran demasiado atrasados y que en algún momento deberán modificarse para acercarlos a la realidad. Es el caso de las tarifas de servicios públicos y del combustible, éste último se ha mantenido invariable luego del ajuste sufrido por la devaluación, pese al incremento del petróleo a nivel internacional, aunque fue fuertemente subsidiado por el gobierno.
Lo peligroso de estos “precios reprimidos” es que en algún momento se produzca un brusco acomodamiento que sin lugar a dudas impactará negativamente sobre la economía en su conjunto. Dependerá de las estrategias que utilice el Gobierno.
Otro de los récords obtenidos en estos últimos años es el vinculado a la recaudación tributaria. Si bien el aumento de precios incide positivamente en la recaudación, es cierto que se han logrado también acciones antievasión por parte del organismo recaudador (AFIP), que permitieron pasar de un monto de 7 a 8000 millones de pesos mensuales a casi 13000 millones para el mes de octubre de 2006.

El tipo de cambio, el sector externo y las reservas internacionales:
Luego de la importante devaluación producida en enero de 2002, con un ajuste del valor del dólar de casi 4 veces lo que valía hasta diciembre de 2001, el mismo fue disminuyendo hasta alcanzar los valores actuales que ronda entre 3,49 a 3,51 pesos/dólar.
La política económica del Gobierno Nacional encuentra sustento en este tipo de cambio dado la vinculación del mismo con el sector externo y con los ingresos fiscales que se derivan del mismo. Muchos analistas opinan que el valor del dólar está por encima de lo que la economía propiamente dicha sostendría. Esto ocurre por la permanente intervención del Banco Central con dos fines básicos: mantener el valor del dólar y hacerse de divisas incrementando así el nivel de reservas del país que hoy llega casi a los 30.000 millones, habiendo recuperado los 9.200 millones con los que Argentina en enero de 2006 canceló la deuda total que mantenía con el Fondo Monetario Internacional. También con movimientos de compra y venta de divisas el Banco Central regula la cantidad de pesos que necesita la economía para sostener su crecimiento, además de absorber la gran cantidad de dólares que ingresan por las exportaciones del país.
No puede dejar de mencionarse que el Tesoro Nacional también utiliza su abultado superávit fiscal en la compra de dólares para la cancelación de obligaciones en esa moneda, lo que de alguna manera ayuda en esa política oficial de mantener el tipo de cambio en los niveles actuales.
Las exportaciones han tenido un pronunciado incremento luego de la devaluación. Comparando los primeros 9 meses de 2006 con igual período de 2005, las mismas se han incrementado en un 14%, destacándose el aumento de exportaciones de manufacturas de origen industrial con un crecimiento del 23% para dicho período.

El nivel de empleo y de salarios:
El nivel de empleo si bien mejoró, al igual que el nivel de salarios, no implicó hasta el momento una similar mejora en la distribución del ingreso nacional. Es una de las tareas en las que el gobierno tendrá que incrementar sus esfuerzos para hacer declinar el aún considerable esquema de pobreza que subsiste en Argentina.
Debe destacarse, pese a ello, que la tasa de desocupación pasó del 21,5% en mayo de 2002 (plena crisis) a 10,4% en el segundo trimestre de 2006, aunque según algunos críticos ese nivel incluye a trabajadores de escasa horas diarias y a los planes sociales, que no implican un trabajo genuino. El gran auge de la construcción en las grandes urbes ha contribuido favorablemente a la recuperación del nivel de empleo.

Un punto saliente tiene que ver con el desbalance entre los efectos negativos que produce una crisis, y los resultados positivos de la posterior recuperación. En particular, se observa que la inestabilidad macro puede tener consecuencias graves e inmediatas sobre el desempleo, la pobreza y la indigencia. Mientras tanto las recuperaciones, si bien logran modificar el rumbo, requieren de mucho mas esfuerzo para reconquistar los niveles pre-crisis.
Típicamente, fuertes contracciones de pocos meses de duración requieren de años para lograr una recuperación completa. Al respecto, debe notarse que si bien estos episodios recesivos tienen efectos sobre todas las variables macroeconomicas, las variables sociales son afectadas en una proporcion mucho mayor.

Gracias por visitar...volvé pronto!

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