miércoles, 23 de abril de 2014

Se acuerdan de esto...





En épocas en que te venden que los trenes chinos son la revolución, es bueno acordarse que en otra página del relato K te hablaban del tran bala.



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domingo, 20 de abril de 2014

En el país de los "ni ni" el problema son las "in in".

Seguramente en el último tiempo escuchaste habar de los "ni ni". Se trata de aquel sector postergado de la población que ni estudia ni trabaja.
 
Actualmente son más de un millón los jóvenes de entre 18 y 24 años que se encuentran en esa situación. Para poder afrontar ese problema el gobierno diseño el Plan Progresar. Mediante el cual se entrega un paliativo de $600 para de esta forma poder estimular a los jóvenes a terminar sus estudios primarios, secundarios, o iniciar algún terciario.
 
Pero este tipo de ayudas en el contexto inflacionario en el que vivimos resulta ser insuficiente. La inflación, que según datos del propio Indec ya es del 10 % en el primer trimestre del 2014, pulveriza cualquier estímulo que se pretenda dar desde el Estado.
 
Con la inflación encontramos la primera de las "in". Como te conté en una entrada anterior, el gobierno actualmente usa esa inflación para poder financiarse, y solamente parece atacarla con un plan de "Precios Cuidados" cuyos efectos parecieran ser el de una aspirina para un cáncer.
 
Y la segunda "in" la encontramos con la Inversión, y justamente la falta de la misma es la que genera más problemas a una economía cada día mas golpeada.
 
Los capitales dejaron de ingresar desde hace un tiempo a la economía argentina, por lo que el déficit de la cuenta corriente del balance de pagos de 2013 del orden de 1 punto del PIB debió ser financiado con caída de reservas del Banco Central. Situación que pretendió ser corregida  con la devaluación del mes de enero. Pero mientras no se corrija el tema inflacionario, dicha devaluación resulta ser "escasa" y ya se habla de volver a "tocar" el tipo de cambio, lo que acercaría el valor de la moneda estadounidense a los $10.
 
En conclusión no resulta ser viable un país con una inflación proyectada del 40% anual y sin inversión. Y a esto se agrega que si el gobierno sigue financiándose a través del BCRA, el futuro puede pasar en poco tiempo del actual gris a un profundo negro.
 
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miércoles, 16 de abril de 2014

La inflación es amiga del gobierno.

Ayer la Corte Suprema ratificó que el Poder Ejecutivo no puede fijar impuestos y que sólo el Congreso dispone de esas facultades. Esa impugnación del Alto Tribunal abarca al período marzo-agosto de 2002 ya que después tanto el Gobierno de Eduardo Duhalde como los de Néstor y Cristina Kichner tomaron la preocupación de que el Congreso le otorgara facultades para ratificar todas las normas aprobadas por decretos o por resoluciones.

Y algo más: aunque dijeron ser críticos de la política de los 90, Duhalde y los Kirchner mantuvieron todos los aumentos impositivos de la convertibilidad como la suba de las alícuotas de ganancias, del IVA al 21% o el impuesto al cheque que sancionado, por un año, fue sucesivamente prorrogado. 

La realidad es que el Gobierno se las ingenia para recaudar cada vez más sin crear formalmente nuevos impuestos y sin que lo haga el Congreso. Por eso resulta falaz la reiterada afirmación de la Presidenta Cristina Kirchner de que “subimos la recaudación sin crear nuevos impuestos”. El mecanismo más conocido de esta mayor “presión tributaria” es el de no ajustar por inflación la base imponible de los impuestos. Así, la inflación es un socio privilegiado de la AFIP.

En el caso de ganancias, el Gobierno fue muy lejos porque además de no actualizar el minino no imponible y demás deducciones se las arregló para dejar congeladas al nivel del año 2000 las escalas sobre las que se aplican las alícuotas. Eso lleva a que “sin subir el impuesto”, los trabajadores que hoy ganan en términos reales lo mismo o inclusive menos que 14 años atrás, pagan una tasa efectiva que más que duplica lo que abonaban en 2000. Con un agravante: trabajadores con sueldos medios están alcanzados por la tasa máxima del 35% como si fuesen personas de altísimos ingresos.

Lo mismo pasa en bienes personales o en el impuesto “a la riqueza” que se mantiene con una base imponible de $305.000 desde 2007. Si se hubiese ajustado por inflación a los valores de 2001, ahora debería ser de un millón de pesos. Por eso quienes solo poseen con un auto y un departamento pequeño tienen que pagar este impuesto que paradójicamente sigue siendo considerado “de riqueza”. 

Otro mecanismo es el de los anticipos que lleva a que la AFIP recaude, como su nombre lo indica “por anticipado” en base a lo realizado en el ejercicio anterior aunque ahora el contribuyente gane menos. Los anticipos se extendieron a la compra de moneda extranjera o a los gastos en el exterior. Y si bien luego son tomados a cuenta o devueltos por la AFIP, la inflación ya se encargó de licuar gran parte de esos adelantos.

Todo esto pasa con un Congreso que se autoanula ya que en la “ley de leyes” (Presupuesto Nacional) delega año a año sus facultades en el Poder Ejecutivo.
fuente: clarin

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jueves, 10 de abril de 2014

Haciendo Caja.

Los episodios de linchamientos ocurridos en varios lugares del país manifiestan el hartazgo y la pérdida total de confianza en los mecanismos institucionales de prevención y sanción de delitos, comienza el Instituto de Desarrollo Económico y Social Argentino (Idesa), en su informe número 542. 

Obviamente que lejos de aportar soluciones, los actos de violencia espontánea agregan incertidumbre a las garantías de integridad física y derechos a la propiedad. Por eso resulta tan pertinente como urgente restablecer la eficacia de los instrumentos con que cuenta toda sociedad moderna para combatir la inseguridad, esto es la policía y la Justicia

Debatido el problema en el Congreso Nacional, se señaló que las soluciones están en manos de las provincias, es decir, de las jurisdicciones a las que muchos de los diputados y senadores representan. El planteo tiene fundamentos ya que, si bien hay aspectos de la seguridad que corresponden al Estado nacional, como la protección de las fronteras, los delitos que con más frecuencia aquejan a la gente corresponden ser prevenidos y reprimidos por las policías y sistemas judiciales provinciales.

Sin embargo, un análisis completo de responsabilidades requiere considerar también la distribución de los recursos fiscales entre jurisdicciones. En tal sentido, con datos del Ministerio de Economía referidos a recaudación nacional y provincial se puede estimar que: Entre 1993 y 2002, la presión impositiva total era, en promedio, del 21% del PBI, de los cuales 9 puntos iban automáticamente a las provincias y 12 a la Nación. En 2013, la presión impositiva subió a aproximadamente 37% del PBI, de los cuales 14 puntos van a las provincias y 23 a la Nación. 

Esto significa que la presión impositiva creció en la última década 16 puntos del PBI,pero 11 puntos, o sea $2 de cada $3 pesos, fueron a la Nación. Esta información, que no incluye el impuesto inflacionario, muestra el impresionante crecimiento de la presión tributaria en Argentina, al punto tal de colocar al país como el de mayor presión tributaria de Latinoamérica. Pero más importante aún es el hecho de que el grueso de esa mayor disponibilidad de fondos públicos fue apropiado por la Nación. 

Es decir, la jurisdicción que bajo la organización federal adoptada por la Constitución, no sólo no tiene responsabilidades de gestionar las policías y la justicia, sino que tampoco tiene a su cargo la gestión de las escuelas, los hospitales públicos, la infraestructura urbana y la vivienda social. Un sector público más grande bajo semejante nivel de centralización genera un peor Estado. 

Los ciudadanos pagan cada vez más impuestos pero la inseguridad aumenta, la educación y la salud pública se deterioran, y la inversión en infraestructura y vivienda es insuficiente. La razón es que el grueso de los recursos públicos fluye hacia el nivel de gobierno que no tiene las responsabilidades por estos servicios. De aquí que la centralización atente contra la construcción de un buen Estado. 

La degradación del régimen federal amerita una profunda autocrítica en los sistemas políticos provinciales. Por ejemplo, cuando el gobierno nacional impulsó la reforma del sistema previsional la gran mayoría de diputados y senadores, en representación de las provincias, votaron la eliminación del régimen de capitalización ignorando que la derivación del 15% de la masa coparticipable a favor de la ANSES estaba justificada en el financiamiento de la transición del sistema que se estaba eliminando. Es tan grave el error y sus implicancias que posteriormente varias provincias tuvieron que recurrir a la Corte Suprema para tratar de subsanar “el olvido” de los representantes de las provincias.

Las reacciones violentas de auto-defensa ante la delincuencia son asimilables a la migración hacia las escuelas privadas, la medicina prepaga o la ocupación ilegal de espacios públicos. Son acciones espontáneas y muchas veces desesperadas frente a la degradación del Estado. Para revertir este proceso se requiere, no sólo más federalismo en la distribución de la recaudación de impuestos, sino también menos mediocridad y más profesionalismo en la gestión de los gobiernos locales. De poco servirían más recursos si los sectores públicos provinciales repiten los despilfarros en que incurre la Nación con la abundancia que le da la centralización, como subsidiar a empresas públicas deficitarias. 
fuente: mercado

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lunes, 7 de abril de 2014

Las franquicias resisten la recesión.

Las franquicias son uno de los pocos rubros de actividad comercial que resisten bien la recesión y que vienen creciendo a tasas de dos dígitos en los últimos años. Y 2014 no será una excepción. 

Fuentes de la actividad proyectan un crecimiento del 10% en el número de marcas franquiciantes y puntos de venta, que superarán los 31.000 locales. Y eso en un año malo. Pero con las franquicias ocurre lo mismo que con el comercio electrónico, que también crece a tasas explosivas

En ambos casos, lo que se expande es un canal de comercialización, pero no el volumen total del comercio minorista, que en el mejor de los casos crece al ritmo de un dígito y muy bajo. Se trata de un juego de suma cero, o casi: lo que se vende por Internet deja de venderse a través de un comercio físico. 

Y el auge de los locales franquiciados por cadenas puede concretarse a expensas de cierres de pequeños negocios independientes. En cualquier caso, lo que está claro es que la torta del conjunto de la economía terminó el primer trimestre en peores condiciones que el mismo período del año pasado.

Las ventas de autos se desplomaron 35% en marzo, y acumulan una caída de 13% en los primeros tres meses del año. 

Otros números de la economía difundidos la semana pasada apuntan en la misma dirección. La actividad de la construcción se contrajo 3,4% en febrero y la industria avanzó un raquítico 0,2% en el mismo mes. No es sorprendente, si se tiene en cuenta que el año comenzó con una política monetaria mucho más contractiva y una política fiscal algo menos expansiva. 

Lo que no cambia es la restricción presupuestaria de los hogares. El dinero que se coloca a plazo fijo a tasas de interés del 25% o más ya no está disponible para comprar autos o electrodomésticos. Y si hay que pagar mayores tarifas de gas o electricidad, se podrá comprar menos de otras cosas.

En el segundo trimestre se terminarán de definir las paritarias y es posible que los ingresos de la población se recuperen, pero no mucho. En la carrera entre precios y salarios, los nuevos convenios ya debutan varios puntos por debajo de la inflación acumulada a febrero. 

Al margen de la marcha de la economía real, hay una fiesta financiera en los mercados locales, en los que el dólar ya se negocia a menos de 10 pesos para fin de año. Y eso que todavía falta para que aparezca la lluvia de divisas que traerá la soja. 
fuente: ieco

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martes, 1 de abril de 2014

Cristina y la mentira del desendeudamiento.

La Argentina no es el país que más disminuyó sus pasivos si se considera la deuda pública como porcentaje del PBI. Hay 17 naciones que en el período que toma la Presidenta disminuyeron su deuda en mayor proporción, incluso si se miran economías comparables con el caso argentino.

“La Argentina, con recursos propios, ha dejado de lado (el estrangulamiento externo), siendo el país que más se ha desendeudado del mundo”, dijo la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso. 

Si bien la Presidenta no aclaró a qué período se refiere, existe un informe de Presidencia de la Nación donde se afirma que la Argentina redujo su deuda pública como porcentaje del PBI en un 73% entre 2002 y 2012, por lo que “es la que más se redujo durante la última década en comparación con países de la región y algunas potencias mundiales”. 

Sin embargo, el dato mencionado por Fernández de Kirchner es falso. La Argentina no es el país que más se desendeudó del mundo si se considera este mismo indicador. Hay 17 naciones -algunas con economía comparables con el caso argentino- que en el período que escoge la Presidenta (2002-2012) disminuyeron sus pasivos en mayor proporción que nuestro país. 

Para comparar el desendeudamiento argentino con el del resto del mundo, el indicador utilizado es el de deuda pública bruta, es decir, la deuda que el Estado tiene con el sector público y el sector privado en cualquier tipo de moneda. “Este cálculo es la medida más comparable a nivel internacional en términos de deuda”, señaló la economista Luciana Díaz Frers, respecto de la comparación realizada por la Jefa de Estado. 

“Al hablar de desendeudarse, lo que se debe observar es la riqueza que genera el país y la capacidad que tiene para pagar esa deuda”, coincidió Pablo Nemiña, investigador del área de Relaciones Internacionales de Flacso y autor de varios trabajos sobre la relación de la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), respecto de la conveniencia de utilizar este indicador para medir el concepto de “endeudamiento” de una Nación. Esta cifra no incluye a los juicios pendientes del Estado argentino ante el CIADI, la deuda con el Club de París y el reclamo de los holdouts, que próximamente tendrá una sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Entre 2002 y 2012, el peso de la deuda pública sobre el PBI de la Argentina pasó de representar el 166% al 44,9%, según datos de la Secretaría de Finanzas del Ministerio de Economía de la Nación. Es decir que la reducción de la deuda como porcentaje del producto fue del 72,8%, porcentaje que fue utilizado en un informe de Presidencia de la Nación para señalar que “la deuda pública argentina es la que más se redujo durante la última década en comparación con países de la región y algunas potencias mundiales”. Sin embargo, de acuerdo con las estadísticas de deuda pública bruta publicadas por el FMI, hay 17 países que lograron una reducción superior a la realizada por la Argentina en ese mismo período. Entre ellos, se encuentran Paraguay (80,5%), Nigeria (74,1%) y Rusia (73,1%). 

Rusia es en cierto punto uno de los casos comparables con el de nuestro país, ya que “tuvo una reestructuración con quita, pero en porcentaje fue menor la quita que en el caso argentino”, recordó a Chequeado Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas durante las presidencias de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. El economista agregó que “lo que ocurrió es que las condiciones económicas en Rusia mejoraron sustancialmente después de la reestructuración, y los rusos aprovecharon la bonanza para seguir cancelando deuda, esto es rescatando la deuda al vencimiento, sin infligirle una quita”. 

Respecto de los países africanos, el economista Ariel Setton recordó que “hubo programas impulsados por el Banco Mundial y el FMI que proponían una reducción del peso de la deuda en los países más pobres mediante una condonación, es decir, que los acreedores renunciaron a cobrar la deuda”. Son los casos de Ruanda y Etiopía, entre otros. 

Nigeria y Gabón, países que también redujeron la deuda en mayor proporción que la Argentina, también son naciones que reestructuraron sus deudas. En 2005, Nigeria alcanzó una importante reducción de capital: de los US$ 30 mil millones que debía al Club de París, el país africano abonó 12.400 millones

La afirmación de la Presidenta omite, además, un dato de contexto esencial, ya que compara el porcentaje de deuda actual con el peor momento de la serie (2002), año en el que el gobierno de Eduardo Duhalde derogó la Ley de Convertibilidad y se produjo la devaluación. El economista y profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella Eduardo Levy Yeyati lo explica así: “No tiene mucho sentido medir desde 2002 porque el número de deuda está inflado por la sobre depreciación real del tipo de cambio (...). No tiene mucho sentido comparar antes y después del canje porque el recorte de la deuda fue debido al default, un mecanismo no asimilable al desendeudamiento (...). Por lo tanto, lo más razonable sería seguir el derrotero de la deuda a partir de fines del 2005”. Ese año la gestión de Kirchner canceló la deuda que existía con el FMI. 

Si se observa la evolución de este indicador a partir de 2005, el peso de la deuda en el PBI pasó del 74% al 45%, es decir que la disminución que hubo (30 puntos) representa el 40% de la deuda que había en ese momento. Al adoptar este período de comparación (2005-2012), los datos del FMI arrojan que hay 28 países de un total de 189 que redujeron en mayor medida que la Argentina el peso de la deuda pública en sus productos brutos internos.
fuente: chequeado

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domingo, 30 de marzo de 2014

Estamos de festejo.

Economía Argentina Hoy cumple su quinto año de vida, parece que fue ayer cuando conversando con mi amigo Adrián surgió la idea de poder hacer un blog. Fue así como se inició este camino.
 
Simplemente en esta fecha tan particular quiero aprovechar para agradecer a todos los que alguna vez ingresaron al blog; a los que han dejado comentarios y a los que no; a los que son seguidores; a los blogs que recomiendo visitar y que recíprocamente devuelven la atención; a los que hacen clics en la publicidad (son los menos,ja) y a los que simplemente buscan en el blog una alternativa para poder entender la compleja economía argentina.
 
Les dejo mis saludos y nos seguimos encontrando para hablar de economía.
 
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sábado, 29 de marzo de 2014

Una buena medida que llega tarde.

Sin dudas que el tema de la semana fue la "redistribución" que hizo el gobierno en materia de subsidios. Se dispuso la quita de parte del subsidio asignado por el Estado en materia de gas y agua, y los fondos que de esa manera pueden ahorrarse serán destinados (luego del pago a las empresas prestadoras de los servicios) para financiar al plan Progresar y a la Asignación Universal Por Hijo.
 
Si bien la medida es correcta, ya que las tarifas de los servicios públicos tienen un atraso muy importante, la misma se implementa en un momento inoportuno.
 
Allá por el 2011 ya te hablaba en esta nota sobre la necesidad de dejar de financiar el consumo de las clases más pudientes del país y favorecer a los que menos tienen. Resulta increíble que una persona de los sectores de menores recursos gaste más en una garrafa que lo que gasta un "rico" calefaccionando su pileta de Puerto Madero.
 
Se debió comenzar con una quita progresiva en los momentos de bonaza, pero el Gobierno tal vez pensando más en los votos que se le podían "ir" por un aumento de tarifas prefirió seguir destinando millones y millones de pesos para mantener tarifas congeladas.
 
Hoy que las vacas están flacas, con una inflación que se hace insostenible pareciera no ser el momento más oportuno para quitar los subsidios. Tal vez ahora y ya con Cristina sin ninguna chance de ir por la "Re Re", los votos no sean importantes.
 
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miércoles, 26 de marzo de 2014

El Recomendado de la Semana.

La Junta Interna de ATE-INDEC presentó el libro "No somos cómplices de la mentira" en el Anexo de la Cámara de Diputados de la Nación. 

El evento fue promovido por los trabajadores de ese organismo en conjunto con los diputados Alcira Argumedo (Proyecto Sur), Claudio Lozano (Unidad Popular) y Néstor Pitrola (Frente de Izquierda). Bajo el formato de Audiencia Pública destacadas personalidades aportaron diferentes visiones sobre el conflicto y alternativas sobre cómo avanzar en la normalización del sistema de estadísticas. 

"Al leer el libro uno se da cuenta del estropicio que están haciendo. Parece un libro de terror de Edgar Alan Poe escrito por manos irresponsables durante todos estos años", expresó Argumedo. 

Claudio Lozano pidió a la nueva composición del Congreso "un compromiso de generar ámbitos de debate como fue la bicameral del INDEC". 

Por la junta interna, expusieron su secretario general Raúl Llaneza y las trabajadoras desplazadas por la intervención Cynthia Pok y Marcela Almeida. En tanto, los periodistas Ismael Bermudez, Maximiliano Montenegro y Alejandro Bercovich relataron el conflicto haciendo eje en los medios de comunicación. 

Además participaron la Diputada por el Frente Renovador Mirta Tundis, el presidente de Auditoria General de la Nación Leandro Despouy, la senadora Norma Morandini y presidente del Bloque Socialista Juan Carlos Zabalza. La representación gremial estuvo cubierta por el adjunto de la CTA de Pablo Micheli, Hugo Godoy, y el economista vinculado a la CGT, Carlos Leyba. 

El libro es una elaboración colectiva de cientos de trabajadores del INDEC que se han opuesto sistemáticamente a la destrucción del sistema estadístico público.
fuente: diariopopular

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lunes, 24 de marzo de 2014

Heridas que no cierran.

 

Otro año y ya pasaron 38 desde el golpe de 1976.
Recuerdo las calles vacías de la ciudad, autos Falcon grises y verdes pasando veloces sin sirena y mostrando sus armas por la Avenida Corrientes.
Recuerdo las siluetas de los edificios de la calle Bartolomé Mitre que aparecían y se borraban por los fogonazos de las ametralladoras.
 
Recuerdo la magullada cara de un joven desmayado en el asiento de atrás, sostenido por dos policías de civil en un auto sin patente, que quedó detenido junto a mí mientras volvía de Ezeiza en el angosto puente de la Avenida del Trabajo.
 
Nunca olvidaré esos minutos de realidad que el atorado tránsito puso frente a mí como en una pantalla de Cinerama, tampoco olvidaré al nervioso acompañante del chofer agarrado con sus dos manos de una Itaca negra, vigilante.
 
Ni los retenes en las rutas y las calles, donde jugabas a la ruleta rusa cada vez que los atravesabas.
 
Ni los golpes furiosos en mi puerta a la una de madrugada y la veintena de policías y militares que revisaron minuciosamente mi departamento mientras uno de ellos me sostenía contra la pared de la cocina con el caño de una escopeta. O la mirada penetrante del que decidía si yo iba o no, a ser arrancado de mi esposa y mi hija de cuatro meses esa noche.
 
Ni el silencio de tantos, ni mis silencios. O las miradas bajas en el supermercado. Los millones de sordos asustados.
 
Recuerdo haber revisado una y otra vez los cajones y bibliotecas de mi casa para no dejar evidencia alguna que sirva para que un próximo allanamiento detecte mis pensamientos. Yo tenía la edad de los sospechosos. Y la pinta. Y la historia.
 
Después vino el ruido apabullante del mundial que distrajo a muchos, pero no cesó el silencio. Ni la muerte que escondía. Así vivimos, así murieron miles. Así nos hirieron a todos con una herida abierta que 38 años más tarde sigue supurando pus, mentiras y falsos heroísmos.
 
Odio. Sigue el odio. No pudimos vencer el odio. La encarnizada lucha por apoderarse de un pasado y amoldarlo a las conveniencias políticas, la utilización permanente de los muertos y los sobrevivientes, la destrucción ética de los organismos de los DD.HH. son el pus de esa herida.
 
El apoyo irrestricto y acrítico a un gobierno que metió preso a los represores a cambio del silencio frente a la violación sistemática de los DD.HH. durante todo este tiempo no hace más que distorsionar aun más el sentido de justicia que implica juzgar y condenar a los militares culpables de los delitos de lesa humanidad cometidos en los 70.
 
Nos deja vacíos, como si nuestra lucha de entonces no hubiese sido por los desprotegidos sino por nosotros mismos. Como si hoy no quisiéramos otra cosa más que vengar a nuestros muertos en lugar de reivindicar sus ideales . Ellos lucharon -por lo menos los jóvenes y no los Firmenich- por un país más justo.
 
Por una Argentina donde los Qom tengan sus tierras, donde no se expulse a los criollos de los montes santiagueños, donde no mueran miles de jóvenes por gatillo fácil, donde los presos comunes no sean masacrados en las cárceles. ¿Cuántos Trelew hubo en esas cárceles estos años? ¿Quién pidió por ellos? ¿Por qué pelearon los muertos, los desaparecidos, los torturados, los exiliados, los que sobrevivieron ? ¿Por quiénes peleábamos?
 
Hoy parece ingenuo, antiguo hablar de marxismo, de socialismo: “Eso ya fue”. Pero no podemos dejar que nos quiten el sentido humanista que tenían nuestros sueños, los mismos por los que gran parte de mi generación arriesgó o dio su vida. 38 años después del golpe, 30 años de democracia mediante y no pudimos recuperarnos. Tengo toda la sensación de que aunque metamos presos hasta el último culpable de la represión en una celda, hemos sido tan idiotas, que nos ganaron igual.
 
¿Nos ganaron?
fuente:plazademayo

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